Casos documentados en Los Ángeles, Chicago, Minneapolis y otras ciudades revelan un patrón preocupante: personas latinas —incluidos ciudadanos estadounidenses— han sido interrogadas, perseguidas, esposadas o retenidas por agentes migratorios debido a su apariencia, acento u origen.
En algunos expedientes aparecen términos despectivos como “tonks” una forma abreviada de “wetback”, insulto