Marco Rubio acusa a Daniel Ortega de consolidar una dictadura y llama a aislar a Nicaragua

Marco Rubio acusa a Daniel Ortega de consolidar una dictadura y llama a aislar a Nicaragua
Imagen creada con ChatGPT

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó al Gobierno del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y de su esposa Rosario Murillo de haber abandonado definitivamente cualquier apariencia democrática, después de que el mandatario nicaragüense afirmara que en el país centroamericano “no volverá a haber elecciones”.

En una declaración difundida este 21 de julio, Rubio sostuvo que las palabras de Ortega ponen al descubierto la “naturaleza autoritaria” del sistema político nicaragüense y demuestran que la pareja gobernante ha renunciado incluso a simular que cuenta con el consentimiento popular.

“El pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien pidió a la comunidad internacional unir fuerzas para responder a la decisión anunciada por el Gobierno de Managua.

Rubio advirtió que Nicaragua no puede esperar mantener relaciones normales con otras naciones mientras continúe debilitando los principios democráticos del continente.

En una publicación posterior, señaló además que la Administración de Donald Trump “no se quedará de brazos cruzados” ante el aumento de la represión y acusó al Gobierno de Ortega de generar inestabilidad que amenaza la seguridad nacional estadounidense.

Ortega anuncia que no permitirá nuevas elecciones

La reacción de Washington se produjo después de que Daniel Ortega declarara, durante los actos por el aniversario de la Revolución Sandinista, que Nicaragua dejará de celebrar elecciones y que se impulsarán cambios legales para impedir que los partidos opositores regresen al poder.

Ortega justificó la medida argumentando que sus adversarios políticos representan intereses extranjeros y buscan recuperar el Gobierno con el respaldo de Estados Unidos.

También aseguró que trabajará con la Asamblea Nacional, controlada por el Frente Sandinista, para cerrar el acceso al poder a quienes califica como “golpistas” y “vendepatrias”.

El anuncio supondría la eliminación formal de una vía electoral que ya se encontraba fuertemente restringida.

Durante los últimos años, el Gobierno nicaragüense ha encarcelado o expulsado del país a dirigentes opositores, cerrado medios independientes y organizaciones civiles, y retirado la nacionalidad a numerosos críticos.