Desde el Norte. Morena contra los paisanos. Rubén Moreira Valdez
Morena inicia una más de sus ofensivas mediáticas; ahora lo hace contra los mexicanos que tienen doble nacionalidad y que se encuentran amparados por la Constitución. Además, la iniciativa, que se impulsa desde el gobierno, se olvida de la progresividad de los derechos humanos que se reconoce en el artículo primero de la propia Carta Magna.
Millones tuvieron que salir de México en busca de nuevas oportunidades. La inmensa mayoría lo hizo con riesgo de su vida y en condiciones de gran desventaja; dejaron atrás, pero no abandonaron, a sus familias y comunidades. Llevaron esperanza, inteligencia y capacidad de trabajo.
No pocos vieron morir a sus compañeros de travesía en el desierto o en las traicioneras aguas del Bravo. En su historia se encuentra el temor a la “migra” y las afrentas por su condición migratoria o color de piel. Son lo mejor de lo nuestro y un orgullo para la patria.
En Estados Unidos viven aproximadamente 40 millones de personas de origen mexicano. Alrededor de 12 millones son nacidos en nuestro país, 14 millones de segunda generación y descendientes de ellos, entre 13 y 14 millones.
Los paisanos aman a su país de origen y también son leales al que les dio oportunidad. Han contribuido a su economía y muchos se han incorporado al Ejército para servir como soldados. La contribución a la economía de su nueva patria es importante: un estudio de Latino Donor Collaborative calcula que los paisanos generan 2.06 billones —trillones, en inglés— de dólares al PIB.
En su corazón, sin embargo, sigue latiendo el amor a México y, sin ellos, la economía de Zacatecas, Hidalgo u Oaxaca se derrumbaría. Cientos de poblaciones esperan el fin de mes para recibir los envíos que se hacen desde la Unión Americana y, en diversas temporadas, ven llegar a los “ausentes” con obsequios, dinero y alegría. Ellos regresan al norte, dejando, en ocasiones, vehículos, ropa y un sinnúmero de objetos útiles. En 2024, las remesas ascendieron a 64.7 mil millones de dólares.
Hace unos días, la presidenta de la República envió una innecesaria iniciativa de reforma constitucional para impedir que alguien gobierne el país usando la doble nacionalidad.
Por cierto, el que tiene tres es el bravo primer ministro canadiense, ese que ha enfrentado con mucho coraje las posiciones del gobierno estadounidense con relación al comercio y los aranceles. Después de la digresión, hay que decir que, según el jurista Santiago Corcuera, la iniciativa resulta innecesaria, pues ya hay normas que sirven para evitar el posible conflicto de intereses por tener dos nacionalidades.
El tema es otro y Ana María Salazar, especialista en temas internacionales y de seguridad, lo describe con una pregunta: ¿Nadie previó la molestia y desconfianza que podría provocar entre millones de mexico-estadounidenses volver a cuestionar sus lealtades, la soberanía y la injerencia extranjera? Es increíble que un “movimiento” que se asume de izquierda y con valores humanistas arremeta de manera frívola contra una parte de los mexicanos.
Tengo una hipótesis al respecto: Morena y sus ideólogos ven de utilidad polarizar de manera permanente a la sociedad. Para ellos es importante contar con un “enemigo” al cual culpar de lo malo que sucede o con el cual distraer la atención de la población.
Ejemplos hay muchos: los descendientes de españoles, los fifís, el PRIAN y todo aquello que se pueda convertir en un estereotipo. Para la narrativa no importa que 90 por ciento de los políticos de Morena ostente apellidos ibéricos o de naciones europeas, tampoco que tengan fortunas inmensas, gusten de viajar al extranjero, disfruten de una doble nacionalidad o hayan militado en el PRI o en el PAN.
Para poner en tinta los nombres de los personajes que caen en las hipótesis anteriores se requeriría el papel que se usaba para las impresiones de la famosa enciclopedia Espasa Calpe.
Algunos dicen que la causa de la iniciativa es un error cometido por la consejera jurídica ante una pregunta de la presidenta; eso sucedió en una “mañanera”; otros, que es el pleito del régimen con un exgobernador de Tamaulipas. Por lo pronto: ¡qué tino para ofender a los paisanos!
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