Toma posesión nueva Presidenta de Costa Rica. Promete mano dura contra el narco.
La politóloga Laura Fernández Delgado, de 39 años de edad, juró este viernes como la presidenta número 50 de Costa Rica, para el periodo 2026-2030. Por segunda vez en la historia, una mujer encabeza el Poder Ejecutivo de Costa Rica, luego que Laura Chinchilla asumiera el primer poder de la República en 2010.
Crédito: Centra News GT
Laura Fernández recibió la banda presidencial en una ceremonia inédita en la historia reciente del país, pues el exmandatario Rodrigo Chaves Robles le entregó el mando presidencial y, de inmediato, asumió dos cargos en el nuevo gobierno: ministro de la Presidencia (como Jefe de Gabinete) y ministro de Hacienda.

La nueva presidenta invitó a todos los poderes y al pueblo a participar en la formalización del Estado, afirmó que hay más de 300 instituciones públicas que perdieron el rumbo, aseguró que trabajará en acortar el vergonzoso rezago en infraestructura pública.

Agregó que su gobierno “no será de oficina; será un gobierno en la calle; un gobierno en las comunidades, en cada cantón del país, sin dar un solo paso atrás”.
“Muy pronto inauguraré una megacárcel y uno de los más modernos centros de vigilancia policial más modernos del mundo”, indica.
Fernández ya había indicado que replicará el modelo de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, con un Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).

Con un lenguaje claro indicó que hará una política que no tolera la corrupción, ni tolerará el “amiguismo”, y entiende que “los dueños de la patria son ustedes”, dijo la presidenta visiblemente emocionada. “Ustedes son nuestros patronos y yo voy a honrar esa responsabilidad” aseguró.

Con un discurso cargado de emoción, la presidenta de Costa Rica aseguró que el país decidió romper con un pasado que les falló; falló con estructuras que lo alejaron de la gente.
“Hoy, costarricenses, juntos, deseamos recuperar la esperanza. Decidimos recuperar lo que nos hace grandes, el amor por esta tierra. Este pueblo lúcido me dio un mandato clave, innegable”, señaló.

Indicó que Costa Rica decidió una ruta clara: continuar con el cambio. Al tiempo que se autodenominó como la “heredera de ese cambio”.
“Hoy no asumo un cargo, asumo un deber. Un compromiso claro e inclaudicable con Dios y con Costa Rica”, afirmó.
