Una Historia para Compartir. Mientras la 4T sí combate al crimen, la oposición miente. Por Saúl Monreal Ávila
Este gobierno sí combate al crimen organizado y al narcotráfico. Al final, la historia no se escribe con calumnias. Se escribe con hechos
El único argumento que tiene la oposición y los conservadores es repetir una y otra vez que Morena no combate al crimen organizado; pero es tal su mentira que no logran convencer a la gente, no se dan cuenta que, viniendo de sus líderes, de los cuales es públicamente conocida su corrupción, colusión y colaboración con criminales, es por lo que la gente no les cree ni les creerá. Y por eso no solo se ve en su bajísima aprobación electoral, sino en su nulo respaldo popular.
Y a pesar de que quieren convertir la calumnia en su consigna oficial, en discurso electoral y, con frecuencia en su “guía moral”, no pasa de ser una colección de acusaciones y descalificaciones sin sustento. Porque repetir una mentira muchas veces no la convierte en verdad. En política, tarde o temprano, los discursos tienen que enfrentarse con los hechos.
Y los hechos están ahí. Tan sólo entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 2026, las fuerzas de seguridad realizaron operaciones que muestran una estrategia sostenida contra las organizaciones criminales.
El 25 de julio, en Morelos, fueron detenidas seis personas vinculadas con un grupo dedicado a la extorsión, el cobro de piso y la distribución de droga, relacionadas además con investigaciones por delincuencia organizada y delitos contra la salud.
Un día después, en Jalisco, fueron detenidas otras seis personas vinculadas con actividades de robo, extorsión, narcomenudeo y homicidio. En el operativo se aseguraron 10 armas largas, tres armas cortas, cargadores, municiones, drogas sintéticas, dinero en efectivo, equipo táctico, cuatro motocicletas y dos vehículos.
El 27 de julio, en Sinaloa, fueron detenidos seis generadores de violencia, entre ellos un presunto operador financiero de una estructura criminal.
Y el 28 de julio ocurrió uno de los aseguramientos más relevantes: aproximadamente 1.1 toneladas de cocaína fueron interceptadas en aguas frente a Chiapas, golpeando directamente una de las rutas utilizadas para el tráfico internacional de estupefacientes.
Pero quizá uno de los golpes más significativos fue la captura, el primero de agosto, de Alfonso “Poncho” o “Quiringua”, identificado como jefe del Cártel de los Reyes. No se trata solamente de decomisar droga: se trata de afectar la estructura de mando de una organización criminal.
A ello se suma el desmantelamiento de infraestructura destinada a la producción de drogas sintéticas. En Sinaloa y Michoacán fueron localizados laboratorios, áreas de concentración y enormes cantidades de precursores y equipo especializado. La afectación económica estimada superó los mil 400 millones de pesos.
En Sinaloa, hasta junio, el Gobierno Federal reportaba más de 94.5 toneladas de drogas aseguradas, alrededor de 5 mil 900 armas de fuego, cerca de un millón de cartuchos y miles de laboratorios clandestinos y áreas de concentración inhabilitados.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿dónde está esa supuesta renuncia a combatir al narcotráfico? Si los hechos demuestran exactamente lo contrario.
La estrategia no consiste únicamente en detener delincuentes. Se golpea la producción, se decomisa droga, se retiran armas, se desarticulan células, se persigue a operadores financieros y se destruye infraestructura criminal.
Y existe además una paradoja histórica que la oposición debería explicar, quienes hoy pretenden presentarse como autoridad moral pertenecieron a gobiernos PRIANISTAS donde el secretario de seguridad pública de México estaba al servicio de un cártel o gobernadores fueron juzgados y sentenciados por sus vínculos con el crimen organizado, con pruebas y realidades, no con condenas desde redes sociales.
Este gobierno sí combate al crimen organizado y al narcotráfico. Al final, la historia no se escribe con calumnias. Se escribe con hechos.
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