Cuba denuncia presiones de EE.UU. ante la ONU y rechaza señalamientos de amenaza
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ofreció una conferencia de prensa en la que denunció una intensa campaña diplomática y mediática por parte del gobierno de los Estados Unidos destinada a sabotear la próxima sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), programada para el 7 de julio.

Durante su intervención, el canciller cubano señaló que misiones diplomáticas y embajadas estadounidenses en todo el mundo están ejerciendo "presiones inéditas, chantajes y amenazas" sobre diversos gobiernos para evitar el debate de la resolución que pide poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra la isla.
Puntos clave de la conferencia:
Rechazo a la acusación de "Amenaza": Rodríguez Parrilla desestimó categóricamente los argumentos de Washington que califican a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. "Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí", afirmó el ministro, subrayando que la isla mantiene una política de paz y cooperación internacional.
Denuncia de documentos difamatorios: El canciller mostró copias de tres documentos que, según denunció, circulan de manera opaca desde el Departamento de Estado de EE.UU. En ellos se acusa a Cuba de apoyar el terrorismo y de involucrarse en el conflicto de Ucrania. Rodríguez Parrilla negó rotundamente estas afirmaciones, asegurando que Cuba persigue el mercenarismo constitucionalmente y ha tomado acciones penales severas contra quienes violan esta ley.
Impacto del bloqueo y cerco energético: Se enfatizó que las medidas coercitivas estadounidenses y el cerco energético provocan daños humanitarios cuantiosos al pueblo cubano, dificultando el acceso a alimentos y medicamentos básicos. Detalló además que el año pasado los daños económicos se calcularon de manera conservadora en más de 7,500 millones de dólares.
Ayuda humanitaria bajo condicionamiento: El ministro cuestionó la coherencia de EE.UU. respecto a la ayuda humanitaria, señalando retrasos y trabas impuestas por la delegación estadounidense en organismos como el Programa Mundial de Alimentos, además de restricciones para el envío de suministros vitales como leche en polvo y medicinas a través de organizaciones religiosas.
Finalmente, el diplomático reiteró la disposición de Cuba al diálogo bilateral bajo los principios de igualdad soberana y respeto mutuo, expresando su confianza en que la comunidad internacional respaldará mayoritariamente a Cuba en la votación de la ONU, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores.