Una historia para compartir. Cercanos con la gente, construimos puentes con el mundo. Por Saúl Monreal Ávila
Imaginen como sería vivir en nuestro país, si le hiciéramos caso a la oposición, ellos están perdidos, no buscan un país con dignidad, sino un país servil a los grandes capitales y en estos momentos, a Estados unidos, esa es la raíz, esa es la razón del neoliberalismo, pero no, eso ya no va a suceder, por eso están moralmente derrotados, en días recientes, la oposición en México ha intentado construir una narrativa crítica en torno al viaje de nuestra presidenta, la dra. Claudia Sheinbaum Pardo a España.
Lo han hecho, como ya es costumbre, desde la descalificación fácil, el prejuicio ideológico y, sobre todo, desde una evidente desconexión con la realidad política del país.
Dicen que la presidenta debió ir a Washington y no a Barcelona, como si la política exterior fuera un juego de suma cero, como si fortalecer la relación con Europa y los países progresistas implicara debilitar la relación con Estados Unidos. Nada más equivocado.
México es una nación soberana, con una política exterior activa, diversa y multilateral. Pretender lo contrario es reducir al país a una lógica subordinada que ya fue superada, a eso estaban acostumbrados el PRI y el PAN, nosotros no.
También cuestionan que la presidenta haya viajado en vuelo comercial con una crítica se vuelve francamente absurda. Porque nosotros decidimos romper con las prácticas del pasado donde los presidentes viajaban en aviones lujosos, alejados del pueblo, entre más encerrados estaban en su burbuja de poder, mejor, pero hoy vemos a una mandataria que pone el ejemplo y opta por el contacto con la gente y por la austeridad republicana.
No es un hecho aislado.
El propio movimiento ha hecho de esta práctica una constante. Desde el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien tomó la decisión histórica de eliminar el uso del avión presidencial, hasta la propia presidenta, que ha mantenido una línea de congruencia en sus desplazamientos, privilegiando el uso de vuelos comerciales incluso en giras internacionales.
¿Dónde está entonces la incongruencia? ¿En viajar como cualquier ciudadano? ¿En no gastar recursos públicos en lujos innecesarios? La respuesta es evidente.
Pero hay algo más de fondo. El viaje a España no fue turístico ni superficial. Formó parte de una agenda internacional que permitió a México reafirmar su papel en el escenario global, fortalecer vínculos con gobiernos afines y participar en discusiones clave para el futuro de nuestras naciones.
En un contexto global complejo, donde los bloques se reconfiguran y las tensiones geopolíticas aumentan, México no puede aislarse. Al contrario, debe tender puentes, construir alianzas y posicionarse con dignidad en el escenario internacional.
La oposición, sin embargo, insiste en mirar todo desde el lente del odio y el rencor, critican si se viaja, critican si no se viaja; critican si se ahorra, critican si se invierte. No hay propuesta, no hay alternativa, no hay visión de país.
Lo que sí hay es un México distinto. Un México que gobierna con austeridad y que se relaciona con el mundo desde la igualdad, no desde la subordinación.
Por eso, más que cuestionar el vuelo comercial de la presidenta, habría que reconocer lo que representa: un cambio de paradigma. Un gobierno que entiende que el poder no es privilegio, sino responsabilidad y que el mundo es más que el norte, por eso debemos enlazarnos con aquellos que son afines, que deseen generar lazos y construir futuros juntos, esto es el México de una nueva era y seguiremos trabajando en ello, aunque a algunos les incomode.
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