Escena del Crimen. La transmisión en vivo de Cesarín. Por Gerardo Jiménez

Escena del Crimen. La transmisión en vivo de Cesarín. Por Gerardo Jiménez

César Gastélum, Cesarín mostraba en redes sociales una cercanía, al menos discursiva, con la llamada “Gente del Sombrero”, expresión asociada con La Mayiza y los hombres de Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco. En una ciudad dividida por la guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa, esas publicaciones no eran un detalle menor.

La noche del martes, las mismas redes sociales que le dieron notoriedad terminaron convirtiéndose en testigos de su asesinato.

Gastélum, de 25 años, realizaba contenido afuera de un restaurante KFC, en el Desarrollo Urbano Tres Ríos, en Culiacán, cuando dos hombres llegaron en motocicleta. Uno se acercó y disparó a corta distancia. La cámara siguió grabando. En segundos, una transmisión para redes terminó convertida en una escena del crimen.

Su asesinato exhibe otra dimensión de la guerra que golpea a Sinaloa desde la captura de Ismael El Mayo Zambada y la posterior ruptura entre Los Chapitos y La Mayiza: la disputa criminal también encontró territorio en TikTok, Instagram, YouTube y otras plataformas.

Desde 2024, al menos 19 influencers han sido asesinados en ocho estados del país; ocho de ellos en Sinaloa, epicentro de una narcoguerra que también se libra en las redes sociales, según un recuento publicado por El Universal.

En la lista sinaloense aparecen nombres como Leobardo Aispuro, El Gordo Peruci, asesinado en diciembre de 2024; Agustín Paul, El Pinky, ejecutado en enero de 2025; Adal Peña, El Tata, asesinado meses después, y Gail Castro, hermano de Markitos Toys, ultimado en Ensenada. A ellos se suman otros creadores alcanzados por una violencia donde una publicación, una amistad o incluso una supuesta simpatía pueden convertirse en sentencia.

El fenómeno tiene otra arista. En enero de 2025 fueron lanzados desde una avioneta en Culiacán volantes que señalaban a 25 influencers y cantantes como presuntos operadores financieros de Los Chapitos. Entre ellos figuraban integrantes del círculo conocido como Los Toys. Aquellas acusaciones provenían de grupos criminales y no constituyen, por sí mismas, pruebas judiciales.

Ahí está la frontera que las autoridades tienen obligación de esclarecer. Una cosa es presumir automóviles, joyas, viajes y cercanía con personajes del narcotráfico; otra, acreditar que detrás de esa ostentación existe lavado de dinero o financiamiento de organizaciones criminales.

Por cierto, en estos días ha sido visto en la CDMX a Ramoncito, otro influencer ligado a El Mayo Zambada.

Mientras eso ocurre, Culiacán continúa acumulando jóvenes muertos. El caso de Gastélum coincide con la indignación por el asesinato de Julio César Arredondo Bojórquez, estudiante de Arquitectura de 21 años que desapareció al salir de trabajar y cuyo cuerpo fue localizado días después.

Son historias distintas, pero nacidas de una misma ciudad sometida a una violencia que invade cada espacio.

EVIDENCIAS

Un informe puntual y minucioso, sobre las investigaciones del presunto feminicidio cometido en las instalaciones del PRD en Cuajimalpa el pasado 14 de octubre de 2025, solicitó a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), la coordinadora de este instituto político en el Congreso de la Ciudad, Nora Arias Contreras.

Mediante un punto de acuerdo, la legisladora señaló que, a nueve meses de los hechos, no se tiene conocimiento sobre el curso de las investigaciones, ni las sanciones para las y los presuntos responsables.

“Cabe señalar que por estos hechos existe una carpeta de investigación ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, con el número CI-FICUJ/UAT-CUJ-1/UI-1S/D/01379/07-2025)”, dijo Arias.

@Santomitote

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista