Una Historia para Compartir. Avanzamos en la búsqueda de justicia para el magisterio. Saúl Monreal Ávila
Al cierre del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, el salario promedio mensual de las y los docentes de educación básica era de 6 mil 709 pesos.
Sí, es verdad: en el tema de la búsqueda de mejores condiciones para el magisterio mexicano, siempre faltan cosas por hacer, pero también, hay que decirlo, estamos avanzando en temas que estuvieron rezagados en la larga noche del neoliberalismo. Durante años, las maestras y los maestros de México sostuvieron la educación pública con vocación y compromiso, incluso cuando desde el poder se les responsabilizó injustamente de los rezagos del sistema educativo.
Hubo una etapa en nuestra historia reciente en la que, en lugar de fortalecer la escuela pública, se impulsaron políticas de corte neoliberal que pretendieron reducir el papel del Estado en la educación y someter al magisterio a mecanismos punitivos que lesionaron sus derechos laborales y su dignidad profesional.
Al cierre del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, el salario promedio mensual de las y los docentes de educación básica era de 6 mil 709 pesos. Durante la administración de Enrique Peña Nieto, dicho ingreso aumentó a 9 mil 580 pesos, un crecimiento en doce años que resultó insuficiente para compensar la pérdida del poder adquisitivo y el abandono histórico de la infraestructura escolar.
A ese rezago se sumó la llamada reforma educativa de 2013, promovida por el gobierno de Peña Nieto, que amplios sectores del magisterio consideraron una contrarreforma laboral. Las evaluaciones obligatorias, las amenazas de cese y los episodios de confrontación marcaron una de las etapas más tensas entre el Estado y los docentes. El caso más doloroso fue el operativo de enfrentamiento de Nochixtlán, donde murieron civiles durante un desalojo policial, símbolo de una política que privilegió la imposición sobre el diálogo.
Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador se inició una nueva etapa de reconciliación y justicia. La reforma punitiva fue derogada y se restituyó al magisterio como actor fundamental del desarrollo nacional. Al término de su administración, el salario promedio mensual alcanzó 17 mil 635 pesos, un incremento de 84.1 por ciento respecto al sexenio anterior, el mayor aumento registrado en décadas.
Hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo profundiza esta ruta de dignificación. En el marco del Día de las Maestras y los Maestros 2026 anunció un incremento salarial de 9 por ciento retroactivo al 1 de enero y 1 por ciento adicional a partir de septiembre, equivalente a un aumento acumulado de 10 por ciento en el año. Con ello, el salario promedio mensual del magisterio supera ya los 20 mil pesos.
La comparación es contundente: de 6 mil 709 pesos al final del sexenio de Calderón a más de 20 mil pesos en 2026. En menos de una década de la Cuarta Transformación, el ingreso promedio de las y los docentes prácticamente se triplicó.
Pero el compromiso no se limita al salario. También continuamos atendiendo los rezagos en infraestructura educativa, equipamiento, conectividad, becas y condiciones de retiro. Nosotros estamos convencidos de que no puede haber transformación verdadera sin educación pública fuerte, ni educación de excelencia sin maestras y maestros reconocidos y respaldados.
Porque donde antes hubo descalificación y represión, hoy hay diálogo, respeto y justicia. Y porque el futuro de México se construye, todos los días, en cada aula del país.
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