SpaceX lanza para la NASA el telescopio Nancy Grace Roman, el nuevo gran observatorio que estudiará el “universo oscuro”

SpaceX lanza para la NASA el telescopio Nancy Grace Roman, el nuevo gran observatorio que estudiará el “universo oscuro”
Imagen creada con ChatGPT
El telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó este domingo 30 de agosto desde Florida a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio, valuado en alrededor de 4,300 millones de dólares, viajará durante unos tres meses hasta el punto de Lagrange L2, a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, desde donde estudiará la materia oscura, la energía oscura y decenas de miles de mundos fuera del Sistema Solar.

La NASA inició una nueva etapa de exploración del universo con el exitoso lanzamiento del Nancy Grace Roman Space Telescope, uno de los observatorios espaciales más ambiciosos construidos por Estados Unidos y considerado el nuevo integrante de la generación de grandes telescopios que incluye al Hubble y al James Webb.

SpaceX lanzó el telescopio para la agencia espacial estadounidense este domingo 30 de agosto de 2026, a las 7:26 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, utilizando un poderoso cohete Falcon Heavy desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. 

Telescopio Nancy Grace Roman en la punta del cohete. Crédito: SpaceX

El lanzamiento se realizó sin contratiempos importantes. Apenas siete minutos después del despegue, los controladores del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA comenzaron a recibir telemetría del observatorio. Unos 31 minutos después del lanzamiento, Roman se separó de la segunda etapa del Falcon Heavy y comenzó a volar de manera independiente. 

Los dos propulsores laterales reutilizables del Falcon Heavy regresaron posteriormente a Florida y aterrizaron de manera controlada, generando fuertes explosiones sónicas durante su descenso. 

Rumbo a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra


Roman no permanecerá orbitando cerca de nuestro planeta. Su destino es el segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, conocido como L2, situado aproximadamente a un millón de millas —1.6 millones de kilómetros— de la Tierra.

Es la misma región del espacio utilizada por el telescopio James Webb.

Imagen creada con ChatGPT

El recorrido tardará aproximadamente tres meses. Una vez allí, Nancy Grace Roman entrará en una amplia órbita alrededor del punto L2. Esta ubicación permite mantener al telescopio en una configuración térmica relativamente estable y observar grandes regiones del universo utilizando relativamente poco combustible para mantener su trayectoria. 

La NASA confirmó además que aproximadamente una hora y 23 minutos después del lanzamiento se habían desplegado correctamente los paneles solares y el escudo inferior de los instrumentos. 

Durante los siguientes días está previsto desplegar la antena de alta ganancia y la cubierta de la apertura del telescopio, además de realizar las primeras correcciones de trayectoria. 

El observatorio será seguido inicialmente mediante la Near Space Network y posteriormente por la Deep Space Network, utilizando las gigantescas estaciones de comunicaciones de Canberra, Madrid y Goldstone. 

El gran objetivo: descubrir qué está acelerando el universo


Una de las principales tareas científicas del Nancy Grace Roman será intentar comprender dos de los mayores enigmas de la cosmología moderna: la materia oscura y la energía oscura.

Las observaciones indican que la materia que conocemos —estrellas, planetas, gas, polvo y todo lo que puede observarse directamente— representa únicamente cerca del 5% del contenido del universo.

Despegue del cohete Falcon Heavy. Crédito: SpaceX

La materia oscura representaría aproximadamente el 27%, mientras que cerca del 68% correspondería a energía oscura, el nombre utilizado para describir aquello que parece estar provocando que la expansión del universo se acelere. 

Nancy Grace Roman observará enormes cantidades de galaxias distribuidas a través de miles de millones de años de historia cósmica. Al estudiar su posición, evolución y la deformación de su luz provocada por la gravedad, los investigadores podrán reconstruir cómo ha cambiado la estructura del universo.

Uno de los objetivos es producir uno de los mapas tridimensionales del cosmos más completos realizados hasta ahora. Su gran estudio cosmológico abarcará más de 2,000 millones de galaxias, según los científicos de la misión. 

Una cámara de 300 megapixeles para fotografiar enormes regiones del cielo


La principal ventaja de Nancy Grace Roman no será observar objetos mucho más débiles que Webb, sino observar enormes extensiones del universo con extraordinaria rapidez.

Su instrumento principal es el Wide Field Instrument (WFI), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles formada por 18 detectores de alta resolución.

Imagen creada con ChatGPT

El telescopio tiene aproximadamente la misma resolución angular que el Hubble, pero su campo de visión es al menos 100 veces mayor

Esta diferencia cambia radicalmente la forma en que podrá estudiarse el cielo.

Mientras Hubble puede obtener imágenes extraordinariamente detalladas de una pequeña región, el Nancy Grace Roman podrá crear gigantescos panoramas cósmicos manteniendo una nitidez comparable.

La NASA calcula que Roman podrá realizar estudios del universo aproximadamente 1,000 veces más rápido que el Hubble
La científica principal del proyecto, Julie McEnery, explicó que un estudio de la Vía Láctea que Nancy Grace Roman podría realizar en aproximadamente un mes requeriría cerca de un siglo de observaciones con Hubble

El telescopio James Webb funciona como un potente teleobjetivo capaz de profundizar extraordinariamente en pequeñas zonas del espacio; el telescopio Nancy Grace Roman funcionará como una cámara panorámica que permitirá descubrir qué objetos merecen posteriormente una observación detallada.

Una gigantesca búsqueda de nuevos planetas


La segunda gran misión del telescopio Nancy Grace Roman será estudiar los Exoplanetas, mundos que orbitan otras estrellas.

El observatorio utilizará diferentes técnicas, particularmente el fenómeno conocido como microlente gravitacional, que ocurre cuando la gravedad de una estrella o planeta situado en primer plano amplifica temporalmente la luz de una estrella mucho más distante.

Esta técnica permite detectar planetas difíciles de encontrar mediante otros métodos, incluidos mundos situados relativamente lejos de sus estrellas.

La NASA estima que los diferentes estudios realizados por Nancy Grace Roman podrían revelar alrededor de 100,000 nuevos exoplanetas, incluidos numerosos planetas detectados mediante tránsitos, además de permitir realizar uno de los censos estadísticos de sistemas planetarios más completos realizados hasta ahora. 

También podrá fotografiar directamente algunos Exoplanetas


Nancy Grace Roman transporta además un instrumento experimental denominado Coronagraph Instrument. El coronógrafo bloquea artificialmente el intenso resplandor de una estrella para intentar observar directamente los planetas mucho más débiles que orbitan a su alrededor.

La diferencia de luminosidad constituye uno de los principales problemas para fotografiar exoplanetas: una estrella puede ser millones o incluso miles de millones de veces más brillante que un planeta cercano.

Nancy Grace Roman probará tecnologías avanzadas de máscaras ópticas y espejos deformables capaces de eliminar gran parte de ese resplandor.

Su objetivo inicial no será encontrar otra Tierra, sino demostrar que puede obtener imágenes directas de planetas similares a Júpiter

La tecnología servirá como precursor para futuros observatorios, entre ellos el concepto Habitable Worlds Observatory de la NASA, que eventualmente buscaría fotografiar planetas similares a la Tierra y analizar sus atmósferas en busca de posibles señales relacionadas con la vida.

El curioso origen de su gigantesco espejo


Una de las historias más llamativas del Nancy Grace Roman se encuentra en su espejo principal. Tiene 2.4 metros de diámetro, prácticamente el mismo tamaño que el espejo del Hubble, pero originalmente el hardware óptico había sido construido para un programa estadounidense relacionado con satélites de reconocimiento.

La National Reconnaissance Office (NRO), organismo encargado de los satélites de inteligencia estadounidenses, transfirió a la NASA en 2012 dos conjuntos de óptica que ya no necesitaba. Uno de ellos terminó convirtiéndose en la base del telescopio Nancy Grace Roman. 

En lugar de mirar hacia la Tierra como parte de un sistema de reconocimiento, esa tecnología ahora estará dirigida hacia galaxias situadas a miles de millones de años luz.

¿Quién fue Nancy Grace Roman?


El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman (1925-2018), quien se convirtió en la primera jefa de astronomía de la NASA y desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la astronomía espacial estadounidense.

Roman defendió durante décadas la idea de colocar grandes observatorios por encima de la atmósfera terrestre, evitando así las distorsiones y absorciones que afectan a los telescopios instalados en tierra.

Su trabajo fue fundamental para desarrollar el programa de Grandes Observatorios de la NASA y para hacer realidad el Hubble, razón por la que posteriormente fue conocida como la “madre del Hubble”

El Nancy Grace Roman es además el primer gran telescopio espacial de la NASA que lleva el nombre de una mujer. 

Una misión de aproximadamente 4,300 millones de dólares


El costo total del programa se sitúa alrededor de los 4,300 millones de dólares. Nancy Grace Roman logró un hito poco común entre las grandes misiones espaciales: fue terminado antes de lo previsto y pudo ser lanzado aproximadamente nueve meses antes del calendario original, manteniéndose dentro de su presupuesto establecido, de acuerdo con la NASA. 

La misión científica primaria tendrá una duración mínima prevista de cinco años, aunque el observatorio fue diseñado para poder operar durante otros cinco años.

El principal factor que limitará su vida útil será el combustible necesario para mantener y ajustar su órbita. Incluso fue diseñado para que técnicamente pudiera ser reabastecido de combustible en el futuro si llegara a existir una misión robótica capaz de hacerlo. 

Una auténtica fábrica de datos


La enorme velocidad de observación del Nancy Grace Roman también planteará un desafío tecnológico: manejar la gigantesca cantidad de información que producirá.

La NASA calcula que el observatorio enviará aproximadamente 1.4 terabytes de datos cada día, convirtiéndose en la misión astrofísica de la agencia con la mayor tasa de transmisión de información hasta ahora. 

Los científicos recurrirán a herramientas de inteligencia artificial, aprendizaje automático y proyectos de ciencia ciudadana para buscar entre esos datos supernovas, galaxias, estrellas variables, agujeros negros, exoplanetas y fenómenos inesperados.

A diferencia de muchos observatorios anteriores, gran parte de la información científica procesada estará disponible rápidamente para investigadores de todo el mundo, aumentando la posibilidad de que diferentes equipos encuentren descubrimientos que ni siquiera forman parte de los objetivos originales de la misión. 

¿Cuándo veremos sus primeras fotografías?


El lanzamiento fue solamente el principio. Durante aproximadamente tres meses, los ingenieros deberán completar el viaje hasta L2, desplegar los sistemas restantes, encender y comprobar los instrumentos, ajustar la óptica y realizar numerosas calibraciones.

Después comenzará formalmente la etapa científica. La NASA prevé publicar las primeras imágenes científicas del Nancy Grace Roman a comienzos de 2027

Si todo funciona según lo previsto, el telescopio Nancy Grace Roman pasará los próximos años observando miles de millones de galaxias, estrellas, supernovas y sistemas planetarios. Su capacidad para combinar la nitidez del Hubble con un campo visual muchísimo más grande podría convertirlo en una de las principales herramientas para descubrir objetos desconocidos durante la próxima década.

Más que sustituir al Hubble o al James Webb, el Nancy Grace Roman está diseñado para trabajar junto a ellos: primero localizará grandes cantidades de objetos interesantes en sus enormes panoramas y después telescopios como el James Webb podrán estudiar algunos de esos descubrimientos con mucha mayor profundidad.