Oraciones a San Lázaro. Tan cerca de España y tan lejos de Estados Unidos. Por Ernesto Zavaleta
La presidente Claudia Sheinbaum Pardo concluyó lo que fue su séptima gira internacional durante su mandato, en Barcelona, España, donde participó en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia. Con su participación recuperó a España y podría perder a Estados Unidos.
Allá, en Barcelona, estuvieron seis presidentes, incluyendo a la mexicana y al del país sede, España, Pedro Sánchez; el presidente de Consejo Europeo, António Costa; un expresidente, el de Chile, Gabriel Boric, en su calidad de anfitrión de la pasada reunión de la Cumbre; y ministros y representantes de otros 14 países. Los otros tres presidentes fueron Gustavo Petro, de Colombia; Yamandú Orsi, de Uruguay, y Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica.
Se repitió en innumerables ocasiones que la Cumbre de Barcelona no era anti-Trump, sin embargo, las declaraciones a lo largo de la Cumbre dicen otra cosa, pues criticaron y atacaron directamente las acciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump en las guerras de Ucrania, Irán, el papel preponderante del gobierno estadounidense en el Consejo de Seguridad de la ONU y las advertencias contra Cuba.
Criticaron el papel de la ONU, “porque ya no representa el objetivo para el que fue creada”, a los países miembros del Consejo de Seguridad, en el que mandan Estados Unidos y Rusia, a los que acusaron de tomar decisiones “unilaterales” sin la intervención de otras naciones, particularmente en los casos de Ucrania e Irán, y, sobre todo el intervencionismo estadounidense en Medio Oriente.
Sánchez dijo que se necesitan cambios en las Naciones Unidas y propuso que la ONU sea liderada por una mujer al terminar la gestión de António Guterres como secretario general. Nunca en la historia de las Naciones Unidas ha estado una mujer al frente.
Boric coincidió en esta propuesta. “Es un cambio que debe salir adelante para que “por primera vez en 80 años de historia (las Naciones Unidas) sean lideradas por una mujer”.
Y de cara a la revisión del T-MEC, Sheinbaum Pardo, no sólo firma sino es quien propone una declaratoria en favor y defensa del pueblo cubano, que incluye a su presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comunicado al que sólo se adhieren los presidentes del gobierno español, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva.
“Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba. Que el diálogo y la paz prevalezcan”, dijo Sheinbaum.
Quizá olvido la presidente Sheinbaum que muy probablemente ninguno de sus dos acompañantes en esa declaratoria esté en la reunión de la V Cumbre en Defensa de la Democracia, que será en México, pues ambos enfrentan duras elecciones.
El de Brasil el 4 de octubre de este año, en medio de procesos judiciales por corrupción en su gobierno, y, el 22 de agosto de 2027, Sánchez quien está por terminar su tercer periodo presidencial, nunca desde la caída de Franco un jefe de gobierno español a logrado un cuarto periodo. En ambos casos sus opositores, neoliberales o de derecha, van al frente en encuestas.
Y quizá también olvido que el 1 de julio de 2026 se llevará a cabo la primera revisión conjunta del T-MEC, a seis años de su entrada en vigor. La revisión del T-MEC es el mayor desafío comercial para México y su futuro, dado que la estabilidad económica del país depende de la ratificación de los términos del tratado, en medio de un contexto de incertidumbre política y presiones arancelarias.
La revisión ya inició, desde marzo pasado, y recientemente Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sostuvo un encuentro con el titular del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, para “fortalecer la cooperación bilateral en el combate al tráfico de drogas y, de manera prioritaria, el intercambio de información para frenar las operaciones con recursos de procedencia ilícita”, como se destaca en el comunicado de Hacienda sobre el encuentro.
La presidente no trajo de España la tan anhelada disculpa por los abusos durante la conquista y periodo colonial, pues no vio al Rey Felipe VI de España, quien reconoció en marzo de este año que hubo "mucho abuso" durante la conquista de América, marcando un cambio histórico tras años de tensión diplomática con México, pero sin las demandadas disculpas.
Si promovió el programa Sembrando Vida, y arrancó a la Cumbre un acuerdo por la reforestación para combatir el cambio climático; si logró el reconocimiento a los programas sociales como “motor del bienestar en pro de la democracia”.
Y hasta logró que México sea la sede de la V Cumbre en Defensa de la Democracia, en 2027.
De inversiones ni hablamos a pesar de que su gobierno en Política Económica proyecta una deuda pública estable, alcanzando un nivel de aproximadamente 52.3% del PIB en 2025 y proyectando un alza hacia el 55% para 2027.
En la cumbre se destacó un enfoque en la igualdad, la lucha contra la desigualdad y el cambio climático, proponiendo una "alternativa necesaria" a la visión de la extrema derecha.
Sólo que a la presidente se le olvidó mencionar que en México hay una inflación que, según cifras del Inegi, revelan que el precio de la canasta básica se ha incrementado en 110 por ciento, es decir, en menos de un año pasó de costar mil 200 pesos mensuales a dos mil 600 pesos, es decir el precio de los alimentos que integran la canasta con que se mide la pobreza aumentaron 7.9 por ciento en el ámbito rural y 8.1 en el urbano, entre marzo de 2025 y marzo de 2026.
Allá, en Barcelona, la mandataria si se preocupó por la democracia, la soberanía, el avance de la pobreza y la violencia… pero en Cuba.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista