Hay algo profundamente revelador en la reacción de ciertos medios, periodistas y opinadores conservadores frente al análisis presentado por Luisa María Alcalde. Apenas apareció la lista, la maquinaria narrativa se puso en marcha: “censura”, “persecución”, “autoritarismo”, “fascismo” y hasta comparaciones con el nazismo.
La exageración llegó a tal extremo que