OTAN plantea una “Teoría de la Victoria” ante un eventual ataque de Rusia: bloquear, debilitar y quebrar al enemigo
La OTAN ha desarrollado una nueva estrategia para responder a un eventual ataque contra alguno de sus países miembros, basada en tres fases destinadas a detener inicialmente la ofensiva y, si ésta continúa, destruir la capacidad militar que la sostiene, de acuerdo con información difundida por el diario alemán Bild.
El concepto ha sido denominado “Teoría de la Victoria” y fue presentado públicamente por el general estadounidense Alexus G. Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, durante el Warsaw Security Forum, celebrado en Polonia.
La existencia de la estrategia y sus principales elementos también fueron confirmados por Reuters, AP y otros medios internacionales tras las declaraciones realizadas por Grynkewich el pasado 12 de octubre.

Tres fases: “Block, Blunt, Break”
La estrategia fue resumida por el máximo comandante militar de la Alianza mediante tres palabras:
Block — Bloquear.
Las fuerzas de la OTAN buscarían detener inmediatamente la primera ofensiva y evitar que el atacante pueda conquistar y mantener territorio perteneciente a alguno de los miembros de la Alianza.
Blunt — Frenar o debilitar.
Si el ataque continúa, la OTAN trataría de reducir progresivamente la capacidad ofensiva del adversario, impidiendo que sus tropas puedan seguir avanzando o reforzar las posiciones conquistadas.
Break — Quebrar.
La tercera etapa sería la más contundente. Si el enemigo persiste en la ofensiva o moviliza nuevas reservas, las fuerzas aliadas buscarían desarticular completamente el sistema militar utilizado para sostener el ataque.
Esto implicaría actuar no solamente contra las tropas desplegadas directamente en el frente.
Grynkewich explicó que la OTAN atacaría también las capacidades que “apoyan, sostienen y controlan” a esas fuerzas, lo que puede incluir sistemas de mando y control, logística, comunicaciones, reservas y líneas de abastecimiento.
El objetivo sería dejar a la fuerza atacante sin capacidad para continuar las operaciones militares.

Una advertencia dirigida principalmente a Rusia
Aunque durante la explicación de la estrategia Grynkewich no mencionó directamente a Rusia en todas sus declaraciones, el mensaje fue interpretado ampliamente como una advertencia a Moscú.
La presentación se produjo en momentos de creciente tensión entre Rusia y varios países europeos, mientras gobiernos occidentales acusan a Moscú de estar detrás de operaciones de sabotaje, ciberataques e incidentes con drones.

Además, el Concepto Estratégico de la OTAN de 2022 identifica a Rusia como la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los aliados.
El general lanzó una advertencia especialmente contundente: “Si alguien es lo suficientemente insensato como para atacarnos, lucharemos.”
Según Grynkewich, la respuesta tendría como objetivo impedir que el agresor alcance cualquiera de sus objetivos.
La finalidad, sostuvo, será conseguir que cualquier ataque contra alguno de los miembros de la Alianza resulte “completamente inútil”.
La OTAN insiste en que se trata de una doctrina defensiva
El comandante supremo aliado insistió, sin embargo, en que la OTAN continúa siendo una alianza defensiva.
La estrategia no plantea iniciar una guerra contra Rusia, sino establecer cómo respondería la organización en caso de que uno de sus 32 miembros fuera atacado.
Grynkewich aseguró además que la Alianza está preparada para combatir inmediatamente si fuera necesario, aunque destacó que su objetivo fundamental continúa siendo impedir que una guerra llegue a producirse.
“No buscamos la guerra”, señaló el comandante, quien afirmó que un conflicto militar de gran escala no es inevitable.


Más allá del campo de batalla
Uno de los elementos más relevantes de la nueva doctrina es que una eventual respuesta aliada no necesariamente quedaría limitada al lugar donde se produzca inicialmente la agresión.
Si el adversario continuara atacando, la OTAN podría actuar contra estructuras militares situadas detrás del frente que permitan mantener la ofensiva.
La estrategia pretende romper la cadena completa necesaria para combatir: fuerzas de ataque → reservas → abastecimiento → mando y control → capacidad para continuar la guerra.
Reuters interpretó las palabras de Grynkewich como una advertencia de que, llegado el caso, la respuesta podría extenderse considerablemente más allá de las unidades involucradas directamente en el ataque inicial.
Sin embargo, esto no significa que la OTAN haya anunciado como objetivo la destrucción de “todo el sistema militar ruso”, como sostienen algunas versiones difundidas en redes sociales.
La formulación utilizada por Grynkewich se refiere concretamente al sistema de combate desplegado contra la Alianza y a los elementos que lo apoyen, sostengan y controlen.

Una doctrina para reforzar la disuasión
La llamada “Teoría de la Victoria” representa así una señal destinada tanto a tranquilizar a los países del flanco oriental de la OTAN como a reforzar la disuasión frente a Rusia.
Su mensaje esencial es sencillo: primero bloquear el ataque; después reducir su capacidad ofensiva; y, si continúa, quebrar el sistema militar que permite mantenerlo.
La estrategia aparece en momentos en que Europa incrementa sus presupuestos militares y desarrolla nuevas capacidades de defensa aérea, misiles de largo alcance, drones y sistemas autónomos ante el deterioro de las relaciones con Moscú.
El mensaje de Grynkewich desde Varsovia fue inequívoco: si un adversario decide atacar territorio aliado, la OTAN pretende disponer de la capacidad necesaria no sólo para detenerlo, sino también para impedirle continuar combatiendo.