El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tomó juramento al nuevo alto mando interino de la Policía Boliviana y encomendó a su comandante, Adrián Javier Álvarez Arismendi, emprender una lucha frontal contra el narcotráfico, el crimen organizado y lo que el mandatario calificó como “narcoterrorismo”.
La renovación de la cúpula policial