Más de 655 millones de personas sin electricidad, y 2 mil millones sin acceso a tecnologías limpias para cocinar, no se alcanzará la meta energética de 2030, advierte la ONU
Por redacción
El acceso universal a la energía continúa siendo uno de los mayores desafíos para el desarrollo global. Al cierre de 2024, alrededor de 655 millones de personas permanecían sin acceso a electricidad y cerca de 2 mil millones seguían utilizando combustibles altamente contaminantes para cocinar, una situación que compromete las metas de desarrollo sostenible fijadas para 2030, advirtió el más reciente informe Tracking SDG 7: The Energy Progress Report.
Las conclusiones del reporte serán presentadas el próximo 8 de julio, durante un evento especial en Nueva York en el marco del Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, donde se evaluarán los avances globales hacia el cumplimiento de la Agenda 2030.
El documento, elaborado por organismos internacionales, señala que el ritmo de avance es insuficiente para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, que plantea garantizar el acceso universal a energía asequible, confiable, sostenible y moderna antes de que concluya la década.
Aunque la cobertura eléctrica mundial alcanzó el 92% de la población, el crecimiento anual del acceso se redujo a la mitad respecto de la década anterior, mientras que África Subsahariana concentra el mayor rezago, con más de 560 millones de personas sin electricidad y alrededor de 970 millones sin acceso a tecnologías limpias para cocinar.

El informe advierte que, para alcanzar la meta global, el ritmo de electrificación en esa región deberá triplicarse, al tiempo que las comunidades rurales continúan ampliando la brecha respecto de las zonas urbanas.
En materia de energías renovables, el reporte identifica avances relevantes. Estas fuentes representan ya más del 30% de la generación mundial de electricidad, mientras que la capacidad instalada alcanzó un récord de 544 vatios por personas. Sin embargo, persisten profundas diferencias entre economías de altos y bajos ingresos, donde la capacidad renovable disponible por habitante es hasta 36 veces menor.
Los organismos internacionales también alertan sobre el deterioro del financiamiento destinado a los países con mayores necesidades. Aunque los flujos públicos internacionales para proyectos de energía limpia aumentaron marginalmente de 24 mil 400 millones a 24 mil 600 millones de dólares entre 2023 y 2024, los recursos destinados a los países menos desarrollados disminuyeron 11%, hasta 3 mil 700 millones de dólares, lo que limita la expansión de infraestructura energética.
Otro de los factores que amenazan el cumplimiento del ODS 7 es la asequibilidad. El informe subraya que millones de hogares continúan excluidos del servicio eléctrico pese a contar con infraestructura cercana, debido a que no pueden cubrir los costos de conexión, instalación o consumo.
En paralelo, los avances en eficiencia energética muestran señales de desaceleración. La mejora anual cayó de 2.4% en 2022 a 1.5% en 2023, un ritmo insuficiente para cumplir los compromisos climáticos y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
En el caso del acceso a tecnologías limpias para cocinar, el panorama es aún más complejo. De mantenerse la tendencia actual, mil 800 millones de personas seguirán utilizando leña, carbón vegetal, queroseno y otros combustibles contaminantes en 2030, una situación asociada con alrededor de tres millones de muertes prematuras al año por contaminación del aire en los hogares.
Frente a este escenario, el informe plantea acelerar el despliegue de energías renovables distribuidas, fortalecer los mecanismos de financiamiento, impulsar subsidios focalizados para los sectores más vulnerables y establecer políticas públicas que reduzcan la dependencia de combustibles fósiles, mejoren la seguridad energética y fortalezcan la resiliencia económica.