Agenda Naranja. Por la seguridad de infancias y adolescencias. Por Ivonne Ortega Pacheco
Hay que reformar el Código Penal Federal y la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada para proteger a menores utilizados en actividades criminales, por el bien y seguridad de infancias y adolescencias.
El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por el crimen organizado expone a las infancias a la violencia y la explotación.
Dentro de las actividades del crimen organizado, una de las más crueles e inaceptables es la utilización de menores de edad para realizar ilícitos, pues pervierten la naturaleza de las infancias y adolescencias con la finalidad de formar parte de sus actividades delictivas.
De acuerdo con UNICEF, para 2024 a escala mundial cerca de 400 millones de niñas y niños menores de cinco años sufren de un entorno de violencia, lo que influye en su desarrollo infantil y salud mental.
El Índice de Paz México 2023 indica que la tasa de delincuencia organizada ha aumentado 64.2 por ciento en los últimos ocho años, lo que nos deja un panorama sensible y vulnerable para las infancias.
En este contexto, las niñas, niños y adolescentes enfrentan riesgos particulares, debido a que su edad y etapa de desarrollo pueden ser aprovechadas por quienes integran organizaciones criminales. El reclutamiento y la utilización de personas menores de edad permite a estos grupos ampliar sus capacidades operativas y trasladar determinadas actividades hacia una población que se encuentra en una situación de especial vulnerabilidad.
Por ello, no podemos analizar el fenómeno únicamente desde la perspectiva de la participación de menores en hechos delictivos, sino también desde la responsabilidad de quienes los incorporan y utilizan para alcanzar fines criminales.
El reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes por parte del crimen organizado es una realidad que afecta a México desde hace décadas y que ha sido poco atendido.
Algunos datos: según la sociedad civil Reinserta, “entre 30 mil y 40 mil menores de edad en México son activamente reclutados por bandas criminales, arrastrándolos a una espiral de violencia y muerte”.
Las niñas y niños, especialmente que viven en zonas de alta vulnerabilidad y aquellos en contextos de violencia, tanto dentro del hogar como en su comunidad, son especialmente vulnerables a ser atraídos por grupos criminales, el crimen organizado ha encontrado en los menores de edad una fuente de mano de obra fácil y manejable, ofrecerles una falsa sensación de seguridad, pertenencia y poder.
Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México, entre 250 mil y medio millón podrían ser reclutados por grupos del crimen. Las distintas estimaciones existentes también reflejan una de las principales dificultades para dimensionar este fenómeno: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes ocurre frecuentemente en contextos de violencia y clandestinidad, por lo que una parte importante de los casos puede no ser identificada o denunciada.
Por tanto, las cifras disponibles deben entenderse como aproximaciones que permiten advertir la existencia y magnitud del problema, mas no necesariamente como un registro exhaustivo de todas las personas menores de edad que han sido reclutadas o utilizadas por organizaciones criminales. Algo hay que hacer.
En este sentido, he propuesto a la Cámara de Diputados modificaciones legales para fortalecer la protección de este sector de la población desde el ámbito penal, sin criminalizar a las víctimas del reclutamiento y poniendo el énfasis en quienes se aprovechan de ellas para desarrollar o facilitar actividades delictivas.
De esta manera, se pretende contribuir a cerrar espacios de impunidad y evitar que la edad o condición de vulnerabilidad de una persona sea utilizada por las organizaciones criminales como una herramienta para la comisión de delitos.
En síntesis, propuse reformar el Código Penal Federal y la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, a fin de establecer consecuencias jurídicas específicas cuando para la comisión de delitos o en el desarrollo de actividades de la delincuencia organizada se utilice, reclute, induzca o coaccione a niñas, niños y adolescentes, así como a personas que no tengan capacidad para comprender el significado del hecho.
Sé que se trata de un problema que se aborda desde diferentes ángulos y en diferentes niveles, pero considero que de esta forma podremos contribuir a hacer más seguro el ambiente en que se desenvuelven nuestras infancias y adolescencias.
Elección de nueva presidencia del INE
La vergonzosa situación que exhibió públicamente presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias por parte de Guadalupe Taddei Zavala, la hizo renunciar a la presidencia del INE. Ahora, queda en el Legislativo la tarea de elegir, con seriedad el mayor impulso democrático, una nueva persona que ocupe ese importante encargo.
Y queda en las instituciones de la República investigar y sancionar las conductas denunciadas por la prensa y ya conocidas por todos.
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