Un Punto de Vista Penal. La ética y la narcopolítica. Por Alberto Woolrich

Un Punto de Vista Penal. La ética y la narcopolítica. Por Alberto Woolrich

Redactar, informar, litigar, transmitir ciertas opiniones, resulta para
quienes cotidianamente ejercemos la noble profesión de la abogacía, no
sólo una obligación para con México, si no un deleite personal, que nos
libera como por encanto de opiniones políticas que resultan ser adversas
a la justicia, que, de otra suerte, se quedarían en expresiones
mañaneras, sin la oportunidad de conocer el verdadero valor que
adquiere nuestro Pacto Federal.

Debo sin duda, al presente medio de información, la inapreciable
oportunidad que brinda a la Academia de Derecho Penal del Colegio
Nacional de Abogados Foro de México, para expresar disímbolos
conceptos sobre aquello que sostiene la Primera Magistrada de la Nación
en sus conferencias matutinas.

Las leyes, la justicia y la política, con independencia de la más o menos
y radical variante a propósito de esos temas, se han expuesto mañana
con mañana en Palacio Nacional, esos conceptos vertidos por la Dra.
Claudia Sheinbaum Pardo, giran en torno a la narcopolítica, más aún,
en torno a todo aquello que lo especifica como tal y lesiona a nuestro
Estado de Derecho.

Todos los gobernantes del neoliberalismo y/o de la Cuarta

Transformación de la República que han intentado explicar y justificar el
fenómeno de la narco-delincuencia-política, no han podido tomar en
cuenta el elevado contenido de las disciplinas denominadas ética y
política.

No son pocos los presidentes Constitucionales de los Estados Unidos
Mexicanos que han estimado, desde los albores del neoliberalismo hasta
nuestros días, que los ingresos propiciados por la narcopolítica
favorecen a sus mandatos.

La abogacía independiente de la Nación opina lo adverso, antepone los
conceptos de ética y política para mantener vigente a nuestro Estado de Derecho. Ética y política no sólo se relacionan mutuamente, tienen un
objeto común, ya que la ética forma parte de la política, debido a que la
primera se ocupa de la actividad que debe de prevalecer en los
gobernantes.

En el Libro Primero de “Ética a Nicómaco”, escrito por Aristóteles, se
ilustra diciendo: “La ciencia soberana es, con evidencia, la política.
Desde el momento que la política se sirve de las demás ciencias prácticas
y legisla sobre lo que debe de hacerse y evitarse”.

Luego entonces, cabe preguntar ¿seguirá la narcopolítica rigiendo los
destinos de nuestro Estado de Derecho?

Es cuánto.

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