Javier Milei recibe un Doctorado "Honoris Causa" en Perú y convierte su discurso en una defensa integral de su modelo económico

Javier Milei recibe un Doctorado "Honoris Causa" en Perú y convierte su discurso en una defensa integral de su modelo económico
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El presidente de Argentina, Javier Milei, fue investido como doctor honoris causa por la Universidad de San Martín de Porres, en Lima, durante una ceremonia celebrada el 28 de julio de 2026, horas después de participar en la toma de posesión de Keiko Fujimori como presidenta de Perú.

La universidad peruana concedió la distinción al mandatario argentino por su compromiso con el fortalecimiento de la libertad económica y social, así como por sus aportes a la modernización del Estado.

El acto se realizó en la Facultad de Derecho de la institución y contó con la participación de sus máximas autoridades.

Presidente Javier Milei. Crédito: Presidencia de Argentina

Milei agradeció especialmente al rector de la universidad, José Antonio Chang Escobedo, y aseguró que recibía el reconocimiento no solamente como una recompensa por los resultados que atribuye a sus primeros años de Gobierno, sino también como una responsabilidad para continuar impulsando su proyecto político y económico.

Chang Escobedo es rector de la Universidad de San Martín de Porres y anteriormente fue ministro de Educación y presidente del Consejo de Ministros de Perú.

Presidente Javier Milei y José Antonio Chang. Crédito: Presidencia de Argentina

Durante una exposición de más de 50 minutos, el mandatario combinó teoría económica, balance de gestión, críticas al populismo, propuestas de reforma institucional y una defensa de los valores judeocristianos como fundamento de la acción política.

El discurso completo fue difundido por la Presidencia argentina.
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Un reconocimiento en medio de su visita a Perú

La ceremonia académica formó parte de la agenda desarrollada por Milei en Lima con motivo del cambio de Gobierno peruano.

El presidente argentino asistió a la juramentación de Keiko Fujimori en el Congreso de Perú acompañado por el canciller Pablo Quirno y por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Presidente Javier Milei, recibiendo el Doctorado Honoris Causa. Crédito: Presidencia de Argentina

Posteriormente acudió a la Universidad de San Martín de Porres para recibir la distinción académica.

Al comenzar su discurso, Milei felicitó a Fujimori y presentó su llegada al poder como parte de lo que describió como un avance regional de las ideas favorables a la libertad económica.

La mención confirmó la cercanía ideológica que el mandatario argentino busca establecer con gobiernos y dirigentes latinoamericanos identificados con políticas de mercado, reducción de la intervención estatal y endurecimiento frente a los movimientos de izquierda.

Sin embargo, el centro de su intervención no estuvo en la política peruana, sino en explicar las bases teóricas y morales que, según aseguró, orientan las decisiones de su Gobierno.

Tres aportes de su Gobierno

Javier Milei sostuvo que su administración está realizando tres contribuciones fundamentales:

  • La primera sería la incorporación de la moral como política de Estado.
  • La segunda, una nueva forma de interpretar el crecimiento económico y los rendimientos crecientes.
  • La tercera, aunque desarrollada de manera transversal durante la exposición, sería la aplicación práctica de esas ideas mediante la reducción del gasto, la desregulación, el fortalecimiento del capital humano y la apertura de la economía.
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Para el mandatario, las decisiones gubernamentales deben seguir un orden jerárquico: primero deben evaluarse conforme a principios éticos y morales; posteriormente, por su eficiencia económica, y solamente en último término por su utilidad electoral.

Con este planteamiento, Milei rechazó la idea de que una medida considerada injusta pueda ser económicamente eficiente.

Afirmó que las políticas que respetan la vida, la libertad y la propiedad terminan produciendo mejores resultados económicos y, eventualmente, respaldo electoral.

Una explicación académica sobre el crecimiento

Una parte extensa de su intervención estuvo dedicada a explicar un trabajo preliminar elaborado con el físico y economista Demian Reidel.

Milei aseguró que el estudio intenta demostrar que una economía puede alcanzar un crecimiento óptimo bajo condiciones de rendimientos crecientes, sin que necesariamente termine concentrada en una única empresa o atrapada en una solución económica imposible de sostener.

El presidente recordó que el producto interno bruto por habitante se mantuvo prácticamente estancado durante siglos, pero comenzó a crecer con mayor velocidad después de la Revolución Industrial.

Según su interpretación, el crecimiento acelerado registrado durante los últimos 250 años estaría relacionado con la división del trabajo, la innovación, la acumulación de capital y la ampliación de los mercados.

Para resolver los problemas matemáticos asociados a esos modelos, Milei y Reidel recurren a lo que el mandatario llamó “barreras de Bellman”.

El modelo busca establecer un límite al crecimiento productivo a partir de la relación entre consumo, trabajo y pérdida de tiempo libre.

Milei utilizó el ejemplo de una persona a la que se le ofrecen 120 millones de dólares anuales, pero bajo la condición imposible de trabajar las 24 horas del día.

Aunque el salario resulte extraordinariamente atractivo, explicó, la ausencia total de descanso hace inviable la propuesta.

Con ese ejemplo sostuvo que el límite de la producción no depende necesariamente de que desaparezcan los rendimientos crecientes, sino de la cantidad de ocio que los trabajadores están dispuestos o pueden materialmente sacrificar.

La cultura del trabajo y del ahorro

A partir de esa explicación, Milei presentó una de las principales conclusiones políticas de su discurso: las sociedades que trabajan, ahorran y respetan la propiedad tienen mayores posibilidades de escapar de las trampas de pobreza.

De acuerdo con el mandatario, una economía puede terminar en dos equilibrios estables: uno caracterizado por pobreza, escasa acumulación de capital y bajo crecimiento; y otro marcado por inversiones, productividad y prosperidad.

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La dirección que tome una sociedad dependería, entre otros elementos, de su voluntad de trabajar, su capacidad de ahorro y su disposición para postergar parte del consumo presente con el objetivo de financiar el crecimiento futuro.

Milei señaló que las sociedades que desincentivan el trabajo, castigan el ahorro o promueven el consumo inmediato corren el riesgo de permanecer en un equilibrio de pobreza.

En ese contexto volvió a criticar la denominada justicia social. Según su interpretación, la redistribución obligatoria implica quitar recursos a unas personas para entregárselos a otras y termina reduciendo los incentivos para producir, ahorrar e invertir.

El mandatario atribuyó buena parte del deterioro económico argentino del último siglo al populismo, al que responsabilizó de debilitar la cultura del trabajo y el ahorro.

El derecho de propiedad como condición del crecimiento

Otro punto central fue la defensa del derecho de propiedad.

Milei recordó que el primer compromiso del denominado Pacto de Mayo es precisamente garantizar la inviolabilidad de la propiedad privada.

Sostuvo que esta puede ser afectada de dos maneras: mediante los impuestos y mediante las regulaciones que limitan la utilización de los bienes.

En su exposición afirmó que el pago de impuestos no es voluntario, porque el incumplimiento puede provocar sanciones y penas de prisión.

Desde su perspectiva libertaria, los tributos constituyen una forma de coacción estatal, aunque sean establecidos legalmente.

También cuestionó los controles de precios y utilizó como ejemplo la regulación de los alquileres en Argentina.

Milei afirmó que la eliminación de la ley de alquileres permitió duplicar la oferta de viviendas y reducir aproximadamente 30% los precios en términos reales.

La cifra fue presentada por el mandatario como parte de su balance político y económico.

El presidente argumentó que cuando un Gobierno fija precios artificialmente bajos puede reducir los incentivos de los propietarios para ofrecer sus inmuebles, provocando escasez y perjudicando precisamente a las personas con menores ingresos.

Desregulación, capital humano y apertura económica

Milei resumió su estrategia de crecimiento en tres pilares: desregulación, capital humano y apertura comercial.

El primero de ellos, la desregulación, consiste en eliminar normas que, según el Gobierno argentino, restringen la competencia, elevan los costos y dificultan la creación de empresas.

El presidente aseguró que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, había impulsado alrededor de 16,500 reformas o medidas de desregulación, a un ritmo aproximado de 17 disposiciones eliminadas o modificadas diariamente.
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Milei describió ese proceso como una “máquina de la libertad” y sostuvo que la eliminación de obstáculos regulatorios permitirá aprovechar mejor la división del trabajo y los rendimientos crecientes.

El segundo pilar es el capital humano. De acuerdo con el mandatario, la política social debe dejar de limitarse a entregar asistencia y concentrarse en proporcionar capacitación, herramientas y conocimientos que permitan a las personas incorporarse al mercado laboral.

Como ejemplo, mencionó programas de formación en oficios promovidos por el Ministerio de Capital Humano en colaboración con empresas privadas.

Milei afirmó que, al comienzo de su administración, muchas personas solicitaban planes sociales, mientras que actualmente pedirían oportunidades laborales.

Para el presidente, este cambio representaría el tránsito de una sociedad dependiente del Estado hacia una sociedad basada en el trabajo.

El tercer elemento es la apertura comercial. Milei sostuvo que Argentina continúa siendo una de las economías más cerradas del mundo en relación con su nivel de ingreso.

Según su exposición, el coeficiente de apertura del país se encuentra por debajo de 30%, cuando debería acercarse a 90%.

En ese contexto, mencionó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, así como negociaciones o entendimientos con Estados Unidos, la Asociación Europea de Libre Comercio y los países vinculados al Acuerdo Transpacífico.

La ampliación del mercado, explicó, permitiría profundizar la división del trabajo, mejorar la productividad y atraer inversiones.

El balance económico presentado por Milei

La parte más política del discurso estuvo dedicada a defender los resultados económicos de su administración.

Milei aseguró que recibió un déficit fiscal consolidado equivalente a 15 puntos del producto interno bruto: cinco puntos correspondientes al Tesoro y diez relacionados con el Banco Central.

Según relató, su Gobierno logró eliminar el desequilibrio del Tesoro en aproximadamente un mes y completar el ajuste del Banco Central durante los primeros seis meses de gestión.

También afirmó que el gasto público fue reducido 30%, que el número de ministerios quedó disminuido a la mitad y que posteriormente se aplicaron reducciones tributarias equivalentes a tres puntos del PIB.

En total, calculó que el ajuste llegó a representar aproximadamente 18 puntos del producto interno bruto y que permitió devolver al sector privado unos 100,000 millones de dólares.

Las cifras formaron parte del balance presentado por el propio presidente durante el discurso y fueron utilizadas para justificar su política de austeridad y equilibrio fiscal.

Pobreza, indigencia e inflación

Milei afirmó que la pobreza mensual se encontraba cerca de 57% cuando asumió el Gobierno y que posteriormente descendió a 29%.

A partir de esa comparación, sostuvo que alrededor de 14 millones de argentinos habrían salido de la pobreza.

También aseguró que la indigencia bajó de 20% a 6%, mientras que la pobreza infantil pasó de aproximadamente 70% a 42%.

El mandatario reconoció que los niveles continúan siendo elevados, pero consideró que la tendencia demostraría que el programa económico se está moviendo en la dirección correcta.

En materia inflacionaria, afirmó que Argentina enfrentaba al comienzo de su mandato una dinámica que podía terminar en una hiperinflación y aseguró que la tasa anual se encuentra ahora alrededor de 30%.

Milei atribuyó la desaceleración a la eliminación del déficit fiscal, al control de la emisión monetaria y a la reducción de los pasivos del Banco Central.

Una reforma para blindar al Banco Central

Uno de los anuncios más relevantes estuvo relacionado con el futuro funcionamiento del Banco Central de la República Argentina.

Milei adelantó que presentaría una reforma para devolverle a la institución la misión fundamental de preservar el valor de la moneda.

La iniciativa buscaría prohibir tanto el financiamiento directo como el indirecto del déficit público mediante emisión monetaria.

El mandatario sostuvo que la creación de dinero para financiar al Gobierno debería considerarse una forma de fraude o falsificación.

Según explicó, los funcionarios que participen en presupuestos deficitarios financiados mediante emisión podrían enfrentar responsabilidades penales.

Entre los posibles responsables mencionó al presidente y al directorio del Banco Central, integrantes del Poder Ejecutivo y legisladores que aprueben presupuestos incompatibles con el equilibrio fiscal.

También propuso reforzar la estabilidad de las autoridades monetarias. Para remover al presidente del Banco Central o a otros altos funcionarios, explicó, sería necesaria una mayoría de dos tercios tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

El objetivo declarado sería impedir que un nuevo Gobierno modifique fácilmente la conducción del organismo y vuelva a utilizarlo para financiar el gasto público.

La reforma incluiría, además, restricciones a las letras intransferibles y limitaría la distribución de utilidades del Banco Central a ganancias consideradas genuinas y destinadas al pago de deuda.

Milei promete crecimiento sostenido

El presidente aseguró que Argentina acumula 26 meses consecutivos de crecimiento y que, al considerar el indicador mensual de actividad económica, el país habría crecido cerca de 11% durante los primeros dos años de su gestión.

Milei señaló que el producto interno bruto creció 2.3% durante el primer trimestre del año y calculó que la tasa anualizada desestacionalizada se aproximaba a 3%.

Sin embargo, argumentó que el crecimiento podría haber alcanzado entre 4% y 7% si la inversión no hubiera resultado afectada por la incertidumbre política.

El mandatario también sostuvo que el riesgo país se encontraba cerca de 400 puntos básicos y aseguró que una reducción adicional podría permitir que la economía creciera alrededor de 7% anual.

Con ese ritmo, afirmó, Argentina podría duplicar su producto interno bruto en una década y cuadruplicarlo en 20 años.

Las proyecciones fueron presentadas como objetivos de la administración y dependen, entre otros factores, de la continuidad de las políticas económicas, la evolución de las inversiones, el acceso al financiamiento y la situación internacional.

Exportaciones e inversiones como motores

Milei afirmó que las exportaciones argentinas están creciendo a un ritmo cinco veces superior al del producto interno bruto.

También aseguró que el salario real volvió a aumentar y que la disminución de la inflación permitirá mejorar el poder adquisitivo de jubilaciones y pensiones, fortaleciendo el consumo interno.

En materia de inversión, señaló que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones registra proyectos aprobados por unos 45,000 millones de dólares y anuncios potenciales por aproximadamente 150,000 millones.

El mandatario agregó que su Gobierno está licitando infraestructura vial para que las obras sean desarrolladas principalmente por empresas privadas.

La combinación de exportaciones, inversiones, menores tasas de interés, reducción de impuestos y obras de infraestructura sería, según Milei, la base para una nueva etapa de expansión económica.

Críticas al Congreso y a sus adversarios

El discurso también incluyó duros cuestionamientos contra la oposición política, sectores empresariales y medios de comunicación.

Milei acusó al Congreso argentino de haber aprobado o impulsado aproximadamente 40 leyes dirigidas, según su interpretación, a romper el equilibrio macroeconómico.

También sostuvo que enfrentó siete intentos de juicio político y calificó esas iniciativas como parte de un intento de golpe de Estado.

El presidente responsabilizó a políticos opositores, empresarios vinculados al poder, medios de comunicación, periodistas y profesionales por intentar generar una crisis económica y política durante el año anterior.

Frente a ello, destacó los resultados electorales obtenidos por su espacio político y atribuyó parte de esos avances a la estructura partidaria organizada por Karina Milei.

De la filosofía griega a los valores judeocristianos

En la parte final de su intervención, Milei explicó los fundamentos filosóficos de su proyecto político.

Mencionó la filosofía griega, el derecho romano, la defensa de los derechos naturales, el pensamiento estoico y los valores judeocristianos.

Para el mandatario, el respeto a la vida, la libertad y la propiedad permite construir políticas justas y eficientes.

Utilizó la figura bíblica del rey Salomón para destacar cuatro virtudes: sabiduría para distinguir el bien del mal, coraje para elegir el bien, templanza para mantenerse en ese camino y justicia para ejercer correctamente el poder.

También relacionó los Diez Mandamientos con principios políticos y económicos. Interpretó la liberación de Egipto como una declaración de libertad; el mandamiento de no matar como protección de la vida; y el de no robar como defensa de la propiedad.

Milei sostuvo que una sociedad inspirada en esos valores puede producir prosperidad y paz. En contraste, vinculó a las ideologías de izquierda con la envidia, el resentimiento, la pobreza y el conflicto.