Virus Ébola vuelve a encender alarmas en África: más de 130 muertes en nuevo brote

Virus Ébola vuelve a encender alarmas en África: más de 130 muertes en nuevo brote

Desde finales de abril y a lo largo de mayo se desarrolla un nuevo brote de ébola en África central, con epicentro en la República Democrática del Congo, donde se han registrado centenares de casos sospechosos y más de un centenar de muertes probables.

Las más de 130 muertes asociadas al nuevo brote de ébola en África central corresponden principalmente a casos sospechosos registrados en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo, donde se concentra el epicentro de la emergencia sanitaria.

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La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que también hay transmisión en Uganda, aunque el riesgo global se considera todavía bajo.

Los reportes recientes mencionan cifras de alrededor de entre 540 y 550 casos sospechosos y más de 130 muertes ligadas al brote en la región, lo que preocupa por la rapidez de la propagación, especialmente en zonas remotas con sistemas de salud frágiles.

La cepa implicada en este brote es una de las que ya han causado epidemias previas, y la OMS insiste en reforzar la vigilancia, el aislamiento de casos y el rastreo de contactos para cortar las cadenas de transmisión.

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La evolución del ébola en la República Democrática del Congo es una historia de brotes recurrentes desde 1976 hasta el brote activo de 2026, con cambios en las cepas implicadas, la magnitud de las epidemias y la capacidad de respuesta del sistema de salud.

El virus del ébola se identificó por primera vez en 1976 en una aldea cercana al río Ébola, en la entonces Zaire (hoy RDC).

Entre 2018 y 2020, la República Democrática del Congo enfrentó uno de sus brotes más grandes registrados, causado por la variante Zaire del virus del ébola, la misma asociada a epidemias previas de gran impacto.

En 2026, la RDC vive un nuevo brote de ébola que ha reactivado las alarmas internacionales, esta vez causado por el virus Bundibugyo, una de las especies menos frecuentes de ébola.

La OMS lo ha declarado una emergencia de salud internacional, aunque sin elevarlo al nivel de pandemia.

La dificultad añadida en 2026 es que para Bundibugyo no existe todavía una vacuna disponible para uso clínico, lo que obliga a depender casi exclusivamente de estrategias básicas de salud pública: identificación de casos, aislamiento, rastreo de contactos, entierros seguros y educación comunitaria.