La inteligencia artificial inunda al Congreso de Estados Unidos con proyectos de ley plagados de errores

La inteligencia artificial inunda al Congreso de Estados Unidos con proyectos de ley plagados de errores
Imagen creada con ChatGPT

El uso creciente de herramientas de inteligencia artificial para redactar iniciativas legislativas está generando una nueva presión sobre los abogados del Congreso de Estados Unidos, quienes deben revisar una cantidad cada vez mayor de proyectos elaborados con sistemas como ChatGPT o Claude y que, en numerosos casos, contienen errores jurídicos, referencias equivocadas y lenguaje deficiente.

De acuerdo con Owen Dahlkamp, de politico.com, la situación afecta especialmente a la Oficina de Asesoría Legislativa de la Cámara de Representantes (Office of Legislative Counsel, OLC), encargada de convertir las propuestas políticas de los legisladores en textos jurídicos técnicamente correctos.

Imagen creada con ChatGPT

De acuerdo con testimonios de funcionarios actuales y anteriores de esa oficina, el empleo de IA generativa por parte de despachos del Congreso y organizaciones externas está aumentando rápidamente.

El problema es que la facilidad para producir grandes cantidades de texto obliga posteriormente a los especialistas de la OLC a invertir más tiempo en revisar, corregir e incluso rehacer las propuestas.

Errores que pueden terminar en las leyes


Los especialistas advierten que redactar legislación exige una precisión que los modelos comerciales de inteligencia artificial todavía no ofrecen de manera consistente.

Entre los errores detectados se encuentran confusiones sobre conceptos jurídicos y fiscales —como diferenciar entre créditos, deducciones, exclusiones tributarias o subvenciones—, definiciones incompletas y referencias incorrectas a leyes previamente aprobadas.

Una definición aparentemente menor también puede producir consecuencias importantes.

Por ejemplo, un proyecto que defina “estado” únicamente como uno de los 50 estados estadounidenses podría excluir accidentalmente al Distrito de Columbia o a naciones tribales de determinados programas federales.

Los errores en referencias al Código de Estados Unidos son señalados como uno de los problemas recurrentes de los textos generados mediante inteligencia artificial.

Si esas equivocaciones llegan a convertirse en ley, podrían generar dificultades de interpretación para agencias gubernamentales y tribunales e incluso obligar al Congreso a aprobar posteriormente correcciones.

“No puede sustituir” a los especialistas


El representante demócrata Joe Morelle defendió el papel de los abogados legislativos y sostuvo que la inteligencia artificial no puede reemplazar a los profesionales especializados de la OLC.

La congresista Norma Torres advirtió, por su parte, que una dependencia excesiva de textos elaborados con IA puede introducir errores, generar consecuencias legales no previstas o producir leyes que no reflejen correctamente la intención política del legislador.

También subrayó que la responsabilidad final de una iniciativa corresponde a los miembros del Congreso y sus equipos.

Sin embargo, cuatro empleados del Congreso involucrados en elaboración de leyes señalaron que el uso de estas tecnologías ya se está volviendo habitual tanto para revisar como para redactar propuestas legislativas.

Una oficina ya sometida a enorme presión


La Oficina de Asesoría Legislativa ya enfrentaba una elevada carga de trabajo antes del auge de la IA.

Durante el Congreso anterior, sus 61 abogados y 19 empleados de apoyo prepararon más de 30,000 proyectos de ley, casi tres veces la cantidad que finalmente fue presentada formalmente.

Además, durante los primeros 60 días del Congreso iniciado en 2025, la oficina recibió 5,623 solicitudes de legislación, un incremento de 72% respecto de dos años antes.

El temor es que la IA multiplique todavía más ese volumen porque permite generar proyectos completos en cuestión de segundos, mientras que su revisión jurídica continúa dependiendo de especialistas humanos.

El Congreso también explora usar IA


La propia OLC no rechaza completamente la tecnología. La oficina creó un grupo de trabajo para estudiar cómo utilizar inteligencia artificial para mejorar actividades como la investigación jurídica.

Entre las herramientas ya disponibles destaca la Comparative Print Suite, un sistema que permite visualizar cómo una iniciativa modificaría específicamente el Código de Estados Unidos.

El programa utiliza procesamiento de lenguaje natural, pero fue desarrollado específicamente para el Congreso y está diseñado para generar mensajes de error cuando no puede determinar con suficiente certeza cómo aplicar una modificación.

Para los especialistas consultados, esa diferencia resulta fundamental: la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta auxiliar para abogados y legisladores, pero todavía no debería sustituir el conocimiento especializado requerido para redactar una ley.

El exjefe de la Oficina de Asesoría Legislativa Wade Ballou resumió el desafío al considerar que la IA puede ayudar a los legisladores a procesar información, pero no reemplazar el “arte de redactar” legislación.

El avance de estas tecnologías plantea así una paradoja para el Congreso estadounidense: mientras la inteligencia artificial permite producir iniciativas legislativas a una velocidad inédita, también amenaza con multiplicar los errores y saturar precisamente a los especialistas encargados de impedir que esos errores terminen convertidos en ley.