Una Historia para Compartir. Consolidar la transformación a costa de la oposición. Por Saúl Monreal Ávila
A quienes desde la oposición piensan que encontrarán un movimiento dividido, les decimos con toda claridad: están equivocados.
Este primero de septiembre comienza una nueva etapa en el Senado de la República, iniciamos el primer periodo ordinario del tercer año de la LXVI Legislatura, y lo hacemos con claridad sobre la responsabilidad que tenemos frente a México y frente a los ciudadanos que depositaron su confianza en nosotros.
El reto es grande, tenemos por delante una agenda legislativa amplia, con temas que demandan altura de miras, capacidad de diálogo y, sobre todo, compromiso con el país. Habremos de abordar reformas y leyes que inciden directamente en la vida de las familias mexicanas, en la justicia, la seguridad, los derechos sociales, la economía, el medio ambiente y en la consolidación de las instituciones que requiere esta nueva etapa de transformación.
Pero hay algo que tenemos muy claro: vamos a legislar pensando en la gente, porque nuestro compromiso es seguir defendiendo a México, su soberanía, sus instituciones y el derecho de cada ciudadano a vivir con dignidad, con oportunidades y con bienestar. Esa será nuestra guía en cada discusión, en cada comisión y en cada votación.
Desde el Senado continuaremos trabajando para que la Cuarta Transformación avance y se consolide en la construcción de su segundo piso. No se trata solamente de aprobar leyes; se trata de que esas leyes respondan a las necesidades reales de la sociedad y contribuyan a transformar la vida de quienes durante décadas estuvieron olvidados.
Lo haremos con audacia, valentía, vigor y fortaleza, porque los grandes cambios nunca se construyen desde la comodidad ni desde la indecisión, pero también lo haremos privilegiando el diálogo, los acuerdos y la unidad, porque tener convicciones firmes no significa cerrar las puertas al entendimiento.
A quienes desde la oposición piensan que encontrarán un movimiento dividido, les decimos con toda claridad: están equivocados.
Quienes conformamos el movimiento podemos tener alguna diferencia, podemos debatir y podemos disentir en algunos temas, pero cuando se trata de defender los intereses superiores de México, estaremos unidos, ya les demostramos que la transformación tiene rumbo, tiene proyecto y tiene un compromiso profundo con el pueblo.
Este nuevo período legislativo será también una oportunidad para demostrar que la política puede ser instrumento de construcción y no solamente de confrontación. México necesita acuerdos; necesita resultados; necesita legisladores que estén a la altura de las circunstancias.
Y en ese propósito vamos a trabajar, tenemos la mirada puesta en el presente, pero también en el futuro. El 2027 pinta bien para nuestro movimiento, porque cuando existe organización, unidad, territorio y una causa que mantiene el respaldo de la gente, hay condiciones para seguir avanzando.
Porque la transformación ya inició y no se detiene, eso lo podemos ver desde la economía familiar hasta en el comportamiento de los grandes agregados, las finanzas sanas, y la solidez del peso, que de la mano de las grandes obras y proyectos nacionales benefician a la gente, y este nuevo periodo ordinario será una nueva oportunidad para seguir construyendo, el segundo piso de la Cuarta Transformación.
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