Un Punto de Vista Penal. Observaciones superficiales. Por Alberto Woolrich

Un Punto de Vista Penal. Observaciones superficiales. Por Alberto Woolrich

Basta la observación más superficial para demostrar como la corrupción
ha tratado de desestabilizar y, en algunas ocasiones lo ha conseguido,
someter a las instituciones del Estado encargadas de procurar e impartir
justicia. Digan lo que digan en contra los defensores de ese pudrimiento.
Todos sabemos que la vox populi dice que: “todo Siervo de la Nación,
se apareja con los congéneres de su misma especie”.

Es muy sabido en Derecho y, además nadie debe de ignorarlo, que solo
con la aplicación estricta del Código Penal Federal se puede y tiene que
alterarse esa insana e insulsa costumbre.

También, nuestra historia jurídica Patria, nos ofrece innumerables
ejemplos en ese sentido, de esa tradición se ha aprendido que todo
agrupamiento entre corruptos tiene como resultado la inaplicación de la
ley y la impunidad. Con ello, se ha obtenido el deterioro de la justicia.

Los Estados Unidos Mexicanos, cuya población se compone en su mayor
parte de mexicanos de bien, los cuales niegan mezclarse en máxima
escala con los inmorales, deshonestos, inferiores y corrompidos que
buscan como resultado la ruina de nuestras instituciones.

Esta sola mención permite claramente darse cuenta del efecto producido
por esa alteración iniciada en el neoliberalismo y continuada en la Cuarta
Transformación de la Nación.

Sin embargo, existen togas en México, que institucionalmente desean
que sea recuperada esa dignidad perdida, letrados que mantienen una
posición erguida para que se aplique la ley y se mantengan sus
postulados, para no caer en la ignominia de mezclarse con la corrupción.

Todo cuanto hoy exige la abogacía independiente de la República es
tener jueces y fiscales honestos, verdaderamente independientes, que
apliquen exactamente la ley y respeten el Estado de Derecho, que no es
otra cosa más que exigir acatamiento a la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, toda vez que con esa probidad se aplicará
con exactitud el arábigo 17 de esa Suprema Ley.

Lamentablemente esa cultura de indignidad que se hizo presente en
décadas recientes, causó una decadencia en la procuración de justicia
cuando se creó esa alianza con la delincuencia para dar inicio al
retroceso de nuestras instituciones, debido sencillamente, a que se le
brindó y sigue brindando impunidad al responsable del referido
fenómeno.

Una de las condiciones más esenciales para recuperar esa dignidad y
nobleza en nuestras instituciones, lo será el que la Dra. Claudia
Sheinbaum Pardo, se decida a combatir la impunidad.

Es cuánto.

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