Un 8 de julio de 1976. Luis Echeverría y su cómplice Regino Díaz.

Un 8 de julio de 1976. Luis Echeverría y su cómplice Regino Díaz.

Por Emilio Ramírez de Aguilar y Lavin

Con todo cariño para mi hermano Jorge Fernando.

Un día como hoy, 8 de julio de 1976, le aplicaron a México el “grillete” de la prensa: le extirparon al reportero que más dolía al poder.
Sacaron a Julio Scherer García de la dirección de Excélsior.

La intrahistoria del golpe:

Historia oficial: “Conflicto interno de la cooperativa”.

Intrahistoria: El presidente Luis Echeverría ya no aguantaba un periódico que publicara la matanza del 68, el Halconazo del 71, la guerrilla, la corrupción. Excélsior bajo Scherer era la única ventana que no tenía cortinas de terciopelo.

El método: Asfixia.

Boicot de publicidad oficial. El gobierno era el cliente que pagaba el 80% de los anuncios. Cerró la llave.

Acarreo de cooperativistas liderados por Regino Díaz Redondo. Los metieron a la asamblea del 8 de julio.

Toma violenta. Scherer y 200 periodistas salieron. El país se quedó con un cascarón: el mismo nombre, Excélsior, pero ya sin filo.

Eso no fue “conflicto laboral”. Fue la Jaula de Hierro del Estado corporativo cerrándose sobre la prensa. La racionalidad legal usada como garrote.

Por qué dolió tanto:

Era el único medio grande que no pedía permiso. Publicó a Daniel Cosío Villegas, a Monsiváis, a Rius. Le dio voz a la izquierda, a los campesinos, a los estudiantes.
Su salida marcó el inicio del “silencio pactado”. Después de eso, Televisa era “soldado del PRI”, y los demás… pues ya sabes. Tardamos 24 años en volver a tener una prensa que medio ladrara, con La Jornada -ahora Diario Oficial-y luego Reforma la oligarquía norteña.

De ahí nació Proceso. Scherer, con el coraje en la pluma, fundó la revista el 6 de noviembre de 1976. El grillete amputado se volvió fantasma que no dejó dormir al poder en 40 años.

"Deterioro de términos de intercambio informativo"

Antes del 76: México exportaba malas noticias e importaba crítica. Había debate.
Después del 76: Exportábamos boletines oficiales e importábamos silencio. Entramos a la “periferia mediática”. El poder ponía el tema, la foto y el aplauso.

“Mataron al dragón, pero crearon mil lagartijas.” Creyeron que callando a Scherer callaban al país. Lo que callaron fue la válvula. Por eso reventó en el 88, en el 94, en el 2000.

Corolario de Hemeroteca:

Un día como hoy no solo sacaron a Scherer.

Nos sacaron a nosotros de la sala donde se discutía el país.

Nos dejaron el periódico, pero sin letras.

La tele, pero sin preguntas.

La radio, pero con puros jingles.

Desde entonces México padece el síndrome de grillete informativo:
Camina chueco porque le falta línea editorial y cada que llueve, le duele el sobre.

Que si perdimos la libertad de expresión

No toda. Pero sí la poca que teníamos.

Y tardamos décadas en entender que la libertad no te la da el gobierno.
Te la quitas tú cuando dejas de leer, de preguntar, de desconfiar.

Scherer se fue del Excélsior.

Pero el Excélsior se fue de México.

Y aún no regresa.”

Hoy Proceso ya no es de Scherer, Excélsior es de Olegario, y la prensa… bueno, la prensa ahora es Twitter con más faltas de ortografía.

Finalmente recuerdo una gran Frase de Eduardo Deschamps:

“Cuando los periodistas son noticia, todo anda mal en el País.