Escándalo electoral en Estados Unidos: 220 millones de registros habrían caído en manos de China
La Casa Blanca publicó este 17 de julio en su página web una nueva sección denominada “Integridad electoral”, en la que reúne documentos e informes relacionados con la seguridad de las elecciones estadounidenses y plantea que el sistema electoral del país enfrenta graves vulnerabilidades frente a posibles ataques informáticos, filtraciones de datos, registros fraudulentos e inscripciones irregulares. [Ver sitio web: Election Integrity]
La publicación coincidió con un mensaje del presidente Donald Trump dedicado a la seguridad electoral y forma parte de la campaña de su administración para impulsar mayores requisitos de identificación y comprobación de ciudadanía antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026.

En su micrositio de internet, la Casa Blanca señala que las preocupaciones surgidas después de las elecciones presidenciales de 2020 dieron lugar a revisiones de los procesos de votación, la seguridad de los datos y las prácticas de registro electoral en varios estados.
El portal organiza sus revelaciones en cuatro apartados: vulnerabilidades de los sistemas electrónicos de votación; adquisición de datos de votantes por parte de China; una investigación sobre registros electorales en Michigan, y la presunta inscripción de personas no ciudadanas en los padrones estatales.

I. Sistemas de votación expuestos a ataques
En el primer bloque, la administración Trump sostiene que durante años se minimizó públicamente la vulnerabilidad de las máquinas de votación, los sistemas de recuento y las bases de datos electorales.
La Casa Blanca afirma haber publicado evaluaciones de la Comunidad de Inteligencia, anteriormente clasificadas, según las cuales países como Rusia, China, Irán y Corea del Norte, además de organizaciones no estatales, cuentan con capacidades para comprometer partes de la infraestructura electoral estadounidense.

Los informes citados señalan que los objetivos más vulnerables serían los repositorios centralizados de información, entre ellos las bases de datos de registro de votantes, los libros electorales electrónicos y los portales oficiales de las autoridades.
La evaluación de inteligencia publicada en marzo de 2021 concluyó que Rusia e Irán realizaron operaciones para influir en la percepción pública durante el proceso de 2020, pero no encontró indicios de que algún gobierno extranjero hubiera manipulado directamente los aspectos técnicos de la votación, como el registro, la emisión de sufragios, el recuento o la transmisión de resultados.
Tras los comicios de 2020, la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad y representantes de autoridades electorales también declararon que no existían pruebas de que algún sistema hubiera eliminado, perdido o cambiado votos.
II. China habría obtenido 220 millones de registros
El segundo apartado acusa a la República Popular China de haber adquirido ilícitamente aproximadamente 220 millones de archivos de votantes estadounidenses, en lo que la Casa Blanca describe como la mayor filtración de información electoral registrada hasta ahora.
Los datos comprometidos incluirían nombres, domicilios, números telefónicos, preferencias partidistas y otra información personal.
Según la administración, agencias estadounidenses comenzaron a detectar desde 2020 que China había comprado, robado o pirateado información de decenas de millones de votantes correspondiente a 18 estados.

La Casa Blanca sostiene además que Pekín habría creado una unidad dedicada a explotar esos datos.
Trump aseguró durante su mensaje que funcionarios de inteligencia ocultaron o minimizaron el alcance de la operación.
La Casa Blanca no ha demostrado, sin embargo, que la posesión de esos registros haya permitido emitir votos falsos, modificar papeletas legítimas o cambiar el resultado presidencial.
China rechazó las acusaciones y afirmó que las versiones sobre una interferencia electoral carecen de fundamento.
III. Mención de un supuesto plan del Gobierno venezolano
La Casa Blanca también asegura que la CIA recibió información sobre un supuesto plan desarrollado por el Gobierno de Nicolás Maduro para alterar digitalmente resultados electorales en Venezuela durante 2020.
Según la versión publicada, el reporte describiría mecanismos para modificar los resultados sin que la alteración pudiera detectarse mediante una auditoría convencional.

La administración Trump presenta esta información como una advertencia sobre lo que potencialmente podría ocurrir si los sistemas estadounidenses fueran penetrados.
No obstante, el portal no señala que dicho método haya sido utilizado en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 ni aporta, en su texto principal, pruebas de que los votos de esos comicios hayan sido alterados electrónicamente.
IV. Investigación sobre registros electorales en Michigan
La tercera parte se refiere a una investigación iniciada en Muskegon, Michigan, por formularios de registro de votantes que presentaban posibles irregularidades.
La Casa Blanca afirma que la Policía Estatal de Michigan investigó en 2020 a una organización dedicada a movilizar electores y posteriormente entregó información al FBI.

De acuerdo con los documentos difundidos por la administración, algunos promotores habrían admitido que firmaron solicitudes a nombre de otras personas, presentaron registros correspondientes a identidades inexistentes y recibieron tarjetas de regalo en función del número de formularios entregados.
La publicación atribuye al Departamento de Justicia durante la presidencia de Joe Biden haber retrasado el expediente y señala que el director del FBI, Kash Patel, recibió instrucciones de efectuar una investigación completa y colaborar en posibles procesos penales.
V. Gobierno reporta 278 mil personas no ciudadanas registradas
El cuarto bloque indica que una revisión realizada por el Departamento de Seguridad Nacional, mediante el cruce de padrones estatales y registros públicos, identificó aproximadamente a 278 mil personas no ciudadanas inscritas para participar en elecciones federales.
La administración asegura que el análisis fue incompleto porque varios estados gobernados por demócratas se negaron a compartir sus bases de datos y considera que la cantidad real podría ser mayor.

Los registros administrativos pueden contener información desactualizada, errores de identidad, personas que obtuvieron la ciudadanía después de tramitar una licencia o discrepancias entre bases estatales y federales.
La votación de personas no ciudadanas en elecciones federales ya está prohibida por las leyes estadounidenses.
La controversia política se concentra en qué documentos deben exigirse al registrarse y en los métodos utilizados para depurar los padrones sin excluir indebidamente a ciudadanos con derecho al voto.