Un Punto de Vista Penal. ¿Fiscalía independiente? Por Alberto Woolrich
Existe una notable diferencia entre las togas que portan Ernestina Godoy
Ramos como Fiscal General de la República y ciertos agentes del
ministerio público de la Federación, con las togas que guían a la
abogacía pensante, ya que esta última cuenta con la dignidad de ser
independiente de la narco-delincuencia política; esa independencia,
aunque la Primera Magistrada de la Nación lo dude, es el patrimonio que
dignifica a esa abogacía emancipada.
Cuando las togas que portamos los abogados postulantes invocan un
respeto a la Constitución Política, es a nuestra Patria a la que le debemos
lealtad; las actuaciones y comportamientos de nuestras túnicas,
conllevan a expresar una palabra protectora que haga valer los derechos
de los gobernados y, siempre elevaremos el tono de esa voz a favor de
la no dependencia de la narcopolítica.
La independencia de las vestimentas que portamos sirve para que los
gobernados pongan un obstáculo a la narcopolítica y efectúen con ello,
una confronta en contra de los embates de ese poder inmundo, así como
de la arbitrariedad, de los abusos de poder, del desconocimiento en la
interpretación de la ley, de la violación de los derechos que le asisten a
los gobernados; esa independencia se mantendrá siempre y se hará
respetar.
Han pasado décadas y aún con ello no se olvida que en aulas
universitarias se aprendió que “el ministerio público no puede estar
encadenado a ningún poder, menos al de la narcopolítica y/o
corrupción”.
Quienes somos propensos a lecturas jurídicas hemos aprendido que la
procuración de justicia debe ser independiente de la política y de la
corrupción, en caso de que así no lo fuera, se otorgaría a los fiscales y
ministerios públicos la facultad de decidir sobre las bases de
consideraciones políticas o de corrupción y esto sería un contrasentido
que afectaría el espíritu de la Asamblea Constituyente del 17 y, no hace
falta gastar argumentos para que salte a la vista la verdad de lo que
ocurre en la actual Fiscalía General de la República.
Algunas togas pervertidas de esa fiscalía se niegan a entender e
interpretar adecuadamente lo antedicho y persisten en seguir
manteniendo una dependencia de esa narco-delincuencia política, lo que
nos hace afirmar que con ello no velan por la independencia de la justicia
y solo dan continuidad a la corrupción de ese otro nefasto poder ajeno
al Pacto Federal.
¿Permitirá la Presidenta Constitucional dar continuidad a esa
degradación institucional?
Es cuánto.
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