Una Historia para Compartir. los consulados son para defender a los mexicanos. Por Saúl Monreal Ávila
No son para activismo político, los consulados son para defender a los mexicanos
En el debate público es indispensable distinguir con precisión jurídica y administrativa cuál es la naturaleza de los consulados de México en el exterior, en tiempos donde la información circula con rapidez y, en ocasiones, sin el debido sustento técnico, conviene recordar que los consulados no son plataformas de activismo político, ni órganos de propaganda partidista, ni espacios de representación electoral. Son, ante todo, instituciones del Estado mexicano para nuestras hermanas y hermanos mexicanos.
En los días recientes, a raíz de versiones difundidas en medios estadounidenses sobre una supuesta revisión a los 53 consulados de México en Estados Unidos, nuestra presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo fue categórica: “Es completamente falso que los consulados mexicanos estén haciendo política en Estados Unidos”.
Con esa afirmación, la jefa del Estado mexicano no sólo desmintió una especulación infundada, sino que recordó el principio esencial del derecho internacional, de que las oficinas consulares existen para proteger a sus nacionales y prestar servicios, no para intervenir en la vida política del país receptor.
Conviene subrayarlo con toda claridad. La Secretaría de Relaciones Exteriores y la red consular mexicana cumplen funciones estrictamente delimitadas por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. Entre ellas destacan la expedición de pasaportes y matrículas consulares, el registro civil, la asesoría jurídica, la asistencia a personas detenidas, la protección frente a abusos laborales y la defensa de los derechos humanos de nuestras y nuestros connacionales.
En otras palabras, los consulados son la primera línea de respaldo institucional para millones de mexicanas y mexicanos que viven fuera del territorio nacional. Su tarea es acompañar, orientar y defender. Son oficinas de Estado, no plataformas de propaganda; instrumentos de protección, no aparatos de confrontación ideológica.
México actúa con apego irrestricto a los principios constitucionales de autodeterminación de los pueblos, no intervención y solución pacífica de controversias. Nuestra diplomacia consular se rige por la legalidad y por un profundo compromiso humanista con quienes, con su trabajo cotidiano, sostienen a sus familias y fortalecen la economía nacional mediante sus remesas y su esfuerzo.
Asimismo, reiteramos nuestro respaldo a la vía del diálogo permanente, no la subordinación, con Estados unidos. La relación entre ambos países no puede entenderse desde la lógica de la confrontación, sino desde la cooperación estratégica. El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ha consolidado una de las regiones económicas más dinámicas del mundo, sustentada en comercio, seguridad, movilidad humana e integración productiva.
Frente a ello, resulta evidente que ciertos sectores conservadores insisten en una visión subordinada de la política exterior, como si México debiera asumir nuevamente un papel de colonia frente a intereses ajenos, que alguien les informe que esa etapa ha quedado atrás. Hoy nuestro país se relaciona con el mundo con dignidad, soberanía y respeto mutuo.
Los consulados mexicanos no hacen política partidista, hacen patria y obviamente, protegen a nuestra gente, defienden sus derechos y honran la responsabilidad histórica del Estado mexicano con sus hijos e hijas, estén donde estén.
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