Rodrigo Paz ordena a nuevo mando policial combatir el “narcoterrorismo” y el crimen organizado en Bolivia
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tomó juramento al nuevo alto mando interino de la Policía Boliviana y encomendó a su comandante, Adrián Javier Álvarez Arismendi, emprender una lucha frontal contra el narcotráfico, el crimen organizado y lo que el mandatario calificó como “narcoterrorismo”.
La renovación de la cúpula policial se realizó el lunes 31 de agosto en el antiguo Palacio de Gobierno, en La Paz, después de la renuncia de Mirko Sokol al cargo de comandante general de la institución. Álvarez asumió de manera interina la máxima responsabilidad de la Policía Boliviana.

Junto con Álvarez fueron designados Roger Roca Saavedra, como subcomandante general y jefe del Estado Mayor Policial, y Franz Cabrera, como inspector general de la Policía.
Durante la ceremonia, Rodrigo Paz pidió al nuevo mando policial resultados concretos frente a las organizaciones criminales y señaló que Bolivia necesita una lucha “frontal y permanente” contra la delincuencia organizada, el narcotráfico y el “narcoterrorismo”. El mandatario también incluyó entre las prioridades el combate al contrabando y la corrupción.
“No podemos permitir territorios donde la ley retroceda frente al delito”, afirmó Paz.
El presidente sostuvo que todavía existen zonas del país donde las instituciones estatales no mantienen una cobertura plena y advirtió que las organizaciones criminales no pueden sustituir al Estado ni imponer sus propias reglas.
“Donde existe la delincuencia, debe existir el Estado y acabar con dicha delincuencia. Donde exista la violencia debe existir la autoridad, donde exista la corrupción debe existir la investigación y la sanción”, declaró el mandatario durante la ceremonia.
Nuevo comandante anuncia combate a cuatro delitos
Tras asumir el cargo, Adrián Álvarez señaló que una de las primeras tareas de su administración será fortalecer la prevención y enfrentar la criminalidad.

De acuerdo con Bolivia TV, el nuevo comandante identificó específicamente cuatro frentes prioritarios: narcotráfico, crimen organizado, trata y tráfico de personas, y lavado de activos. También planteó combatir la corrupción dentro de la institución y avanzar hacia un modelo policial basado en la meritocracia y una mayor relación con la ciudadanía.
Paz pidió además al nuevo alto mando desempeñarse con “trabajo, integridad y resultados”, advirtiendo que no debe existir tolerancia hacia integrantes de las fuerzas de seguridad que utilicen su posición para obtener beneficios particulares o proteger a delincuentes.
Salida de Mirko Sokol
El cambio se produjo después de que Mirko Sokol presentara su renuncia al considerar concluido su ciclo al frente de la Policía Boliviana.
Su gestión había estado rodeada de controversias. A principios de agosto, Sokol afirmó que la captura del expresidente Evo Morales “no es una prioridad”, pese a las órdenes de aprehensión existentes en su contra, una postura que contrastó con la posición del gobierno de Rodrigo Paz.
Sokol también quedó bajo investigación después de la difusión de un audio en julio en el que presuntamente hablaba de una colecta millonaria realizada por altos oficiales para influir en ascensos y en la sucesión del mando policial.
Con el nombramiento de Álvarez, el gobierno de Rodrigo Paz busca abrir una nueva etapa en la Policía Boliviana y colocar el combate al narcotráfico, al crimen organizado y al denominado “narcoterrorismo” entre las principales prioridades de seguridad del país.