Un Punto de Vista Penal. Sitial de honor en las ofrendas. Por Alberto Woolrich

Un Punto de Vista Penal. Sitial de honor en las ofrendas. Por Alberto Woolrich

En el México de hoy las instituciones de procuración e impartición de
justicia deberían de ser, más no lo son, unas entidades de vanguardia.
Hoy nos encontramos, por y para desgracia, en un proceso mediante el
cual se le da continuidad a la corrupción que permea en ellas, esa
consolidación de crecimiento horizontal y flexible, se debe, más que
nunca, a una falta de acción política para exterminarla.

Dentro de este segundo piso de la Cuarta Transformación de la
Federación, la figura de la Primera Magistrada de la Nación será de suma
importancia, como debería de haber sido en los sexenios del
neoliberalismo y de Andrés Manuel López Obrador; cuyas actuaciones
fueron, como hoy se sabe, muy corrompidas y ejemplificativas para
varios procuradores, fiscales, ministerios públicos y funcionarios de todo
orden (existieron honrosas excepciones), esos erróneos ejemplos le
dieron mucha atención y prioridad del más alto nivel a la arbitrariedad,
ilegalidad, impunidad y narcopolítica.

Nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación no fue ajena tampoco a
tal prioridad. Recordemos, que uno de sus pilares fue designado por
Vicente Fox y tuvo el atrevimiento en su momento de solicitar “ciento
cincuenta millones de pesos y un automotor de alta gama, para
obsequiar justicia a quien le asistía la razón y el derecho”.

Así, el desprestigio de nuestras fiscalías y tribunales se fue construyendo
gracias a la corrupción de procuradores, fiscales, agentes del ministerio
público, jueces, magistrados y un ministro de la Suprema Corte; hoy se
debe de saber que esa corrupción causó un gran rechazo e indignación
en honestas togas de procuración e impartición de justicia, lo cual
resultó en su momento y actualmente, digno de consideración, lo que
hay que reconocer en éste mes.

Este día parece de propósito para valorar la titánica tarea de excelentes
servidores del entorno de justicia, quienes pretendieron cumplir
cabalmente con su deber con todas las exigencias impuestas por la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, más sus
superiores jerárquicos no los dejaron, no les permitieron actuar con
dignidad y no por ello la perdieron.

Este reconocimiento se dedica a esos letrados que se nos adelantaron,
es un homenaje por su actuar. Fueron distinguidos letrados, que
tuvieron el acierto de pretender que las instituciones a las cuales
pertenecían respetaran la Suprema Ley, convocando a muchos de esos
corruptos a seguir su ejemplo. Elaborar una lista de todos ellos, nos
llevaría cientos de líneas para homenajearlos.

Basta decir que hoy se encuentran en un sitial de honor en las ofrendas
y rituales sagrados y tradicionales en México, con los que se les
reconoce, honra y recuerda, toda vez que esas togas en su momento,
se opusieron a la corrupción y a la narcopolítica.

Es cuánto.

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