Cuba es víctima de un castigo colectivo que pretende arrodillar a su pueblo por hambre y enfermedades

Cuba es víctima de un castigo colectivo que pretende arrodillar a su pueblo por hambre y enfermedades
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció en Ginebra el impacto “profundo y sistemático” de las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba por parte de Estados Unidos, a las que calificó como un “castigo colectivo” que afecta gravemente los derechos humanos de la población.

Durante su intervención en la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, en Ginebra, el mandatario cubano señaló que estas políticas han provocado crisis energéticas, interrupciones en servicios básicos y afectaciones severas en sectores clave como la salud, la educación y el transporte.

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Díaz-Canel destacó que el bloqueo ha derivado en apagones prolongados, escasez de agua y gas, así como en la paralización de servicios médicos esenciales, afectando a miles de pacientes que requieren cirugías, radioterapia o hemodiálisis.

Asimismo, subrayó que el sistema educativo ha tenido que adaptarse a modalidades semipresenciales debido a la inestabilidad energética, mientras que la producción de alimentos y la actividad económica se han visto fuertemente limitadas.

El mandatario responsabilizó directamente al gobierno de Estados Unidos por estas medidas, señalando que constituyen una violación “flagrante” del derecho internacional y de los derechos humanos.

En este contexto, cuestionó el papel de la comunidad internacional ante lo que describió como un intento de “asfixiar” a la economía cubana y provocar un estallido social.

  • Este es el mensaje completo del presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, que tiene lugar en Ginebra.

"Estimado Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; estimada Alena Douhan, Relatora Especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en los derechos humanos; distinguidos participantes en esta importante conferencia:

Hace pocos días, la llegada de un buque petrolero ruso a puerto cubano fue titular noticioso en todo el mundo. Cientos de medios siguieron la ruta del tanquero con inusual interés.

Cumplía más de tres meses el bloqueo energético a Cuba, es decir, la amenaza de aplicar medidas coercitivas a cualquier país que, en uso de sus prerrogativas soberanas, exporte combustible a Cuba.

Frente al criminal propósito de asfixiar nuestra economía, las 100,000 toneladas de combustible del barco Anatoly Kolodkin se convirtieron en un hecho absolutamente extraordinario que el pueblo cubano celebró de todas las maneras posibles.

¿Por qué? ¿Cuándo un acto tan común entre naciones soberanas se transforma en un suceso tan extraordinario?

La respuesta es muy sencilla: cuando se castiga a todo un pueblo privándolo de recursos y medios esenciales para su sostenimiento con el criminal propósito de hacer estallar su economía.

Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo por hambre, enfermedades y duras carencias de insumos básicos.

Esta política de asfixia se suma a 65 años de la guerra económica, comercial y financiera más severa y prolongada aplicada contra país alguno, que ha sido codificada a través de un minucioso y perverso sistema de medidas coercitivas unilaterales diseñado para provocar un estallido social y violentar el orden constitucional legítimamente establecido por los cubanos en ejercicio de nuestro derecho a la libre determinación.

Al impedir la llegada de combustible a Cuba, el gobierno de Estados Unidos viola de manera flagrante, deliberada e injustificada los derechos humanos de todo un pueblo, así como la libertad de comercio de terceros países.

  • En Cuba se están viviendo prolongados cortes diarios de electricidad, desabastecimiento de agua y gas licuado, lo que convierte en un agobio la realización de las labores domésticas.
  • Más de 96,000 cubanos, incluidos 11,000 niños, se encuentran a la espera de cirugías debido a la falta de electricidad.
  • Más de 16,000 pacientes que necesitan radioterapia y otros 2,888 que dependen de hemodiálisis están afectados por la paralización de servicios que requieren estabilidad energética.
  • Los centros escolares y universitarios han tenido que reajustar sus programas de estudio y acudir a modalidades semipresenciales.
  • El transporte público y privado se encuentra prácticamente paralizado.
  • El sistema empresarial y la producción de alimentos han sido duramente impactados.

Más allá de estas cifras, es imposible contabilizar el agotamiento físico y psicológico, las carencias diarias, la posposición de los sueños y la guerra mediática a la que se somete, solo por maldad, a un pueblo noble, resiliente y solidario como el nuestro.

¿Qué país puede vivir y desarrollarse bajo esta presión?

¿Qué derecho tiene la principal potencia económica mundial de cometer semejante abuso contra un pequeño país en desarrollo?

¿Permitirán las Naciones Unidas, los estados soberanos, que se agravie el derecho internacional y se intente regresar a épocas de vasallaje, barbarie, colonización y esclavitud?

Desde las instituciones internacionales debemos hacer mucho más para denunciar y enfrentar las medidas coercitivas unilaterales que se imponen y refuerzan no solo contra Cuba, sino también contra numerosos países en desarrollo.

Esta conferencia internacional es una oportunidad para visibilizar su impacto y realizar propuestas orientadas a la acción.

Desde Cuba impulsamos la creación de un grupo de trabajo del Consejo de Derechos Humanos, conformado por varios expertos, que brinde una atención más amplia y especializada a este tema.

Abogamos igualmente por la adopción de un instrumento internacional jurídicamente vinculante que demande el levantamiento inmediato de estas medidas y la rendición de cuenta de los responsables.

A pesar del adverso contexto actual, Cuba confía y apuesta por el multilateralismo y la diplomacia como las únicas herramientas eficaces para el mantenimiento de la paz, la convivencia civilizada y el desarrollo sostenible.

Desde esta pequeña nación que resiste con dignidad el acoso del bloqueo en todas sus agresivas variantes, agradezco profundamente las muestras de solidaridad internacional y el apoyo que hemos recibido en estas horas difíciles.

Agradezco al Alto Comisionado Volker Türk, a los titulares de mandatos, entre otros expertos internacionales, por su firme oposición al bloqueo contra Cuba y la denuncia sistemática de su ilegalidad y del impacto incalculable en los derechos humanos de las cubanas y los cubanos.

Les aseguro que el pueblo cubano no olvidará a los que, frente al atropello y el chantaje, se colocaron del lado de la justicia y alzaron sus manos y voces sin miedo para defender el derecho de este heroico pueblo a vivir y a elegir soberanamente su destino.

Del mismo modo, les aseguro que el pueblo cubano defenderá, frente al apetito voraz del imperio que nos agrede, cada palmo del suelo patrio.

La determinación de cubanas y cubanos para defender nuestra absoluta soberanía es total".