Milei reivindicó el legado del general José de San Martín y llama a defender la libertad, fortalecer las Fuerzas Armadas y combatir el crimen
El presidente argentino, Javier Milei, aprovechó la conmemoración del paso a la inmortalidad del general José de San Martín, este 17 de agosto de 2026, para vincular el legado del Libertador con las principales líneas políticas de su gobierno: libertad económica, reducción del poder estatal, fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y de seguridad, definición de alianzas geopolíticas y continuidad de su denominada “batalla cultural”.
El presidente de Argentina, Javier Milei, pronunció este 17 de agosto un discurso con una marcada carga política e ideológica durante el homenaje al general José de San Martín, en el que presentó la defensa de la libertad como el eje que, a su juicio, conecta la gesta independentista del Libertador con los desafíos que enfrenta actualmente el país.
Ante ministros del gabinete nacional y de la Ciudad de Buenos Aires, así como jefes de los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad, Milei recordó que cada 17 de agosto Argentina conmemora el paso a la inmortalidad de quien calificó como el “padre de nuestra patria”.

Para el mandatario, el papel histórico de San Martín no puede entenderse únicamente a partir de sus victorias militares, sino fundamentalmente por su compromiso con la libertad.
Milei recordó una de las frases más conocidas atribuidas al prócer: “Seamos libres, que lo demás no importa nada”, y sostuvo que la independencia, sin libertad, habría sido insuficiente, pues solamente habría significado sustituir “un tirano español por un criollo”.
San Martín como símbolo de libertad
El presidente argentino describió a San Martín como un dirigente que combinó la capacidad de tomar las armas para defender una causa con la decisión de abandonar el poder una vez alcanzados sus objetivos.
Según Milei, la grandeza del Libertador pudo observarse tanto en su valentía para “liberar a medio continente” como en su disposición a permitir que los pueblos decidieran posteriormente su propio gobierno.

“Él no tenía un afán de poder vacío”, afirmó Milei, quien destacó que San Martín mantenía una visión permanente de libertad y justicia.
El mandatario resumió esa concepción señalando que “la verdadera medida de un libertador no está en cuándo toma las armas, sino en cuándo las suelta”.
Sin embargo, Milei también recurrió a un aspecto más doloroso de la vida del prócer para lanzar una reflexión sobre el comportamiento histórico de la sociedad argentina.

Recordó que San Martín murió lejos de Argentina y, según planteó, sin haber recibido en vida el reconocimiento que merecía de su propio país.
“San Martín murió ignorado por el país al que le dio todo”, afirmó, agregando que solamente décadas después Argentina comenzó a hacerle justicia a su figura.
Para Milei, ese episodio debería servir para cuestionar la manera en que una sociedad puede ignorar a quienes considera fundamentales y reconocerlos únicamente cuando ya han muerto.
Milei: Argentina fue perdiendo sus libertades
Desde esa referencia histórica, el presidente trasladó su discurso directamente a la situación contemporánea de Argentina.
Milei aseguró que durante demasiado tiempo el país olvidó la defensa de la libertad y dio por sentado aquello por lo que San Martín había luchado, lo cual, en su interpretación, derivó en una pérdida progresiva de libertades.

El mandatario enumeró diferentes ámbitos.
“Fuimos perdiendo nuestra libertad para comerciar. Fuimos perdiendo nuestra libertad para emprender. Fuimos perdiendo nuestra libertad para soñar con un futuro mejor”, afirmó.
También sostuvo que los argentinos llegaron a perder la libertad para criticar a quienes restringían esas mismas libertades.
De acuerdo con Milei, ese proceso ocurrió “en nombre de ampliar un Estado gigante”.
El argumento retomó uno de los principios centrales de su discurso político: la consideración de que la expansión del Estado puede convertirse en una amenaza para la libertad individual.
Para reforzar su planteamiento, Milei mencionó las victorias militares de San Martín en San Lorenzo, Chacabuco y Maipú, y afirmó que, aunque la libertad constituye un derecho natural, también debe ser conquistada frente a quienes buscan limitarla.
“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”
Una parte importante del discurso estuvo dedicada a explicar que, desde la visión del presidente argentino, la libertad no se mantiene de manera automática.
Milei recurrió a la máxima “el precio de la libertad es la eterna vigilancia” y argumentó que desatender ese principio le habría costado demasiado a Argentina.

En materia económica, puso como ejemplos la fijación de precios, las restricciones comerciales y las regulaciones.
“Es más fácil fijar un precio que dejarlo libre. Es más fácil cerrar el comercio que abrirlo. Es más fácil poner regulaciones que desarmarlas”, sostuvo.
Según el mandatario, la historia demostraría que los gobiernos poseen una tendencia natural a expandir su poder y que, por ello, la libertad necesita ser protegida permanentemente.
Milei profundizó ese argumento al señalar que existen personas y sectores interesados en limitar la libertad de los demás porque ejercer poder sobre otros puede generar beneficios económicos y privilegios.

Por esa razón, aseguró que siempre existirán quienes quieran “romper el delicado tejido de la libertad”, ya sea dentro o fuera de la legalidad.
El presidente definió así la libertad nacional como el resultado de un esfuerzo “constante y consciente” que tiene que transmitirse entre generaciones.
“La libertad es un legado de nuestros padres, pero también es una responsabilidad y una herencia que debemos, en la misma medida, dejarle intacta a nuestros hijos”, señaló.
Milei habla de enemigos “internos y externos”
En uno de los pasajes de mayor contenido estratégico de su discurso, Milei afirmó que Argentina se encuentra nuevamente frente a una “encrucijada” y sostuvo que la libertad enfrenta actualmente nuevos enemigos tanto dentro como fuera del país.
El mandatario describió un escenario internacional “cada vez más complejo e incierto”, donde las potencias utilizan herramientas cada vez más sofisticadas para defender sus intereses.

En ese contexto, introdujo uno de los mensajes principales de la ceremonia: la necesidad de fortalecer la capacidad militar argentina.
Milei aseguró que durante demasiado tiempo el “instrumento militar” del país fue “demonizado y desfinanciado”.
Su gobierno, afirmó, considera que esa política fue equivocada.
“Para poder pararnos firmemente en el concierto de las naciones y defender nuestros intereses, necesitamos unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas”, declaró.
Fronteras, alianzas geopolíticas y terrorismo
El mandatario presentó además una serie de prioridades que vinculó directamente con la defensa de la libertad argentina.
Entre ellas mencionó la protección de las fronteras nacionales, la elección de las alianzas internacionales, el combate al terrorismo y el respaldo a la democracia.
“Hoy tenemos el desafío de retomar la protección de nuestras fronteras, de elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, de luchar contra todas las formas de terrorismo y de pararnos siempre del lado de la democracia”, manifestó.

El mensaje supone una definición de la política exterior y de defensa como componentes de una misma concepción política: para Milei, la soberanía y la libertad interna dependen también de la capacidad del Estado para responder a amenazas externas y construir alianzas compatibles con sus principios.
Prosperidad económica como garantía de la libertad
Milei dedicó otra parte del discurso a relacionar la libertad política con la prosperidad económica.
Según argumentó, una sociedad libre necesita al mismo tiempo ser “próspera y pujante”, pues los proyectos autoritarios pueden aprovechar el descontento social y la pobreza para alterar el orden político.

El presidente sostuvo que si la libertad no produce resultados concretos en forma de bienestar y crecimiento económico, los ciudadanos pueden terminar olvidándose de su importancia.
Por ello, definió como una de las misiones de su gobierno proporcionar estabilidad y crecimiento suficientes para que las personas puedan planificar su vida personal y familiar.
El planteamiento conecta directamente la política económica de su administración con una concepción más amplia sobre la libertad: para Milei, estabilidad, crecimiento y prosperidad no son únicamente objetivos económicos, sino condiciones necesarias para preservar el modelo político que defiende.
La “batalla cultural”
Milei volvió además sobre otro concepto habitual de su proyecto político: la “batalla cultural”.
El presidente sostuvo que su gobierno tiene que explicar de manera permanente que la prosperidad depende de determinados valores e ideas.
“Quienes quieren someternos comienzan por atacar nuestras ideas, nuestras creencias y nuestros valores”, afirmó.
En uno de los fragmentos más ideológicos del mensaje, acusó a los adversarios de la libertad de pretender invertir los conceptos de justicia y moralidad.
Según Milei, esas corrientes buscan convencer a la sociedad de que “el pecado es justo y la justicia es pecado” y de que el robo puede justificarse bajo la existencia de un supuesto bien superior, mencionando como ejemplos la necesidad económica de los pobres o las necesidades fiscales del Estado.
Para el mandatario, defender el legado de San Martín implica también proteger las ideas y los valores que considera asociados a la libertad.
Seguridad y mano dura contra el crimen
Otro de los ejes centrales del discurso fue la seguridad pública.
Milei sostuvo que un pueblo libre necesita fuerzas de seguridad capaces y dotadas de las herramientas necesarias para proteger a los ciudadanos.
“El mal existe y quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza”, declaró.
El mandatario afirmó que Argentina necesita policías “capaces, entrenados y vigilantes” que protejan a los ciudadanos que cumplen la ley frente a quienes deciden violarla.
En ese contexto, utilizó una expresión particularmente contundente para justificar la intervención del Estado contra la delincuencia.
“El ladrón es también un tirano del prójimo”, afirmó Milei.
Y agregó que defender la libertad argentina significa “oponerse con toda la fuerza pública a los criminales”.
De esa manera, Milei presentó la seguridad pública no como un asunto separado de la libertad individual, sino como una condición indispensable para garantizarla.
La gesta sanmartiniana como inspiración del gobierno
Hacia el cierre, el presidente hizo explícita la relación entre la figura de San Martín y el proyecto político de su administración.
“La gesta sanmartiniana es una fuente permanente de inspiración para todo mi gobierno”, afirmó.
Milei aseguró que la misión de su administración consiste en intentar ir más allá de aquello que se consideraba posible y en “revivir la llama de la libertad” en Argentina.
El mandatario prometió continuar dando esa batalla “hacia donde sea necesario” y “sin importar el costo”.
Enseguida resumió los cuatro conceptos que, según expresó, Argentina necesita actualmente: “libertad, crecimiento, orden y prosperidad”.
También reivindicó la necesidad de un gobierno dispuesto a mantener esos principios incluso ante una fuerte oposición, porque, según sostuvo, representan “la única forma de hacer a nuestra nación grande nuevamente”.
“Argentina todavía no es el país más libre del mundo”
Milei reconoció que, desde su perspectiva, el proceso que impulsa su administración todavía se encuentra incompleto.
“Aún quedan fronteras por cruzar, porque Argentina todavía no es el país más libre del mundo, pero sí puede serlo”, manifestó.
El presidente admitió que el camino es arduo y acusó a determinados sectores de pretender regresar al modelo político y económico anterior.
Según Milei, aunque la mayoría de los argentinos se empobreció bajo aquel sistema, “una mínima minoría se benefició enormemente”.
Frente a ello, afirmó que su administración mantendrá el rumbo.
Milei aseguró que cuando existe una voluntad firme y una dirección clara solamente queda continuar avanzando, porque Argentina, dijo, ya conoce las consecuencias de regresar al pasado.
“Hoy no tenemos un pasado al que regresar, porque ya sabemos a dónde nos conduce”, expresó.
El presidente convocó entonces a mantener la libertad como una prioridad permanente y a seguir el camino que, según su interpretación, San Martín dejó trazado y protegió “con la sangre de sus granaderos a caballo”.
“Una patria libre y un pueblo floreciente”
El discurso terminó nuevamente alrededor de la figura del Libertador.
Milei afirmó que todo el esfuerzo de Argentina debe concentrarse en preservar lo que describió como el principal legado de San Martín: “una patria libre y un pueblo floreciente”.
“No hay mejor forma de honrar su memoria que convertirnos en el mejor país que podemos ser”, afirmó.
Finalmente, cerró su intervención con una sucesión de consignas dirigidas tanto a San Martín como a Argentina y a la libertad:
“Que viva el general San Martín, que viva la Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad”.
A partir de la figura de José de San Martín, el presidente defendió la libertad económica y política, el fortalecimiento militar y policial, la seguridad fronteriza, la definición de alianzas geopolíticas, la lucha contra el terrorismo, la prosperidad económica y la disputa cultural como partes de una misma estrategia.
En la interpretación planteada por Milei, el desafío contemporáneo de Argentina consiste en preservar y ampliar una libertad que considera siempre amenazada y que, aseguró, necesita ser defendida de forma permanente tanto frente a adversarios externos como frente a quienes buscan restringirla dentro del propio país.