Una Historia para Compartir. Respetamos a México, aplicamos la ley. Por Saúl Monreal Ávila

Una Historia para Compartir. Respetamos a México, aplicamos la ley. Por Saúl Monreal Ávila

México vive una etapa distinta de su historia pública, hoy, bajo el liderazgo de nuestras presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, nuestro país ha recuperado un principio fundamental que durante décadas fue vulnerado por gobiernos subordinados a intereses ajenos al pueblo: en esta nación manda el pueblo de México y nadie más. Ni los intereses extranjeros, ni los poderes económicos, ni los grupos de presión que antes dictaban la agenda nacional por encima de la voluntad democrática.

Durante la inauguración del hospital en el sureste del país, la presidenta fue contundente al reiterar una convicción que compartimos plenamente en el movimiento de la Cuarta Transformación, México es un país libre, soberano e independiente.

Esa afirmación no es una consigna retórica; es la definición misma del proyecto de nación que encabeza nuestro movimiento. Un proyecto que entiende que la cooperación internacional es necesaria y deseable, pero que la subordinación jamás será aceptable.

Siempre lo hemos sostenido con claridad, sea quien sea, toda persona señalada por la probable comisión de un delito debe enfrentar la ley con base en pruebas, no a partir de rumores, intereses políticos o campañas mediáticas. En un Estado democrático de derecho, la justicia no puede aplicarse al gusto de nadie.

Se requieren evidencias, debido proceso y respeto irrestricto a las garantías constitucionales, recordemos que incluso hay casos muy famosos que lograron esa trascendencia de caerse, precisamente por la violación al debido proceso. Nosotros no defenderemos a ninguna persona que esté involucrada en actividades ilícitas; quien haya violado la ley deberá responder ante las instituciones.

Sin embargo, también debemos advertir que, en ocasiones, causas legítimas como el combate al narcotráfico pueden ser utilizadas como pretexto para vulnerar intereses superiores de la nación, incluyendo nuestra soberanía y autodeterminación. La lucha contra el crimen organizado es una obligación indeclinable del Estado mexicano, pero no puede convertirse en justificación para aceptar injerencias o presiones externas.

En esta materia, nadie puede reprocharnos omisión. Ni la derecha, ni los conservadores, ni quienes durante años administraron el problema sin enfrentarlo de raíz. Los gobiernos de la Cuarta Transformación han emprendido acciones históricas para debilitar las estructuras del crimen organizado, fortalecer a las instituciones de seguridad y atender las causas profundas de la violencia. Se ha actuado con responsabilidad, firmeza y visión de Estado y las pruebas están a la vista, día con día hay más acciones contra el crimen.

Seguiremos respaldando la política pública nacionalista, soberana y no injerencista que encabeza nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Porque México es, ante todo, una República de leyes. La justicia se aplicará a quien la haya corrompido o violentado, sin excepciones y sin privilegios.

A diferencia de los gobiernos del pasado, nosotros no protegemos a los nuestros, no somos como aquellos regímenes conservadores que encubrían a sus aliados y retrasaban la acción de la justicia durante décadas.

En la Cuarta Transformación existe un principio irrenunciable: por encima de cualquier interés particular está la ley, y por encima de la ley está únicamente el mandato del pueblo de México.

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