María Corina Machado fija sus líneas rojas para la transición en Venezuela: “Nadie me va a poner bozal”

María Corina Machado fija sus líneas rojas para la transición en Venezuela: “Nadie me va a poner bozal”
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En una extensa entrevista concedida al periodista Luis Olavarrieta en Panamá, la líder de oposición en Venezuela y Premio Nobel -María Corina Machado- rompió el silencio sobre los momentos más crudos de la política venezolana, las líneas rojas de la transición y la verdad detrás de las acusaciones del gobierno. Declaraciones contundentes sobre el futuro del país, la impunidad y su firme postura: "A estas alturas nadie me va a poner bozal"

La dirigente opositora aseguró que no obstaculizará las conversaciones iniciadas en Venezuela, pero advirtió que solo las respaldará mientras conduzcan al cumplimiento del mandato electoral del 28 de julio.

Exigió la liberación de los presos políticos, el desmantelamiento de los órganos represivos, libertad de prensa y un cronograma electoral verificable.

Machado afirmó que no fue consultada sobre las conversaciones oficiales iniciadas el 1 de agosto, pero aseguró que no intentará obstaculizarlas.

Su respaldo, precisó, dependerá de que el proceso permita cumplir lo que considera el mandato expresado por los venezolanos en las elecciones del 28 de julio.

La opositora también confirmó que ha tomado la decisión de regresar a Venezuela, aunque evitó revelar una fecha.

Explicó que su retorno dependerá de la evolución de las condiciones de seguridad, de factores internos y externos y de la coordinación de distintos procesos políticos.

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Machado abordó, además, las acusaciones formuladas en su contra desde el oficialismo, rechazó que las sanciones internacionales sean responsabilidad de la oposición y sostuvo que cualquier medida de presión debe entenderse como consecuencia de presuntos crímenes cometidos por funcionarios y estructuras vinculadas al poder.

La entrevista estuvo marcada igualmente por las consecuencias políticas y humanas del doble terremoto del 24 de junio, tragedia que, según la dirigente, expuso la ausencia del Estado, la fragilidad institucional y, al mismo tiempo, la capacidad de organización y solidaridad de los ciudadanos venezolanos.

“El 28 de julio no fue una elección más”

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la interpretación que María Corina Machado hace de las elecciones del 28 de julio.

La dirigente calificó esa jornada como un acto de soberanía popular, de reencuentro y de “renacimiento de la nación”.

Recordó la participación de familias enteras, la movilización ciudadana desde las primeras horas del día y el esfuerzo de quienes protegieron las actas electorales en medio de un ambiente de tensión.

A su juicio, lo ocurrido demostró la capacidad de los venezolanos para organizarse mediante el trabajo, la disciplina, la inteligencia y la cooperación.

Machado sostuvo que en esa jornada la oposición consiguió algo que durante años había sido considerado imposible: construir confianza entre los ciudadanos y convencerlos de que la defensa del voto no dependía únicamente de los partidos, de los testigos electorales o del Consejo Nacional Electoral, sino de cada persona.

La opositora recordó que, durante una concentración previa, preguntó quién defendería el voto de los ciudadanos y recibió una respuesta colectiva: “Yo”.

Para Machado, ese momento confirmó que la población había asumido una responsabilidad individual dentro de un movimiento nacional.

El 28 de julio ganó la verdad y ganó el futuro”, afirmó.

Sin embargo, reconoció que el mandato que atribuye a esa elección todavía no se ha materializado. Esa es la razón por la que continúa utilizando la expresión “ganar y cobrar”.

¿Qué significa “cobrar” el mandato?

Machado explicó que “cobrar” el resultado electoral no debe entenderse únicamente como un cambio de autoridades, sino como la construcción de condiciones concretas que permitan recuperar la vida democrática.

Entre esas condiciones mencionó:

  • La liberación de todos los presos políticos, civiles y militares.
  • El regreso de los exiliados a sus hogares.
  • La posibilidad de que los periodistas informen sin censura ni represalias.
  • La libertad de circulación, reunión y expresión.
  • La conformación de un Consejo Nacional Electoral integrado por personas honorables y conforme a la Constitución.
  • El desmantelamiento de los centros de tortura.
  • La disolución o transformación de los organismos utilizados para la represión.
  • La presentación de un cronograma para elecciones presidenciales, parlamentarias y regionales.
  • La definición de una fecha que otorgue certeza sobre el cambio político.

Machado dijo que Venezuela se encuentra actualmente en ese proceso de “cobro”, aunque advirtió que todavía existen estructuras de violencia y represión que no han desaparecido.

La dirigente insistió en que la transición no puede limitarse a reuniones entre representantes políticos ni convertirse en una negociación indefinida.

Después de décadas de diálogos sin resultados, afirmó, la sociedad venezolana necesita avances verificables.

“Reuniones tenemos 25 años de reuniones. Queremos resultados”, expresó durante la entrevista.

Su regreso a Venezuela: “Es una decisión tomada”

Machado aseguró que regresará a Venezuela, aunque no precisó cuándo ni cómo lo hará.

La dirigente permaneció, según relató, aproximadamente 500 días en la clandestinidad dentro del país y posteriormente tuvo que salir del territorio venezolano.

Al momento de la entrevista llevaba alrededor de siete meses en el exterior.

No quiso definir su situación únicamente como exilio, destierro o ausencia obligada.

Afirmó que, aunque físicamente se encuentre fuera del territorio nacional, continúa sintiéndose vinculada con Venezuela y con los ciudadanos que respaldan su movimiento.

Una cosa es no estar en el mapa porque te forzaron a salir del mapa, pero yo estoy en mi país con nuestra gente”, señaló.

Machado explicó que su regreso dependerá de una combinación de factores, entre ellos su seguridad, las condiciones políticas, la presión internacional y una determinación personal.

No obstante, aseguró que la decisión ya fue adoptada y que los venezolanos conocerán el momento cuando se produzca.

También reconoció que prolongar la expectativa sobre su retorno puede generar incertidumbre entre sus seguidores.

Sin embargo, sostuvo que los costos personales de permanecer fuera del país son muy altos y aseguró que nadie desea regresar más que ella.

La dirigente afirmó que el terremoto del 24 de junio profundizó ese sentimiento, ya que no pudo acompañar directamente a los afectados ni estar presente en uno de los momentos más dolorosos para la población.

Diferencias con Estados Unidos: “Son diferencias en los tiempos”

Olavarrieta preguntó a Machado sobre su relación con el Gobierno de Estados Unidos y sobre las versiones que sostienen que Washington habría decidido impulsar una negociación que concede mayor protagonismo a sectores vinculados con Delcy Rodríguez.

Machado negó sentirse desplazada y afirmó que el proceso no debe analizarse desde sus aspiraciones personales, sino desde la soberanía popular ejercida por los venezolanos.

La dirigente sostuvo que mantiene excelentes relaciones con funcionarios estadounidenses y dijo que el presidente de Estados Unidos cuenta con su número telefónico y la ha contactado cuando ha considerado necesario conversar con ella.

También expresó agradecimiento por lo que describió como el inicio del desmontaje de una estructura criminal en Venezuela, al referirse al traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos para enfrentar a la justicia.

Machado admitió, sin embargo, que existen diferencias entre su posición y la de la administración estadounidense, especialmente respecto a la velocidad con la que debe avanzar la transición.

Yo creo que hay diferencias en los tiempos”, afirmó.

Según explicó, para los venezolanos cada día adicional representa un costo humano, social y económico.

Esa urgencia, agregó, aumentó considerablemente después del terremoto y de la crisis humanitaria que siguió a la catástrofe.

La dirigente consideró que las divergencias entre aliados pueden producir tensiones y desencuentros, pero sostuvo que pueden superarse cuando existe buena fe y coincidencia en el objetivo final.

Una transición centrada en la gente

Machado afirmó que la transición democrática debe tener como centro a la sociedad venezolana y no convertirse en un acuerdo cerrado entre élites.

La dirigente defendió la capacidad del país para enfrentar un proceso complejo de reconstrucción.

Aseguró que la sociedad venezolana mantiene un alto grado de cohesión y que no enfrenta divisiones profundas de carácter religioso, racial o regional.

A su juicio, existe un consenso fundamental en torno a la necesidad de vivir con dignidad, recuperar la justicia, garantizar la libertad de expresión y facilitar el regreso de millones de venezolanos que abandonaron el país.

Machado citó como ejemplos de organización ciudadana las elecciones primarias opositoras de 2023 y la movilización del 28 de julio.

Recordó que las primarias se organizaron sin respaldo institucional, con recursos limitados y en medio de restricciones.

Para ella, esa experiencia demostró que la población puede asumir un papel protagonista y vigilante.

La opositora propuso un “gran acuerdo nacional para la transición y la reconstrucción de la República”, pero aclaró que no debe tratarse de un entendimiento entre unos cuantos dirigentes reunidos en privado.

Su propuesta contempla una discusión nacional amplia que permita construir consensos y establecer responsabilidades individuales.

“Cada uno tiene que asumir las riendas de su destino y no podemos transferirlas a otros”, expresó.

Al mismo tiempo, reconoció que Venezuela necesita respaldo internacional.

Machado recordó que ella misma ha sostenido que los venezolanos no pueden enfrentar solos la magnitud de la crisis, pero insistió en que la ayuda externa debe respetar el protagonismo de la sociedad venezolana.

No fue consultada sobre las conversaciones

La entrevista fue difundida el mismo día en que se anunciaron las primeras conversaciones oficiales relacionadas con el proceso de transición.

Al ser preguntada por su ausencia en la mesa de diálogo, Machado respondió que ni ella ni Edmundo González Urrutia fueron consultados.

Explicó que anteriormente habían presentado en Panamá una propuesta que consideraba histórica, debido a que reunió a dirigentes y sectores que llevaban años sin dialogar e incluso a personas que no participaron en las primarias ni apoyaron su candidatura.

Según Machado, ese planteamiento buscaba colocar por encima de las diferencias partidistas el objetivo de alcanzar la libertad y garantizar el bienestar de Venezuela.

Sin embargo, dijo que la propuesta no fue escuchada y que otros actores optaron por un mecanismo distinto.

Quienes lo promueven y quienes participan en él son quienes deben darle respuestas al país”, manifestó.

Machado aseguró que su movimiento no obstaculizará las conversaciones.

Por el contrario, respaldará cualquier avance que acerque a Venezuela al cumplimiento del mandato electoral que reivindica.

Pero advirtió que mantendrá una posición independiente y continuará expresando públicamente sus críticas.

“A estas alturas nadie me va a poner bozal”, afirmó.

La respuesta a quienes la acusan de no construir consensos

Machado también respondió a quienes sostienen que su firmeza dificulta la construcción de consensos dentro de la oposición o con otros sectores políticos.

La dirigente rechazó esa interpretación y mencionó tres momentos que, según ella, prueban su disposición a alcanzar acuerdos:

  1. La decisión de participar en las primarias opositoras de 2023.
  2. La formación de una amplia coalición alrededor de las elecciones del 28 de julio.
  3. El acuerdo político presentado en Panamá durante mayo.

Machado sostuvo que construir consensos no significa renunciar a los principios esenciales ni abandonar el mandato electoral.

Afirmó que está dispuesta a dialogar sobre aspectos secundarios y sobre los mecanismos de aplicación de la transición, pero no sobre los valores fundamentales ni sobre la voluntad expresada por los ciudadanos.

“Si lo que buscan es que yo ceda en lo esencial, en los valores o en el mandato, eso no va a pasar jamás”, advirtió.

La línea roja: el mandato del 28 de julio

Ante la posibilidad de que una negociación requiera concesiones que ella no comparta, Machado dijo que su principal línea roja es el mandato del 28 de julio.

La opositora señaló que los detalles accesorios pueden negociarse, pero no el objetivo final que, desde su perspectiva, fue establecido por los electores.

“Todo lo demás puede ser accesorio, pero al final es lo que mandó la gente”, declaró.

Machado insistió en que su posición no está motivada por ambiciones individuales.

Según afirmó, su responsabilidad consiste en permanecer junto a los ciudadanos y defender el resultado que atribuye a la elección.

Esto no se trata de mí, se trata del pueblo de Venezuela”, reiteró.

Las acusaciones del oficialismo

Durante la entrevista, Olavarrieta preguntó a Machado por las nuevas acusaciones del oficialismo, que vuelve a responsabilizarla de promover acciones violentas y de intentar desestabilizar el país.

Machado calificó esos señalamientos como inútiles y mencionó algunas de las imputaciones políticas formuladas en su contra, entre ellas acusaciones de dirigir una banda de narcotráfico en Monagas o de organizar protestas sindicales y manifestaciones por la falta de servicios básicos.

La dirigente rechazó las acusaciones y afirmó que su verdadera responsabilidad consiste en canalizar pacíficamente la indignación y la rabia acumuladas por la población.

Advirtió que la desesperanza puede convertirse en un factor peligroso cuando las personas sienten que han perdido cualquier horizonte de futuro.

Por esa razón, explicó, la transición debe ofrecer objetivos, plazos y resultados concretos, además de exigir la participación activa de los ciudadanos.

Machado aseguró que continúa trabajando desde el exterior para organizar ese proceso y que su regreso tendrá como propósito no solo reencontrarse con los venezolanos, sino participar directamente en la reconstrucción política.

La entrevista también abordó las críticas de sectores identificados como “chavistas originarios”, que han acusado al actual proceso político de comprometer la soberanía nacional.

Machado sostuvo que la soberanía nacional y la soberanía popular son dimensiones inseparables.

Cuestionó que algunos de los dirigentes que ahora denuncian una supuesta entrega del país no hubieran protestado anteriormente por la influencia de Cuba, Rusia, Irán o China, ni por la presencia de organizaciones guerrilleras en territorio venezolano.

La dirigente afirmó que recuperar la soberanía requerirá desmontar las estructuras criminales, reconstruir las instituciones y restablecer el control efectivo del territorio.

Desde su perspectiva, la soberanía nacional solo podrá recuperarse mediante el ejercicio de la soberanía popular.

Las sanciones y la responsabilidad por los crímenes

Machado fue cuestionada sobre las sanciones internacionales y sobre el argumento oficialista de que las medidas económicas terminaron afectando principalmente a la población.

También se mencionó una declaración atribuida a Delcy Rodríguez, quien habría condicionado una eventual reunión con Machado al levantamiento de las sanciones.

La opositora respondió que las sanciones no surgieron por iniciativa de quienes exigen justicia, sino como consecuencia de presuntos delitos.

Mencionó, entre otros, narcotráfico, lavado de dinero, explotación minera y crímenes de lesa humanidad.

“Los que cometieron los crímenes son los responsables”, afirmó.

Machado rechazó cualquier intento de colocar en un mismo nivel a víctimas y victimarios.

Según dijo, los responsables de los abusos deberán rendir cuentas ante el país y ante los mecanismos judiciales correspondientes.

También aseguró que la verdad terminará conociéndose a medida que avancen los procesos de justicia.

El terremoto y la ausencia del Estado

Uno de los momentos más sensibles de la entrevista estuvo dedicado al doble terremoto del 24 de junio.

Machado sostuvo que la tragedia no solo destruyó viviendas, edificios e infraestructura, sino que expuso la fragilidad de las instituciones venezolanas.

Para la dirigente, el desastre reveló dos realidades opuestas: por un lado, la corrupción, la indolencia y la falta de capacidad del Estado; por otro, la solidaridad y la organización espontánea de los ciudadanos.

Machado acusó a las autoridades de impedir o dificultar el ingreso de rescatistas y de bloquear iniciativas de ayuda.

Estas afirmaciones fueron presentadas en la entrevista como denuncias de la dirigente y no estuvieron acompañadas en el material proporcionado por documentos o respuestas oficiales.

La opositora destacó que, ante la ausencia de las instituciones, vecinos y voluntarios utilizaron sus propias manos para buscar sobrevivientes, remover escombros y auxiliar a personas que no conocían.

Aseguró que esa respuesta colectiva constituye la base moral sobre la cual debe construirse el nuevo país.

“La gente, la gente, la gente”, insistió al describir el principal recurso de Venezuela para su reconstrucción.

Reconstruir la confianza

Machado reconoció que la reconstrucción del país no puede limitarse a edificios, carreteras, hospitales o servicios públicos.

Uno de los mayores desafíos será recuperar la confianza de una sociedad que se siente engañada, defraudada y abandonada por las instituciones.

Sin embargo, rechazó la teoría de que los años de crisis hayan producido un deterioro irreversible de la moral venezolana.

Por el contrario, afirmó que las experiencias de hambre hicieron a la sociedad más generosa; la represión, más valiente; y la pérdida de libertades, más consciente del valor de los derechos fundamentales.

Machado sostuvo que los venezolanos están actualmente más vigilantes y cuentan con una mayor capacidad crítica.

Desde su perspectiva, la nueva ciudadanía no aceptará nuevamente decisiones autoritarias ni promesas sin rendición de cuentas.

También defendió el derecho de los ciudadanos a cuestionar, criticar y exigir explicaciones a los dirigentes.

Afirmó que no le gustan las entrevistas complacientes y que un gobierno democrático debe estar preparado para responder, informar y rendir cuentas permanentemente.

“Lo que tienes es tu palabra”

Al ser preguntada sobre lo que más teme perder —su libertad, su participación en la negociación o la confianza de los venezolanos—, Machado recordó los costos personales de su actividad política.

Habló de personas queridas que murieron sin que pudiera despedirse de ellas, de momentos importantes de la vida de sus hijos que no pudo compartir y de amigos o aliados que abandonaron la lucha.

A pesar de esas pérdidas, aseguró que el proceso también ha unido a los venezolanos dentro y fuera del país.

Relató que durante sus viajes por Panamá, España, Chile y Estados Unidos ha sido recibida no solo por venezolanos, sino también por ciudadanos de otras nacionalidades que se acercan para expresarle su solidaridad.

Machado recordó una enseñanza de su padre: lo único que una persona conserva verdaderamente es su palabra.

Para la dirigente, la confianza se construye a partir de la coherencia entre lo que una persona promete y lo que hace, incluso cuando enfrenta dilemas morales o decisiones difíciles.

Reconoció que todos los dirigentes pueden cometer errores, pero aseguró que su actuación ha buscado privilegiar el deber y el interés del país.

“La lucha la vamos a ganar”, afirmó. “Es una lucha ética por la verdad, existencial por la vida y espiritual por el bien”.

Su primera promesa al regresar

Hacia el final de la entrevista, Machado fue preguntada sobre el primer lugar al que acudirá cuando regrese a Venezuela.

La dirigente respondió que tiene una lista muy larga de personas a quienes desea abrazar y agradecer, entre ellas ciudadanos que protegieron su vida arriesgando la propia y familias que perdieron seres queridos.

Machado relató que hizo una promesa a una mujer llamada Yuli, residente en Nueva Bolivia, estado Mérida.

Según explicó, el hijo de esta mujer, llamado Anderson, murió como consecuencia de los hechos del 24 de junio cuando se encontraba en Vargas.

La madre le pidió que, cuando regresara a Venezuela, la acompañara al cementerio donde pudo enterrar a su hijo. Machado aseguró que aceptó la petición. “Te lo prometo, allá estaré. Es una promesa. Yo cumplo mi palabra”, expresó.

La dirigente cerró la conversación reiterando que regresará al país y manteniendo una de las consignas que ha utilizado durante su trayectoria política:

“Esto es hasta el final y de la mano de Dios”.