Una Historia para Compartir. El interés colectivo es primordial. Por Saúl Monreal Ávila
Pero entendimos que la política también consiste en saber cuándo una aspiración personal, por legítima que sea, debe ponerse en segundo plano frente a un proyecto mayor.
Todo lo que hacemos en política siempre nos exige analizar cada una de las posibles aristas de nuestras decisiones, dejar a un lado las prisas y preguntarnos qué es lo verdaderamente importante. Porque tener la razón jurídica, contar con derechos vigentes o incluso tener legítimas aspiraciones personales no significa que, en todo momento, ejercerlas sea lo más conveniente para el proyecto al que pertenecemos.
Ustedes recordarán, estimados lectores, cómo nosotros tuvimos un proceso similar de ponderar entre nuestros intereses personales y los intereses de nuestro partido y de nuestro movimiento, cuando desde tiempo atrás buscábamos que se nos permitiera participar en la contienda electoral para elegir al candidato o candidata a gobernador de Zacatecas en 2027.
Consideramos que tenemos todos los elementos para hacerlo. Contamos con los fundamentos jurídicos y legales, con la solvencia de un trabajo político construido durante años, con presencia territorial y con bases dentro del movimiento, somos, además, fundadores de nuestro partido y militantes activos, comprometidos con la transformación y con el proyecto que encabeza nuestra presidenta de México, la dra. Claudia Sheinbaum Pardo, así como con el legado y la lucha que impulsó nuestro expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde nuestra perspectiva, existían razones suficientes para sostener legítimamente esa aspiración; sin embargo, llegó el momento de hacer una pausa, analizar el escenario completo y preguntarnos qué era lo más conveniente, no solamente para nosotros, sino para el movimiento, para el partido y para la lucha que hemos construido durante tantos años, y decidimos darle preponderancia al interés colectivo.
No fue una decisión sencilla. Pero entendimos que la política también consiste en saber cuándo una aspiración personal, por legítima que sea, debe ponerse en segundo plano frente a un proyecto mayor. No quisimos contribuir a una división, a un resquebrajamiento ni a una circunstancia que pudiera debilitar al movimiento. Escuchamos, ponderamos y valoramos las circunstancias antes de tomar una decisión.
Esa experiencia viene a cuento por la coyuntura que hoy se vive en Sinaloa, hay que decirlo con claridad: nadie es culpable hasta que se le demuestre lo contrario. Rubén Rocha Moya tiene derecho a la presunción de inocencia y a que cualquier señalamiento sea investigado con seriedad, objetividad y pleno respeto al debido proceso. Corresponde a la Fiscalía General de la República investigar, procesar y determinar lo que jurídicamente proceda.
Pero también debemos entender que la responsabilidad política exige prudencia, cuando existen investigaciones abiertas y circunstancias que pueden generar consecuencias para un gobierno, un partido o un movimiento, el interés colectivo debe estar por encima de cualquier consideración individual.
Si alguien tiene una trayectoria moral intachable e incuestionable, será precisamente la investigación seria la que permitirá demostrarlo.
La política exige convicciones, pero también templanza. Exige defender derechos, pero igualmente saber cuándo es necesario ponerlos en pausa. Es por eso por lo que, coincidimos con nuestra presidenta, ningún interés personal puede estar por encima del movimiento y ningún movimiento puede estar por encima de México.
La República siempre debe ser lo primero.
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