Trump desmiente que el acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita le permitiría enriquecer uranio

Trump desmiente que el acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita le permitiría enriquecer uranio
Imagen creada con ChatGPT

El Departamento de Energía de EU dio a conocer que Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un histórico acuerdo de cooperación nuclear civil que permitirá al reino árabe desarrollar reactores con tecnología estadounidense y avanzar hacia la producción de su propio combustible nuclear, incluido el posible enriquecimiento de uranio.

Crédito: Donald Trump, en Truth Social

Ante las críticas sobre el posible enriquecimiento de uranio por parte de Arabia Saudita, el Presidente Donald Trump publicó un mensaje en Truth Social afirmando que el acuerdo "se refiere únicamente a usos no militares" y que será "sin enriquecimiento de material" nuclear.

El acuerdo fue firmado el 22 de julio por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman.

Se trata de un denominado “Acuerdo 123”, instrumento requerido por la legislación estadounidense para autorizar la transferencia de materiales, equipos y tecnología nuclear a otros países.

«Estos acuerdos reflejan el compromiso compartido de nuestras dos naciones de fortalecer las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Arabia Saudita, brindando prosperidad en nuestros países y seguridad a nuestros aliados en el extranjero», declaró el Secretario Wright . «Tengan la seguridad de que estos acuerdos mantienen los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación, basándose en la mejor tecnología y los mejores científicos nucleares del mundo, diseñados aquí mismo en Estados Unidos. Gracias al Presidente Trump, el renacimiento nuclear estadounidense está en marcha y brindará beneficios a largo plazo a los pueblos estadounidense y saudí».

El Departamento de Energía estadounidense aseguró que el pacto establece las bases legales para una asociación de varias décadas y miles de millones de dólares, destinada exclusivamente a usos pacíficos.

Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. Crédito: Departamento de Energía de EU

Según Washington, la cooperación permitirá que empresas estadounidenses participen en el programa nuclear saudita, fortalecerá las cadenas de suministro y mantendrá altos estándares de seguridad y no proliferación.

En su boletín oficial del 22 de julio de 2026, titulado “Estados Unidos y Arabia Saudita alcanzan un histórico acuerdo de cooperación nuclear”, el Departamento de Energía de Estados Unidos confirmó que Chris Wright y el ministro saudita de Energía, príncipe Abdulaziz bin Salman, firmaron:

  • Un acuerdo de cooperación nuclear pacífica, conocido como Acuerdo 123.
  • Un acuerdo bilateral complementario de salvaguardias.
  • Un marco legal para una asociación de varias décadas y miles de millones de dólares.

El boletín sostiene que la cooperación busca facilitar la participación de empresas estadounidenses, promover la energía nuclear civil y fortalecer la no proliferación.

Este acuerdo se basa en la Orden Ejecutiva del presidente Donald Trump, "Despliegue de tecnologías avanzadas de reactores nucleares para la seguridad nacional" y, específicamente, la Sección 8 sobre la promoción de las exportaciones nucleares estadounidenses, que apoya la ampliación de los socios internacionales para la cooperación nuclear civil de EE. UU. en virtud de la Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de 1954, en su versión modificada.

«Acuerdos 123» para la Cooperación Pacífica

La Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos exige, por lo general, la celebración de un acuerdo de cooperación nuclear pacífica para transferencias significativas de material o equipo nuclear desde Estados Unidos.

Además, estos acuerdos, conocidos comúnmente como «Acuerdos 123», facilitan la cooperación en otras áreas, como intercambios técnicos, investigación científica y debates sobre salvaguardias.

Junto con otros instrumentos de no proliferación, en particular el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), los Acuerdos 123 contribuyen a promover los principios de no proliferación de Estados Unidos.

Estos acuerdos establecen el marco jurídico para una cooperación nuclear significativa con otros países.

Estados Unidos mantiene 26 «Acuerdos 123» en vigor, los cuales regulan la cooperación nuclear pacífica con 50 países, el Organismo Internacional de Energía Atómica y las autoridades gubernamentales de Taiwán, a través del Instituto Americano en Taiwán.

México es uno de los 26 países que firmó el «Acuerdo 123» -el 2 de Noviembre de 2022- y éste tiene vigencia hasta noviembre de 2052.

La cifra no incluye todavía a Arabia Saudita. Aunque Washington y Riad firmaron un Acuerdo 123 el 22 de julio de 2026, el instrumento debe pasar por el procedimiento de revisión del Congreso antes de poder entrar plenamente en vigor.

Según AP, Arabia Saudita podrá enriquecer uranio

Aunque el comunicado oficial del Departamento de Energía no explicó públicamente las condiciones técnicas del enriquecimiento, fuentes familiarizadas con el acuerdo indicaron que el pacto permitiría a Arabia Saudita enriquecer uranio y reprocesar combustible nuclear gastado, de acuerdo con la agencia Associated Press.

De acuerdo con AP, el marco contempla inicialmente un estudio conjunto sobre la viabilidad de construir una instalación de enriquecimiento en territorio saudita.

Esto significa que el acuerdo no implica la construcción inmediata de centrifugadoras, sino que abre legalmente la posibilidad de desarrollar esa capacidad en los próximos años.

Acuerdo por 30 años y reactores estadounidenses

El pacto tendría una duración aproximada de 30 años y podría representar inversiones por decenas de miles de millones de dólares.

Una de las principales beneficiarias sería la empresa estadounidense Westinghouse, que busca participar en la construcción de reactores AP1000 para el programa nuclear saudita.

Comunicado de Prensa sobre el Acuerdo. Crédito: Ministerio de Energía de Arabia Saudita

Arabia Saudita pretende utilizar la energía atómica para diversificar su matriz energética, reducir el consumo interno de petróleo y atender la creciente demanda eléctrica del país.

Chris Wright afirmó que el acuerdo fortalecerá las relaciones comerciales entre ambas naciones y sostuvo que la cooperación cumplirá con los mayores estándares de seguridad nuclear y no proliferación.

El Congreso tendrá la última palabra

El pacto aún no ha entrado plenamente en vigor. El Gobierno de Donald Trump debe enviarlo al Congreso, que contará con 90 días de sesiones legislativas para revisarlo.

El acuerdo avanzará automáticamente si los legisladores no aprueban una resolución para rechazarlo.

En caso de que Trump vetara una eventual resolución de desaprobación, el Congreso necesitaría una mayoría de dos tercios para anular el veto presidencial.

La revisión legislativa se anticipa polémica. Mientras la administración Trump presenta el acuerdo como una oportunidad para reforzar la alianza con Arabia Saudita y competir con Rusia y China en el mercado nuclear mundial, sus críticos sostienen que podría debilitar los controles internacionales y abrir una nueva etapa de proliferación atómica en Medio Oriente.

Preocupación por las inspecciones internacionales

Uno de los aspectos más controvertidos es que Arabia Saudita no estaría obligada a adoptar el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica, mecanismo que permite realizar inspecciones más amplias, incluso en instalaciones no declaradas, para descartar actividades nucleares clandestinas.

Riad ya está sujeto a las salvaguardias ordinarias del organismo internacional sobre sus instalaciones declaradas, pero expertos consideran que esos controles son insuficientes para un país que pretende manejar tecnologías sensibles como el enriquecimiento y el reprocesamiento.

La decisión contrasta con el acuerdo nuclear firmado en 2009 entre Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.

En ese caso, Abu Dabi renunció expresamente a enriquecer uranio y reprocesar combustible dentro de su territorio, condición que fue presentada como el “estándar de oro” de la cooperación nuclear estadounidense.