Una Historia para Compartir. La psicosis de la derecha es ya una enfermedad. Por Saúl Monreal Ávila
En México estamos viviendo una transformación profunda que no tiene precedente en la historia reciente; sin embargo, frente a los avances reales que experimenta nuestro país, la derecha política y sus opinólogos y comentaristas han optado por instalar una narrativa de miedo permanente, distante de la realidad, quieren construir, sin éxito, una especie de psicosis colectiva en la que todo está mal, todo fracasa y todo se derrumba, pero ni eso les sale bien, la sociedad los aplasta.
Desde el inicio de la Cuarta Transformación con el presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora con la presidenta Claudia Sheinbaum, los hechos han desmentido sistemáticamente los pronósticos catastrofistas, se nos dijo que la economía colapsaría, que habría fuga masiva de capitales y que México perdería la confianza internacional… ocurrió lo contrario: el país ha mantenido estabilidad macroeconómica, finanzas públicas sanas y una moneda fuerte frente al dólar, la inversión extranjera ha alcanzado niveles históricos y el fenómeno del nearshoring ha colocado a México en una posición estratégica frente al mundo.
En el terreno social, los resultados son aún más contundentes. Millones de personas han salido de la pobreza gracias a una política salarial responsable y al fortalecimiento de los programas sociales. El aumento sostenido al salario mínimo, las pensiones universales para adultos mayores, las becas para estudiantes y los apoyos directos al campo han fortalecido el consumo interno y la dignidad de las familias, hoy el bienestar no es un privilegio, es un derecho.
Las grandes obras de infraestructura emprendidas desde el sexenio pasado son prueba tangible del nuevo rumbo, el Tren Maya dinamiza el sureste históricamente olvidado; la refinería de Dos Bocas fortalece nuestra soberanía energética; el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles opera con eficiencia y visión de largo plazo; el Corredor Interoceánico abre nuevas rutas comerciales. Son proyectos estratégicos que generan empleo, desarrollo regional y confianza en el futuro, y de ellos, ¿del PRIAN que podemos recordar?, solo corrupción, solo saqueo.
En materia de seguridad, aunque el desafío es enorme, los indicadores muestran una tendencia sostenida a la baja en homicidios dolosos, la coordinación entre fuerzas federales y estatales, la consolidación de la Guardia Nacional y el enfoque en atender las causas sociales de la violencia están dando resultados, la paz no se construye con discursos alarmistas, sino con trabajo constante y políticas integrales.
A nivel internacional, México mantiene relaciones respetuosas y firmes. Hemos defendido nuestra soberanía sin confrontaciones innecesarias, fortaleciendo la cooperación con Estados Unidos, América Latina y Europa. Nuestro país es hoy un actor relevante en la discusión energética, migratoria y comercial.
Frente a este panorama, la derecha insiste en sembrar dudas, siguen de clasistas, de denigrando a la clase trabajadora, a los mexicanos que, por siempre, más han necesitado del gobierno, califican los programas sociales como clientelismo cuando en realidad son justicia redistributiva; hablan de autoritarismo cuando México vive plena libertad de expresión, anuncian crisis que nunca llegan. Esa psicosis permanente no busca construir, busca desinformar.
Estamos convencidos de que el debate democrático es necesario, pero debe basarse en hechos, no en fantasmas, México avanza con estabilidad económica, con bienestar social y con rumbo claro. La verdadera enfermedad peligrosa no es la transformación; es el miedo fabricado para intentar detenerla y esa narrativa de la mentira, una vez más, será superada por la realidad y por la voluntad de la gente.
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