Cuba pierde 35 votos de apoyo en la ONU, pero consigue nueva condena al embargo de Estados Unidos por 130 votos a favor
La resolución cubana fue aprobada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. El respaldo a la propuesta cayó 21.2 % respecto de 2025, en medio de gestiones diplomáticas de Washington y un día después del enfrentamiento verbal entre Mike Waltz y Bruno Rodríguez.
Nueva York, 28 de octubre de 2026. — Cuba registró este miércoles una importante reducción del respaldo diplomático a su resolución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque logró que el organismo aprobara, por trigésima cuarta ocasión, un llamado para poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
El resultado fue de 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, según información divulgada por Associated Press.
En 2025, la misma iniciativa había recibido 165 votos favorables, siete contrarios y doce abstenciones, conforme al registro oficial de la ONU.
La diferencia equivale a 35 votos favorables menos, una caída de 21.2 % con respecto al año anterior.
Al mismo tiempo, los votos contrarios aumentaron en diez y las abstenciones crecieron en trece.
En una Asamblea integrada por 193 Estados, 21 países no emitieron voto en 2026, frente a nueve en 2025.

Una reducción de apoyos en medio de las gestiones de Washington
El gobierno del presidente Donald Trump realizó gestiones diplomáticas para convencer a otros Estados de votar contra la resolución o abstenerse.
La Habana, por su parte, denunció presiones estadounidenses sobre otros gobiernos, incluidas posibles represalias económicas y diplomáticas; esas acusaciones corresponden a las declaraciones de las autoridades cubanas.
Associated Press identificó a Alemania e Italia entre los Estados que pasaron a la abstención; ambos habían votado a favor en 2025.
También se han difundido afirmaciones sobre cambios de posición de Chile, Colombia, Eslovenia y Trinidad y Tobago hacia el voto en contra, así como abstenciones de Países Bajos, Perú, Japón y Corea del Sur.

Gritos y acusaciones de mentiras entre Estados Unidos y Cuba paralizan sesión de la ONU
La votación se produjo apenas un día después del intercambio verbal entre el embajador estadounidense Mike Waltz y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla.
Waltz había pedido a los Estados miembros rechazar la resolución, argumentando que las dificultades de Cuba respondían a las decisiones de su gobierno y denunciando las restricciones a las libertades políticas en la isla.

Rodríguez reaccionó acusándolo de mentir, mientras otros representantes cubanos golpeaban sus escritorios en señal de protesta. Waltz exigió al ministro que se alejara de la tribuna, lo que obligó a intervenir al personal de Naciones Unidas.
El incidente obligó al presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, a intervenir repetidamente para restablecer el orden y suspender brevemente la sesión, en una escena que puso de manifiesto la profundidad de las diferencias entre Washington y La Habana.
El enfrentamiento ocurrió mientras Waltz pronunciaba un discurso destinado a convencer a los países miembros de Naciones Unidas de votar contra la resolución que exige el levantamiento del embargo estadounidense.

El discurso que desató el enfrentamiento
La controversia comenzó cuando el representante estadounidense lanzó una serie de acusaciones contra el sistema político cubano, el expresidente Fidel Castro y las autoridades que actualmente gobiernan la isla.
Waltz afirmó que la dirigencia cubana había acumulado privilegios y riquezas mientras millones de ciudadanos enfrentaban escasez de alimentos, dificultades económicas y restricciones a sus libertades.

Durante su intervención también acusó al gobierno de Fidel Castro de haber enviado a miles de homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros ciudadanos a campos de internamiento y trabajo forzado.
Las declaraciones provocaron la reacción inmediata de la delegación cubana, cuyos integrantes comenzaron a golpear sus escritorios y a reclamar una cuestión de orden.
Bruno Rodríguez se levantó de su asiento y avanzó hacia la parte frontal del salón, desde donde exigió a la presidencia de la Asamblea General que interviniera para detener lo que consideraba un discurso ofensivo e incompatible con las normas diplomáticas.

«Esto no es su dictadura comunista»: Mike Waltz
Lejos de interrumpir sus acusaciones, Waltz respondió elevando la voz y dirigiéndose directamente al canciller cubano.
«Esto es Estados Unidos. Esto es Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista. Usted no puede silenciarme», declaró el embajador estadounidense, según los registros periodísticos de la sesión.

Cuando Rodríguez se aproximó a la tribuna, Waltz le exigió que retrocediera.
«Soy el representante de Estados Unidos de América. ¡Retroceda!», exclamó.
El diplomático estadounidense aprovechó las protestas de la delegación cubana para cuestionar la situación de las libertades políticas en la isla.

Pidió a los representantes internacionales imaginar lo que podría ocurrirles a los ciudadanos cubanos que formularan preguntas similares dentro de su país, lejos de la presencia de embajadores y cámaras de televisión.
Los intercambios continuaron pese a los llamados al orden de la presidencia, hasta que la reunión fue suspendida temporalmente.

Bruno Rodríguez acusa al representante estadounidense de mentir
Una vez restablecido el orden, el presidente de la Asamblea concedió la palabra al canciller cubano para plantear formalmente su cuestión de procedimiento.
Rodríguez acusó al embajador estadounidense de utilizar el organismo internacional para difundir afirmaciones falsas contra Cuba y sus instituciones.

«Está mintiendo descaradamente», sostuvo el ministro cubano, quien calificó de indigna la actitud del diplomático estadounidense.
El canciller afirmó que Waltz estaba atentando contra la dignidad del pueblo y del gobierno de Cuba, además de cuestionar su comportamiento como representante diplomático ante Naciones Unidas.
«Le deseo un futuro mejor en otras funciones, pero en las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad su desempeño deja mucho que desear», añadió Rodríguez.

Posteriormente, el jefe de la diplomacia cubana reiteró sus críticas y sostuvo que Waltz parecía olvidar que se encontraba en una institución multilateral y no en una dependencia del gobierno estadounidense.
El ministro consideró que las declaraciones formaban parte de una campaña política contra Cuba destinada a justificar las sanciones económicas.
Tras el intercambio, Waltz pudo continuar su discurso y reiteró su llamado a los gobiernos representados en la Asamblea General para que rechazaran la resolución contra el embargo.
