Una Historia para Compartir. La paz ante la tormenta global. Por Saúl Monreal Ávila

Una Historia para Compartir.  La paz ante la tormenta global.  Por Saúl Monreal Ávila

Por décadas, la comunidad internacional ha observado con preocupación la tensa relación entre países de occidente y oriente medio; sin embargo, los acontecimientos recientes han marcado uno de los momentos más delicados que hemos visto, los intercambios de misiles, drones y bombardeos selectivos que se han intensificado desde 2024, la confrontación abierta de 2025 y las operaciones militares de gran escala registradas en las últimas semanas, nos colocan ante un escenario que no solo amenaza la estabilidad regional, sino el equilibrio del mundo entero.

Las cifras son alarmantes, pues en distintos episodios recientes se han contabilizado cientos de víctimas mortales y heridos, tanto militares como civiles, infraestructuras estratégicas han sido destruidas e instalaciones energéticas dañadas en ambos países (Israel-Irán). La comunidad internacional ha reaccionado con llamados urgentes a la contención, pero la espiral de violencia ha detonado y no se detiene.

Nosotros no podemos sino reiterar una convicción histórica de nuestro movimiento y de la tradición diplomática mexicana, la paz es el único camino legítimo y sostenible. México ha sostenido, desde la Doctrina Estrada, el respeto irrestricto a la libre autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de otras naciones.

La escalada actual no afecta únicamente a los países directamente involucrados, impacta en los mercados energéticos globales, presiona las cadenas de suministro, eleva la inflación internacional y profundiza la incertidumbre económica; afecta también a millones de personas que nada tienen que ver con decisiones geopolíticas, pero que sufren las consecuencias de la guerra con desplazamientos forzados, pérdida de oportunidades y ruptura del tejido social.

El mundo ya ha aprendido, en repetidas ocasiones, que la vía militar raramente produce soluciones duraderas, cada bomba que cae, cada misil que cruza el cielo, siembra resentimientos que tardarán generaciones en sanar, el costo humano es irreparable y el costo político suele ser una región más inestable que antes del conflicto.

Desde México debemos alzar la voz con claridad porque la diplomacia no es debilidad, es fortaleza moral, el diálogo es inteligencia estratégica. Hoy la humanidad enfrenta desafíos globales compartidos, crisis climática, desigualdad, migración, seguridad alimentaria, que requieren cooperación, no confrontación.

Nuestro país ha demostrado que es posible apostar por un enfoque humanista en la política internacional y también creemos en el respeto al derecho internacional, en el fortalecimiento de los organismos multilaterales y en la construcción de consensos.

No se trata de tomar partido por uno u otro actor, pero eso sí, en tanto el derecho internacional quede cada vez más evidenciado como letra muerta y los organismos internacionales no valgan nada, ya ningún estado tendrá garantías y su paz, su territorio y su derecho de auto determinación está en riesgo constante.

Hoy más que nunca, el mundo necesita líderes capaces de detener la escalada, antes de que se convierta en un conflicto de dimensiones imprevisibles, la historia juzgará con severidad a quienes opten por la violencia cuando aún existía espacio para el entendimiento, esperamos que se recupere la idea del humanismo, que se respeten a los pueblos y su gente, y que prevalezca, por encima de todo, la paz.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista