A lo Mero Macho. Los secretos de un Engaño. Entrevista a la Doña María Félix, la última que dio. (Segunda parte). Por Edmundo Cazarez
¿Cómo llegar a “la doña”?
Era julio de 1995, en el ámbito artístico como en el periodístico, se comentaba mucho acerca del deteriorado estado de salud que presentaba Enrique Álvarez Félix, el amado primogénito de María Félix, motivo por el cual, me di a la tarea de buscar afanosamente lo que estaba haciendo artísticamente en ese momento Enrique Álvarez Félix y encontré que encabezaba el elenco artístico de la obra teatral “Los Secretos de un Engaño”, que se presentaba en el teatro San Jerónimo Independencia, ubicado en Periférico Sur de la Ciudad de México, así es que decidí ir a entrevistarlo, pero, también, era aprovechar para que me ayudara a contactar con su mamá y realizar mi anhelada entrevista.
Al llegar al teatro, aún no había acceso al público a la función de las 19:30 horas, pero con la autorización del productor, logré ingresar argumentando que me andaba de hacer “pipí”
¡Y era la verdad!! A lo Mero Macho, no sabía la sorpresa que me esperaba, en la primera fila, justo frente al escenario, descubro a María Félix, acompañada de una amiga, así, sin pérdida de tiempo, me acerqué hasta su asiento, la saludo respetuosamente y le pregunto si me permite hacerle un par de preguntas, con un gesto por demás amable y con una ligera sonrisa, la controvertida estrella del cine nacional me indica que sí aceptaba.
―Señora, buenas tardes, soy Edmundo Cázarez, reportero de EL UNIVERSAL y de la revista Siempre
―Sin darme la oportunidad de concluir de formularle la pregunta, me interrumpe, con voz ronca y firme me dice:
“Toda mi vida he leído EL UNIVERSAL, así, como la revista Siempre de mi amigo José Pagés, pero dígame… ¿Qué me va a preguntar?”
― ¿Le hubiera gustado tener un nieto para que perdure el ilustre apellido Félix que usted ha puesto muy en alto en todo el mundo?
―Un tanto sorprendida por la pregunta, alzando las cejas, extiende su mano izquierda y me dice:
¿Por qué no me pregunta las mismas pendejadas de sus compañeros cuando me abordan?
―Discúlpeme señora, pero yo no considero que mis compañeros reporteros sean pendejos como usted los llama, además, no quiero preguntarle nada sobre su trayectoria artística que ya todo mundo conoce….
― ¿Entonces, qué demonios me va a preguntar...?
―Como reportero, me interesa saber la opinión de la mujer actual de nombre María de los Ángeles Félix, insisto, ¿le hubiera gustado tener un nieto…?
― ¡Vaya, así es que viene a sorprenderme…!! A ver muchachito, aplástese en este asiento junto a mí.
―Volteando hacía donde me encontraba, exclama-:
“¿Que no sabe que siempre respeté la preferencia sexual de mí amado hijo? ¡Que atrevido me salió usted!!
―De pronto, me doy cuenta de que estamos prácticamente rodeados de una gran cantidad de fotógrafos y cámaras de televisión, compañeros de los medios me piden me haga a un lado para tomarla solamente a ella. Con voz amenazante les dice...
―Este muchachito aquí se va a quedar… ¡porque lo digo yo!!
―De nueva cuenta, me pregunta…
― ¿Cómo me dijo que se llama?
―Edmundo Cázarez, para servirle. Tocándose la frente con su mano derecha señala...
―Edmundo Dantés, era el Conde de Montecristo. Mira Edmundo, quiero que anote el teléfono de mi casa, hábleme mañana y nos ponemos de acuerdo para darle una entrevista exclusiva. Usted me habla después de las 12 del día y yo misma le contesto.
―Un tanto incrédulo por lo que acababa de escuchar de labios de tan enorme personalidad, me atrevo pedirle me diera un pellizco para estar seguro de que no era parte de un sueño…
―Ja, ja, ja, ja. ¡¡Claro que sí!!
Un pellizco que me duró como tres semanas el moretón. Estaba tan emocionado que no me percaté que el teatro estaba casi lleno y daban la tercera llamada para iniciar la obra. Vamos, de la emoción de estar con “La Doña”, hasta las ganas de hacer “pipí”, se me habían quitado.
Al día siguiente, acatando sus instrucciones, desde la redacción de EL UNIVERSAL, a las 12:00 horas en punto, marqué el número de teléfono de su casa, al responder la llamada escucho una voz ronca que me pregunta: ¿Quién habla?
―Señora muy buenos días, soy Edmundo Cázarez, reportero de EL UNIVERSAL, me pidió ayer que le llamara para ponernos de acuerdo para la entrevista…
- “Claro que sí, por favor, hábleme en dos semanas porque me estoy yendo a Acapulco”
Así, se iniciaba una prueba de mucha, pero mucha de paciencia.
Una y otra vez, posponía la entrevista, argumentando que se iba de viaje a Paris. Que estaba un poco resfriada. Que la habían invitado a Cuernavaca, etc. Desafortunadamente, el 24 de mayo de 1996, víctima de un paro cardiaco, a la edad de 61 años, fallece Enrique Álvarez Félix en su departamento de Polanco, por cierto, muy cercano a la casa de “La Doña”, así es que, por prudencia y respeto, consideré no molestarle más y dejarla descansar del dolor de perder a su querido y amado hijo.
Ver Segunda Parte:
https://www.noticiazavaleta.info/a-lo-mero-macho-los-secretos-de-un-engano-entrevista-a-la-dona-maria-felix-la-ultima-que-dio-segunda-parte-por-edmundo-cazarez/
Ver Tercera Parte:
https://www.noticiazavaleta.info/a-lo-mero-macho-entrevista-a-la-dona-maria-felix-la-ultima-que-dio-tercera-parte-por-edmundo-cazarez/
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