Lula ante la ONU: Brasil “no cabe en el patio trasero de nadie” y exige recuperar el multilateralismo

Lula ante la ONU: Brasil “no cabe en el patio trasero de nadie” y exige recuperar el multilateralismo
Imagen creada con ChatGPT

En Nueva York, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió el Debate General de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso marcado por la defensa de la soberanía nacional, duras críticas al funcionamiento del Consejo de Seguridad, cuestionamientos a las guerras en Gaza y Ucrania, el rechazo a la intervención extranjera en América Latina y una advertencia sobre el poder creciente de las grandes empresas tecnológicas y la inteligencia artificial.

Lula aseguró que esta era la décima ocasión en la que inauguraba el Debate General desde que compareció por primera vez ante la Asamblea en 2003 y sostuvo que Naciones Unidas atraviesa uno de sus momentos más difíciles.

La ONU está fracasando en una de sus misiones más importantes, que es liberar a la humanidad del flagelo de la guerra”, afirmó.

El mandatario brasileño cuestionó especialmente la parálisis del Consejo de Seguridad y el poder de veto de sus miembros permanentes, al considerar que la comunidad internacional se ha convertido en rehén de su incapacidad para responder a las grandes crisis internacionales.

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“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”


Uno de los mensajes políticos más contundentes de la intervención estuvo dirigido a la situación de América Latina y el Caribe.

Lula afirmó que la proximidad de la región con “la mayor potencia militar del mundo” constituye una realidad inevitable, particularmente —dijo— ante lo que describió como nuevas “tentaciones hegemónicas”.

Fue entonces cuando lanzó una de las frases centrales de su discurso: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie.”

El presidente brasileño sostuvo que su país necesita socios que contribuyan al desarrollo y rechazó que América Latina vuelva a ser dividida en zonas de influencia de las grandes potencias.

También advirtió sobre la injerencia extranjera en procesos electorales y calificó de anacrónicas las incursiones que, según su postura, buscan controlar recursos estratégicos.

Sobre los principales focos políticos de la región, Lula afirmó que “el pueblo venezolano merece definir su propio destino”, pero también sostuvo que Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición participe en las elecciones.

Asimismo, volvió a condenar el embargo contra Cuba y llamó la atención sobre la prolongada crisis de Haití.

Crédito: Lula da Silva, en X

Rechaza portaaviones para combatir el crimen organizado


Lula también dedicó una parte importante del discurso a la seguridad y al crimen organizado.

El presidente aseguró que Brasil está preparado para enfrentar a las organizaciones criminales dentro de su territorio, pero rechazó cualquier intento de transferir esa responsabilidad a fuerzas extranjeras.

“No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen”, declaró.

Explicó que Brasil propone fortalecer la cooperación internacional contra el lavado de dinero y los flujos financieros de las organizaciones criminales, al tiempo que destacó la creación del Centro Internacional de Cooperación Policial del Amazonas, integrado por autoridades de seguridad de nueve países amazónicos.

Crédito: Lula da Silva, en X

Gaza, Israel y Ucrania


En materia internacional, Lula volvió a adoptar una posición crítica frente a la guerra en Gaza.

El presidente brasileño atribuyó al gobierno israelí de Benjamín Netanyahu lo que calificó como un “genocidio de mujeres y niños” en Gaza.

Al mismo tiempo, recordó que civiles israelíes fueron víctimas de los ataques terroristas de Hamás.

También defendió a la Corte Penal Internacional, criticó las acciones contra la relatora especial de Naciones Unidas Francesca Albanese y sostuvo que la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania dificulta cada vez más una solución de dos Estados.

Respecto de la guerra entre Rusia y Ucrania, reiteró que, a su juicio, ninguna de las partes conseguirá una solución definitiva mediante el campo de batalla.

“La diplomacia es la única opción”, declaró, y mencionó como ejemplo el llamado Grupo de Amigos de la Paz impulsado por Brasil y China.

Crédito: Lula da Silva, en X

Aranceles y “armas de coacción”


Lula cuestionó además el deterioro del sistema multilateral de comercio.

Aseguró que la Organización Mundial del Comercio se encuentra prácticamente paralizada y criticó a los gobiernos que utilizan los aranceles como instrumentos de presión.

Según el mandatario brasileño, cuando los aranceles se emplean como “armas de coacción y chantaje”, las consecuencias terminan afectando al conjunto de la economía internacional.

Cambio climático, petróleo y minerales críticos


El presidente defendió simultáneamente la transición energética y la explotación de los recursos naturales brasileños.

Lula afirmó que Brasil continuará explorando nuevas reservas petroleras, incluido el potencial del denominado margen ecuatorial, pero aseguró que esto no significará abandonar sus compromisos ambientales.

Destacó la reducción de la deforestación amazónica y sostuvo que Brasil dispone de recursos fundamentales para la transición energética global, particularmente minerales críticos y tierras raras.

Sin embargo, advirtió que el acceso extranjero a esos recursos deberá traducirse en beneficios económicos para Brasil.

Según explicó, su explotación deberá estar vinculada a generación de valor dentro del territorio brasileño, transferencia tecnológica y abastecimiento de sectores estratégicos nacionales.

Lula advierte sobre la inteligencia artificial y los “tecno-oligarcas”


La tecnología fue otro de los ejes destacados del discurso.

Lula calificó la actual transformación tecnológica como una revolución sin precedentes y sostuvo que sería una “omisión histórica imperdonable” no regular a las grandes empresas tecnológicas y a la inteligencia artificial.

El mandatario denunció que un reducido grupo de lo que llamó “tecno-oligarcas” intenta impulsar un modelo digital sin suficientes normas ni transparencia.

También advirtió sobre una carrera tecnológica “sin límites éticos” y reclamó que Naciones Unidas desempeñe un papel en la gobernanza internacional de la inteligencia artificial.

Dentro de ese mismo bloque, defendió las medidas brasileñas para proteger a niños, adolescentes y mujeres en internet, reclamó una remuneración justa para artistas y creadores y aseguró que su gobierno no permitirá la privatización de Pix, el sistema público brasileño de pagos instantáneos.

Elecciones brasileñas: advertencia contra la interferencia extranjera


Lula reservó el final del discurso para las elecciones que Brasil celebrará el próximo 4 de octubre.

El mandatario sostuvo que serán elecciones competitivas y transparentes, con libertad de expresión para los candidatos, pero advirtió sobre redes de desinformación e intentos de influencia extranjera.

“No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular”, señaló.

Y cerró reforzando uno de los conceptos que recorrió toda su intervención:

“La democracia brasileña pertenece a los brasileños y brasileñas. Brasil sigue siendo un país soberano. Nadie nos desviará de este camino.”