La Opinión de Carolina Viggiano. La región más contaminada del mundo. Por Alma Carolina Viggiano Austria

La Opinión de Carolina Viggiano. La región más contaminada del mundo. Por Alma Carolina Viggiano Austria

Esa es la medida del abandono: llaman restauración a limpiar la superficie del agua, mientras 750 mil mexicanos siguen respirando azufre y bebiendo agua contaminada.

En 2006, la ONU nombró al Valle de Tula la zona más contaminada del planeta. Dos décadas después, el diagnóstico no ha hecho más que agravarse y el gobierno federal insiste en confundir maquillaje con saneamiento.

Hablamos de una región asfixiada por tres frentes simultáneos. En el aire, la Refinería Miguel Hidalgo de Pemex y la Central Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos de la CFE emiten, juntas, treinta y tres veces más dióxido de azufre que todo el Valle de México, alimentadas por combustóleo de alto contenido de azufre.

La UNAM ha documentado que esa pluma tóxica no se queda en Hidalgo: viaja hasta la Ciudad de México. Estudios estiman miles de muertes prematuras al año debido a las partículas PM2.5 de este corredor industrial.

En el suelo, los tiraderos clandestinos, los metales pesados y los agroquímicos contaminan las tierras del Distrito de Riego 03. Y en el agua, la presa Endhó, convertida en vertedero de las aguas negras de la megalópolis, concentra arsénico, mercurio, plomo y microplásticos que ya llegaron a los pozos de consumo humano.

El costo es humano y verificable. La Cofepris declaró una emergencia sanitaria en 2018 y las comunidades ribereñas asocian la contaminación con altos índices de cáncer y enfermedades renales. Son más de 15 mil personas expuestas directamente por sus pozos y cerca de 750 mil habitantes del Valle del Mezquital respirando y sembrando en esta catástrofe.

Frente a esta realidad, el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la hoy presidenta Claudia Sheinbaum asumieron el compromiso de restaurar ambientalmente la región.

A casi dos años de ese compromiso, el Programa de Restauración sigue sin publicarse. El Decreto del 26 de septiembre de 2024 declaró Zona de Restauración Ecológica el área de la presa Endhó y ordenó a la Semarnat expedir dicho programa en un plazo de ocho meses.

Ese plazo venció hace más de un año. La Recomendación 159/2024 de la CNDH acreditó la violación de los derechos al medio ambiente sano y al agua y exhibió que la propia Conagua reconoció no haber presentado una sola denuncia por delito ambiental.

¿Y qué informa hoy el gobierno? El pasado 16 de julio, la Semarnat presumió su avance: para el río Tula, apenas 62 por ciento, el más bajo de los tres ríos del compromiso presidencial. Su gran logro en Endhó es la extracción de lirio y la fumigación contra el mosquito.

Es decir, atacan el síntoma visible mientras el veneno permanece. En toda esa presentación oficial no existe una sola meta de salud pública, ni de remediación de pozos, ni de vigilancia epidemiológica. Ni una palabra sobre las chimeneas de la refinería y de la termoeléctrica.

Esa es la medida del abandono: llaman restauración a limpiar la superficie del agua, mientras 750 mil mexicanos siguen respirando azufre y bebiendo agua contaminada. El Valle del Mezquital no necesita más fotografías de drones que muestren la retirada de maleza. Necesita que el gobierno cumpla el compromiso que asumió, ejecute su propio decreto, acate la Recomendación de la CNDH y atienda las verdaderas fuentes de la contaminación.

Lo demás es simulación.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista