Militares así como policías en retiro, académicos, estudiantes, letrados, políticos y periodistas (todos ellos de buena fama), me han requerido con insistencia por qué no he aprovechado como debiera --periodísticamente, desde luego— los trascendentes e ignominiosos aconteceres políticos y jurídicos, que han marcado para siempre el devenir de México.
Aprovecho