A lo Mero Macho. Entrevista a la Doña María Félix, la última que dio. (Tercera Parte). Por Edmundo Cazarez
No me podía dar por vencido…
Yo mismo estaba sorprendido que había transcurrido poco más de un año desde aquel inolvidable día en que había platicado brevemente con “La Doña”, en el teatro San Jerónimo Independencia. Era la mañana del lunes 29 de julio de 1996, a las 11:30 del día, decido llamarle nuevamente, esperando tener suerte...
― ¿Quién habla?
―Señora buenas tardes, soy Edmundo Cázarez del periódico EL UNIVERSAL…
― ¿Otra vez usted?... ¡Qué chingados quiere!!
―Perdón señora, usted sabe muy bien que estoy muy interesado en hacerle una entrevista exclusiva … ¿Sí me recuerda?
― ¡Claro que lo recuerdo perfectamente!! Es el único reportero que ha tenido los güevos para preguntarme si mi hijo era puto…
―¡ …Discúlpeme señora, jamás dije tal cosa, siento un enorme respeto por usted y la memoria de su hijo…!!
― ¡Al buen entendedor, pocas palabras!!... ¡Ah!!, también déjeme decirle que tiene 20 minutos para llegar a mi casa, si no hace lo que le digo, ¡ya se chingó!! ¿Me escuchó?
De inmediato, voy con mi director editorial de EL UNIVERSAL para informarle que había logrado hablar con “La Doña” y que me esperaba en 20 minutos en su casa para la entrevista. La respuesta de mi director fue desconcertante…
“Edmundo, María Félix no da entrevistas exclusivas ni a Jacobo Zabludovsky que es su gran amigo de toda la vida. Sin embargo, creo en ti, de todas maneras, llévate un fotógrafo por si “chicle y pega”. Sin pérdida de tiempo, acompañado por mi compañero fotógrafo, abordamos un taxi en la calle de Bucareli, afuera de las oficinas de EL UNIVERSAL, con destino a la calle Hegel, colonia Polanco, donde vivía “La Doña”.
A nuestro arribo, nos recibe Jaime Núñez, quien era acompañante y amigo de nuestra entrevistada, nos informa que ya nos estaba esperando en una sala que, más bien, parecía una sobrada galería de arte por la infinidad de esculturas y pinturas. Sentada en un sillón dorado, ataviada de un precioso vestido de seda color negro, el cual, le imprimía un toque de elegancia y majestuosidad.
Maquillada delicadamente, la verdad, María Félix lucía hermosa y espectacular. Su presencia imponía enormemente. A manera de bienvenida, “La Doña”, me dice:
¿Quieren tomar un café o algo?
―Por favor, un vaso de agua…
―Con voz fuerte y firme, le ordena a quien seguramente era su sirvienta o ama de llaves: ¡Tráiganles un café exprés a mis invitados!!
―Inmediatamente le aclaro que, yo, había pedido un vaso de agua, a lo que, sin darme tiempo de nada, refuta...
― ¡Pues se chinga!!, está es mi casa. En mi casa mando yo. ¡Bah!!... ¡Nada más me faltaba eso, que un pinche reporterito de EL UNIVERSAL, venga dar órdenes en mi casa!!
― “La Doña” se percata que en mi mano derecha traigo una pequeña grabadora para no perder ni una sola palabra de la entrevista, con voz amenazante me señala...
- “Mire usted, he viajado por todo el mundo y me han entrevistado periodistas muy inteligentes, y ellos, no se valen de estos aparatitos para grabar una entrevista porque escriben absolutamente todo. Además… ¡Usted no tiene la cara de pendejo!! Así es que, va a guardar su pinche aparatito, va a escribir, palabra por palabra, todo lo que le diga durante la entrevista. Y si no le parece, mire usted… ¡Ahí está la puerta y lárguese de mi casa…!!
― ¡Gulp!, discúlpeme, pero no traigo una libreta para anotar, es mejor una grabadora…
―… ¿Acaso usted va a la guerra sin un fusil? –Me cuestiona―
―No vengo a ninguna guerra sino a conversar y aprender de una gran mujer…
―Mire usted, acabo de pasar un trago muy amargo con la muerte de mi querido hijo. Así es que vamos a platicar usted y yo. ¡Toca el tema de mi hijo, y se me larga mucho a la chingada!! Le recuerdo que decidí recibirlo por su insistencia y porque me demostró ser atrevido. Le repito… ¡No toque nada, pero absolutamente que tenga que ver con mi hijo!
―Sin faltarle el respeto, quiero preguntarle si detrás de la imagen de una mujer que, a veces, aparenta ser grosera, déspota, posesiva, humillante y hasta soberbia ¿Existe un poco de humildad en la gran señora de nombre María de los Ángeles Félix?
― ¡Eso es!!, veo que saca la casta. Así me gusta que denote respeto a su profesión y no venga a mi casa para ponerse de alfombra o tapete, porque, de esos, ya tengo muchos –De nueva cuenta, llama a su sirvienta y le ordena...
“Tráigale un cognac a mi invitado que me está demostrando que no me tiene miedo”
―Señora, perdóneme, vengo a trabajar, además, ni tiempo me dio para desayunar…
―Pues hay que levantarse más temprano!! ¡No sea güevón!! Al que madruga, Dios le ayuda… Los verdaderos reporteros se levantan a las cinco de la mañana para ir a recoger los diarios a Bucareli… ¡Se toma el cognac o de plano ya no hay entrevista y no me haga perder el tiempo!
―Mi estómago resintió la súbita ingesta de alcohol sin alimento alguno, pero, a la vez, me permitió comprender que debía ponerme “las pilas” Tenía que ser muy inteligente con las preguntas o terminaría muy rápido la entrevista.
Un tanto animado por el cognac, le cuestiono: ¿Es verdad que padece de cáncer, y por eso, es que se va ir a vivir a Paris?
―Su rostro se torna adusto, se queda pensativa, golpeando con el puño el descansabrazos del sillón en el que está sentada me dice:
“No, no y no. ¡Toco madera!! Estoy en perfectas condiciones de salud. Aunque aún no me repongo del golpe tan fuerte por la pérdida de mi amado hijo. No me explico por qué les asusta tanto que me vaya a Paris. Desde hace 50 años voy y vengo. ¿Acaso ustedes me pagan el boleto de avión? ¿Ya ni eso puedo hacer?... ¡Carajo!!
―Por qué se dice que usted es alcohólica y hasta drogadicta?
― ¡No soy alcohólica, mucho menos drogadicta!
Ver Segunda Parte:
https://www.noticiazavaleta.info/a-lo-mero-macho-los-secretos-de-un-engano-entrevista-a-la-dona-maria-felix-la-ultima-que-dio-segunda-parte-por-edmundo-cazarez/
Ver Tercera Parte:
https://www.noticiazavaleta.info/a-lo-mero-macho-entrevista-a-la-dona-maria-felix-la-ultima-que-dio-tercera-parte-por-edmundo-cazarez/
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