Redactar, informar, litigar, transmitir ciertas opiniones, resulta para
quienes cotidianamente ejercemos la noble profesión de la abogacía, no
sólo una obligación para con México, si no un deleite personal, que nos
libera como por encanto de opiniones políticas que resultan ser adversas
a la justicia, que, de otra suerte, se