Iván Duque pide una estrategia geopolítica propia para América Latina: “No podemos ser espectadores”
El expresidente de Colombia Iván Duque llamó a los países de América Latina y el Caribe a construir una visión geopolítica propia, basada en sus recursos estratégicos, capacidades económicas y prioridades sociales, en lugar de limitarse a seguir las decisiones de las grandes potencias.
Durante la presentación del informe de la Comisión de la CEPAL sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo, realizada el 4 de agosto, Duque afirmó que la región no puede permanecer como espectadora frente a las transformaciones del orden mundial ni dejarse arrastrar por las confrontaciones internacionales.
“América Latina no puede ser un espectador, no puede ser arrastrada por las fuerzas de la historia”, advirtió el exmandatario, quien copreside la comisión junto con la expresidenta de Chile Michelle Bachelet.

Duque sostuvo que el informe presentado por la Comisión busca establecer una hoja de ruta práctica para que los gobiernos latinoamericanos identifiquen su contexto, reconozcan sus activos estratégicos y desarrollen mecanismos de cooperación regional.
Según explicó, el documento fue elaborado por 13 integrantes procedentes de diferentes países, experiencias políticas y corrientes ideológicas.
A pesar de esas diferencias, aseguró, fue posible construir acuerdos sobre los principios que deberían orientar la participación de América Latina en el nuevo escenario global.
- Ver Informe completo de la CEPAL:
Rupturas y oportunidades. Propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica
https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/84456b1e-4c74-4908-8c8d-e0c839e93c28/content
Un mundo marcado por nuevas rupturas
El expresidente colombiano señaló que el mundo atraviesa un periodo de profundas transformaciones, caracterizado por el debilitamiento del multilateralismo surgido después de la Segunda Guerra Mundial, la pérdida de consensos internacionales y el avance de gobiernos autoritarios.
También mencionó las dificultades para alcanzar acuerdos globales frente al cambio climático y el uso de la interdependencia comercial como instrumento de presión, chantaje o avance estratégico entre países.

Sin embargo, Duque indicó que el escenario internacional también presenta oportunidades.
Entre ellas destacó la reducción de la pobreza multidimensional en diferentes países, el cierre de algunas brechas sociales y la posibilidad de crear nuevos mecanismos de integración económica, comercial y productiva.
A su juicio, América Latina debe definir cómo utilizar sus recursos y ventajas para aumentar su influencia, proteger sus intereses y enfrentar las tensiones derivadas de la competencia internacional.
Los recursos estratégicos de América Latina
Duque destacó que América Latina y el Caribe cuentan con una importante proporción de los recursos naturales necesarios para la economía mundial y la transición energética.
Durante su intervención afirmó que la región posee cerca del 18% de las reservas mundiales de petróleo y aproximadamente el 4% de las reservas de gas.

También señaló que su participación en las reservas de litio, cobalto, fosfatos y otros minerales estratégicos puede superar, dependiendo del recurso, entre el 20% y el 45%.
La región también concentra, según lo expuesto por el exmandatario, cerca del 50% de la biodiversidad terrestre del planeta.

Asimismo, sostuvo que el bioma amazónico tiene la capacidad de capturar una proporción importante de las emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero.
A estos activos se suma la capacidad de América Latina como exportadora neta de alimentos, condición que le otorga una posición relevante en materia de seguridad alimentaria internacional.
Duque consideró que estos recursos no deben ser vistos únicamente como productos para exportar, sino como instrumentos para promover el desarrollo, generar empleo, fortalecer las cadenas de valor regionales y mejorar las condiciones de vida de la población.
El comercio regional representa apenas el 14%
Uno de los principales desafíos mencionados durante el discurso fue la limitada integración comercial entre los propios países latinoamericanos.
Duque indicó que el comercio intrarregional representa apenas el 14% del comercio total de América Latina y el Caribe.

Para el expresidente, esta cifra demuestra que existe un amplio margen para incrementar los intercambios, crear cadenas productivas compartidas y reducir la dependencia de mercados externos.
Una mayor integración, agregó, permitiría proteger a las economías latinoamericanas frente a situaciones internacionales súbitas, crisis comerciales, tensiones geopolíticas y alteraciones en las cadenas globales de suministro.
El objetivo no debería limitarse a aumentar las exportaciones entre países vecinos.
También tendría que incluir infraestructura regional, integración energética, armonización regulatoria, transferencia tecnológica y mecanismos de financiamiento para empresas pequeñas y medianas.
Fortalecer al Estado y recuperar la confianza
Para implementar las recomendaciones del informe, Duque planteó como primera condición el fortalecimiento del Estado.
El exmandatario defendió la necesidad de contar con instituciones tecnocráticas, gerenciales y orientadas a resultados, con capacidad para aplicar políticas públicas no solo desde los gobiernos centrales, sino también en los niveles regionales y locales.

Según explicó, problemas como la infraestructura, la energía, la integración regional, las industrias creativas y el desarrollo de la inteligencia artificial no deberían quedar atrapados en las disputas tradicionales entre izquierda y derecha.
“Requieren una gobernanza institucional capaz de ser implementada”, señaló.
El segundo elemento es la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones.
Duque advirtió que el deterioro de esa confianza facilita el surgimiento del caudillismo, el populismo y la polarización, fenómenos que pueden distraer a los países de sus prioridades estratégicas.
Para revertir esa situación, propuso una arquitectura institucional adecuada a las necesidades actuales, con amplia participación ciudadana y resultados verificables.
Consensos mínimos frente a la inseguridad
Duque también hizo un llamado a construir consensos políticos mínimos dentro de cada país y a nivel regional, especialmente para enfrentar el crimen organizado.
Durante su intervención afirmó que América Latina y el Caribe concentran alrededor del 8% de la población mundial, pero registran cerca del 30% de los homicidios del planeta.
Añadió que una parte importante de las víctimas y los responsables pertenece a la población joven, particularmente al grupo de entre 19 y 25 años, que se encuentra expuesto al reclutamiento por organizaciones criminales.
Ante este panorama, propuso una coordinación regional que combine medidas de prevención, educación e inclusión social con acciones policiales, judiciales y de inteligencia.
Entre las herramientas mencionadas se encuentran las leyes de extinción de dominio, la cooperación entre fuerzas de seguridad, el intercambio de información y la desarticulación de las cadenas de abastecimiento de las organizaciones criminales.
“La seguridad no es ni de izquierda ni de derecha; la seguridad es un bien público y es un valor democrático”, afirmó.
Duque resumió la relación entre seguridad y desarrollo con una cadena de consecuencias: sin seguridad no existe confianza; sin confianza disminuye la inversión; sin inversión no se genera empleo, y sin empleo resulta más difícil cerrar las brechas sociales.
Biodiversidad, Amazonía e integración energética
El expresidente colombiano pidió convertir los activos naturales de la región en instrumentos concretos de cooperación y bienestar social.
En el caso de la Amazonía, propuso integrar cadenas de valor, homologar legislaciones para combatir la deforestación y coordinar acciones contra los delitos ambientales.
Duque afirmó que aproximadamente 50 millones de personas habitan el bioma amazónico y sostuvo que, durante los últimos 50 años, se habría perdido una superficie comparable a la extensión conjunta de Francia y Alemania.
Además, planteó avanzar en la integración energética regional y armonizar las regulaciones relacionadas con la generación, distribución, suministro y valoración de los recursos energéticos.
El objetivo sería reducir la dependencia de otros mercados y convertir el comercio regional en un vehículo para la generación de empleo, especialmente entre los jóvenes y las poblaciones vulnerables.
Inteligencia artificial e industrias creativas
El informe también incluye propuestas relacionadas con las nuevas tecnologías y la economía digital.
Duque indicó que los países pueden alcanzar consensos para desarrollar mercados regionales de contenidos vinculados con las industrias creativas, así como establecer reglas comunes para la gobernanza de la inteligencia artificial.
Entre las medidas mencionadas se encuentran la creación de centros de datos, la protección de la información y la utilización de la inteligencia artificial para ampliar las oportunidades educativas, productivas y sociales en las zonas más apartadas.
El exmandatario insistió en que estos acuerdos no requieren unanimidad política absoluta, sino compromisos pragmáticos que puedan convertirse en políticas públicas.
Seguridad, economía y valores
Duque identificó tres grandes bases para la coordinación geopolítica latinoamericana: seguridad, economía y valores.
En materia económica, defendió la estabilidad fiscal, la independencia de los bancos centrales y las políticas orientadas a mantener una inflación baja.
No obstante, advirtió que esas medidas no son suficientes. Señaló que algunos países enfrentan desequilibrios peligrosos porque destinan más recursos al pago del servicio de la deuda que a la inversión pública.
Frente a ese escenario, propuso complementar las reglas fiscales con políticas de desarrollo productivo, reconversión tecnológica, acceso conjunto a mercados, crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas y una regulación adaptada a las nuevas formas de empleo.
En cuanto a los valores, explicó que la Comisión no pretende imponer una doctrina ideológica, sino promover una relación equilibrada entre el Estado, el mercado y la sociedad civil.
También planteó la necesidad de compatibilizar las oportunidades empresariales con los derechos de los trabajadores y de reconocer los avances logrados por la región en escolaridad, esperanza de vida y reducción de la pobreza multidimensional.
Evitar alineamientos geopolíticos rígidos
En la parte final de su discurso, Duque defendió una política exterior latinoamericana flexible y orientada por los intereses regionales.
La primera recomendación consiste en evitar que América Latina quede atrapada en alineamientos rígidos entre las grandes potencias.
Según el expresidente, los países pueden mantener vínculos con determinadas potencias por compartir valores y principios, pero también pueden cooperar con otros actores para ampliar las oportunidades de comercio, inversión, tecnología o financiamiento.
“No queremos ser ni espectadores ni pugilistas en materia geopolítica”, afirmó.
La región, agregó, debe priorizar acuerdos en seguridad, energía, comercio, acceso al financiamiento y modernización de las instituciones multilaterales de crédito y coordinación.
Duque sostuvo que la flexibilidad en los alineamientos estratégicos permitiría identificar en cada tema qué decisión beneficia más a América Latina, sin que esto signifique abandonar principios democráticos o compromisos internacionales.
Una región con capacidad para construir acuerdos
El exmandatario cerró su intervención rechazando la idea de que América Latina está condenada a ser una región problemática, dividida y capturada permanentemente por las confrontaciones políticas.
Recordó que la región no mantiene actualmente conflictos armados entre sus países y destacó el Tratado de Tlatelolco, mediante el cual América Latina y el Caribe se convirtieron en la primera zona densamente poblada del mundo en prohibir las armas nucleares.
También mencionó los acuerdos regionales en materia climática y la creación de mecanismos de integración institucional.
Para Duque, estas experiencias demuestran que América Latina tiene capacidad para construir consensos, defender sus intereses y desempeñar un papel más relevante en el escenario internacional.
“Nuestro devenir geopolítico no depende de lo que establezca un grupo reducido de países”, sostuvo.
La propuesta de la Comisión, concluyó, es que la región identifique desde su propia realidad sus fortalezas, oportunidades y prioridades, con una gobernanza eficaz, una economía sólida, mayor seguridad y valores capaces de orientar su desarrollo durante las próximas décadas.