El Cristalazo. Lecciones y Elecciones. Por Rafael Cardona.
Para el comandante de pacotilla sandinista ella es algo así como la abuela desalmada de Eréndira y él quien prostituido paga con dinero público una deuda infinita
La cínica solución para evitar riesgos de pérdida del poder ha sido puesta por Daniel Ortega y su copresidenta Rosario Murillo, su esposa dominante y luz de hechicería.
Para el comandante de pacotilla sandinista ella es algo así como la abuela desalmada de Eréndira y él quien prostituido paga con dinero público una deuda infinita. Él actúa; ella cobra las ganancias y decide los gastos de un país desvencijado, como si se tratara de la madama (con A) de una mancebía.
La pareja ha puesto sobre la triste mesa de los nicaragüenses --cuyo presente es tan negro como su pasado y su futuro— la vida sin opción; es decir, la incapacidad de practicar la libertad. Si no se puede decidir, si no se opina, si no se expresa el pensamiento, si no se puede intervenir así sea con lo mínimo del sufragio universal (el “granodearenismo” de la ilusión), la libertad disminuye notablemente.
No es ese un país creciente; en todo caso una sociedad obediente porque no puede ni siquiera desobedecer.
Pero no son ellos los únicos en el mundo viviendo así.
Su modelo es una copia de la estrategia castrista de simulación electoral, pero hecha con papel carbón viejo. Así se vivió a fin de cuentas el franquismo. Así viven los rusos las reelecciones de Putin y así acostumbran los chinos cuyo totalitarismo de partido único, se disimula con las luces de sus grandes ciudades en la coexistencia del comunismo político y el capitalismo de Estado. El gato de pelaje combinado, caza ratones. Uno de ellos el pueblo.
El anhelo de libertad electoral sin reelecciones, fue el motor inicial de la Revolución Mexicana. La Reforma Política incluyente de Reyes Heroles fue la apertura a las opciones y con ella la libertad de elegir.
Una institución electoral autónoma para organizar los procesos comiciales con un tribunal definitivo para legalizar los resultados en México, fue paso definitivo a la modernidad nacional y la extinción del partido dominante. Ya no.
Antes los fraudes electorales –en grado mayúsculo o menor--, se cometían durante y después del proceso. Hoy se hacen desde antes con la anticipada compra de votos, implícita en la hipnosis de los programas sociales: dispersión de dinero en efectivo.
No hay elecciones libres, ni simuladas, ni pervertidas en Afganistán, Corea del Norte, Cuba, China y otros más. En otras partes los resultados desfavorables sufren la metralla del poder, como pasó con el grotesco Petro en Colombia.
La manipulación electoral permite el dominio de una ideología sin el sofocamiento total de una dictadura. Aquí Ya está ocurriendo (INE-TEPJF) sin los extremos de Ortega-Murillo.
¿Elecciones?
Mejor, muerto el perro...
@CARDONARAFAEL
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