OMC busca apoyarse en la academia para acelerar su reforma, ante un comercio global más fragmentado
Por corresponsales
Ginebra, Suiza. - La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, afirmó que el organismo necesita análisis basados en evidencia y soluciones prácticas para responder a los desafíos del comercio internacional, marcados por las tensiones geopolíticas y la transformación tecnológica.
Se busca estrechar la colaboración entre sus países miembros y la comunidad académica para impulsar la reforma del sistema multilateral de comercio, en un contexto de creciente fragmentación económica, tensiones geopolíticas y cambios tecnológicos.
Durante la apertura de la Conferencia Anual del Programa de Cátedras de la OMC (WCP, por sus siglas en inglés), la directora general del organismo, Ngozi Okonjo-Iweala, sostuvo que las negociaciones para modernizar la institución requieren incorporar investigación especializada y análisis independientes que fortalezcan la toma de decisiones.
"Los miembros necesitan ideas novedosas, análisis rigurosos y soluciones prácticas", afirmó la funcionaria, al señalar que el entorno internacional enfrenta desafíos simultáneos derivados de la digitalización, el cambio climático, la reconfiguración de las cadenas globales de valor y las crecientes demandas de inclusión y desarrollo sostenible.
El llamado ocurre en momentos en que la OMC mantiene abiertas las discusiones sobre la actualización de sus reglas para responder a un comercio internacional cada vez más influido por factores geopolíticos y por nuevas políticas industriales impulsadas por las principales economías.
Okonjo-Iweala destacó que el Programa de Cátedras, creado en 2010, se ha consolidado como uno de los principales vínculos entre la academia y los responsables de diseñar políticas comerciales. Actualmente, la red integra 39 instituciones de educación superior e investigación de distintos países y es financiada por Francia, Austria y la República de Corea.
Por su parte, el director general adjunto de la OMC, Xiangchen Zhang, señaló que el valor del programa trasciende el número de universidades participantes, ya que sus investigaciones alimentan el debate sobre temas estratégicos como comercio digital, inteligencia tecnológica, sostenibilidad, facilitación de inversiones, integración regional, seguridad alimentaria y reglobalización.
En la misma línea, representantes diplomáticos de Francia, Austria y Corea del Sur coincidieron en que el organismo enfrenta uno de los periodos más complejos desde su creación, por lo que la formulación de políticas públicas deberá sustentarse en evidencia empírica y análisis técnicos para preservar la relevancia del sistema multilateral.
La representante permanente adjunta de Francia ante la OMC, Alix Rancurel, advirtió que asuntos como el comercio digital, el cambio climático, la seguridad nacional y la inclusión están modificando las reglas del intercambio global, lo que obliga a replantear los mecanismos de gobernanza comercial.
A su vez, el embajador de Austria ante la organización, Alexander Kmentt, consideró que la incertidumbre económica y la rápida transformación tecnológica exigen fortalecer las capacidades analíticas de los países miembros para construir consensos.
Para la República de Corea, la investigación especializada será un insumo indispensable para que la OMC adapte su funcionamiento a un entorno comercial en constante evolución, en el que las decisiones dependerán cada vez más de información robusta y evidencia científica.
El acercamiento con universidades y centros de investigación forma parte de la estrategia de la OMC para respaldar con bases técnicas las negociaciones de reforma y recuperar capacidad de respuesta frente a un escenario internacional cada vez más complejo para el comercio y la inversión.
UNAM llama a convertir el conocimiento en soluciones para enfrentar la violencia y la migración
Por redacción
Al clausurar el Diplomado Internacional Violencias en Contextos de Movilidad Humana, especialistas advirtieron que la trata de personas concentra múltiples formas de violencia y que la salud mental debe ser prioridad en la atención a las personas migrantes.
La trata de personas es una de las expresiones más complejas de la violencia porque concentra distintas formas de abuso, exclusión y marginación que dejan profundas secuelas en quienes las padecen, afirmó Mario Luis Fuentes Alcalá, titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas y Violencias de la UNAM.
Durante la clausura de la primera edición del Diplomado Internacional Violencias en Contextos de Movilidad Humana, el académico sostuvo que la atención a este fenómeno no debe limitarse al ámbito jurídico ni al castigo de los responsables, sino considerar las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan las víctimas.
"La comunidad universitaria tiene la responsabilidad de contribuir a resolver los grandes problemas nacionales. Esa es nuestra actividad sustantiva: imaginar un mejor futuro desde las escuelas, facultades y centros de investigación", señaló.
En el acto, la directora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Magdalena Campillo Labrandero, destacó que la formación especializada permite comprender las distintas expresiones de la violencia asociadas a la movilidad humana y generar respuestas desde una perspectiva interdisciplinaria.
La académica subrayó que la salud mental y el bienestar socioemocional deben colocarse en el centro de las políticas de atención a personas migrantes, al considerar que es imposible dimensionar el impacto de estos procesos sin atender sus consecuencias psicológicas.
Asimismo, enfatizó que la construcción de una cultura de paz requiere fortalecer el diálogo, la solidaridad y la formación de especialistas capaces de diseñar políticas públicas que protejan la dignidad humana.
En representación de las y los egresados, Antonio Quillón Barranco, psicólogo clínico de la Fundación Murehi, llamó a convertir el aprendizaje en acciones concretas y a fortalecer las redes de apoyo para quienes enfrentan contextos de violencia y desplazamiento.
"Detrás de cada persona migrante hay una historia de superación", expresó.
Por su parte, Luzbeth Córdoba, directora del Observatorio Caminando por la Infancia, de Panamá, afirmó mediante un mensaje videograbado que el conocimiento adquirido debe traducirse en políticas públicas y proyectos que transformen las condiciones de las personas más vulnerables.
La primera generación del diplomado estuvo integrada por 96 personas provenientes de 12 países de América y Europa, entre ellas representantes de organizaciones civiles, instituciones públicas y especialistas dedicados a la atención de la movilidad y los derechos humanos.