Putin visita por primera vez las Islas Kuriles y desata una crisis con Japón

Putin visita por primera vez las Islas Kuriles y desata una crisis con Japón
Imagen creada con ChatGPT

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, visitó el jueves 13 de agosto la isla de Iturup, conocida en Japón como Etorofu, en un viaje sin precedentes desde que llegó al poder hace más de 26 años y que provocó una fuerte protesta diplomática de Tokio, nuevas advertencias desde Moscú y pronunciamientos contrapuestos de Estados Unidos y China.

Iturup forma parte de las cuatro islas del extremo sur del archipiélago de las Islas Kuriles que se encuentran bajo administración rusa, pero cuya soberanía reclama Japón bajo la denominación de “Territorios del Norte”.

Las otras son Kunashir Kunashiri para Japón—, Shikotan y el grupo de islotes Habomai.

Vladimir Putin. Crédito: Juan Manuel Ríos, en X

Durante su estancia en Iturup, Putin recorrió una planta procesadora de productos pesqueros, un hospital y una escuela, conversó con residentes y se reunió con el gobernador de la región rusa de Sajalín, Valeri Limarenko.

Se trató de la primera visita de Putin a las islas Kuriles durante sus más de dos décadas y media al frente de Rusia.

Japón protesta y convoca al embajador ruso


La reacción de Tokio fue inmediata. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmó que la visita de Putin “hiere los sentimientos del pueblo japonés” y la calificó como “absolutamente inaceptable”, al considerar que contradice la posición histórica de su Gobierno sobre los territorios.

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Takaichi señaló además que Japón había pedido reiteradamente a Moscú que el mandatario ruso no realizara el viaje y advirtió que la visita complica todavía más cualquier intento de reconstruir las relaciones entre ambos países a mediano y largo plazo.

El ministro japonés de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador ruso en Tokio, Nikolái Nozdrev, para presentar una protesta formal.

Motegi reiteró la posición japonesa de que las cuatro islas constituyen territorio inherente de Japón con base en su interpretación de los hechos históricos y del derecho internacional.

Rusia rechaza la protesta


Moscú respondió que no reconoce ninguna controversia respecto a su soberanía sobre el archipiélago. La Embajada de Rusia en Tokio sostuvo que las Kuriles del Sur son una “parte inseparable de Rusia” y que fueron incorporadas al territorio soviético tras la Segunda Guerra Mundial sobre lo que Moscú considera fundamentos internacionales legítimos.

Vladimir Putin y el gobernador de la región rusa de Sajalín, Valeri Limarenko. Crédito: The Political Room, en X

Asimismo, afirmó que los desplazamientos del presidente ruso dentro del territorio administrado por Rusia son decisiones soberanas que no pueden someterse a discusión con otros Estados.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, también rechazó las declaraciones japonesas y sostuvo que Iturup, al igual que el resto de las Kuriles administradas por Moscú, forma legalmente parte de Rusia.

El expresidente y actual figura de alto nivel del aparato de seguridad ruso Dmitri Medvédev elevó todavía más el tono.

Afirmó que las islas “eran, son y seguirán siendo tierra rusa” y advirtió que quienes no entiendan esa posición enfrentarán “monstruosas consecuencias” derivadas, según sus palabras, de su equivocación.

Estados Unidos respalda a Japón


La disputa adquirió rápidamente una dimensión internacional. El embajador estadounidense en Japón, George Glass, afirmó este viernes que Washington mantiene su reconocimiento de la soberanía japonesa sobre los denominados “Territorios del Norte”.

Vladimir Putin sube al barco. Crédito: Rusia Informa, en X

“El apoyo de Estados Unidos” a su aliado y su reconocimiento de la soberanía japonesa sobre esos territorios se mantiene firme, expresó Glass en un mensaje difundido tras la visita de Putin.

La posición estadounidense contrasta directamente con la de Moscú, que considera que la soberanía rusa sobre las islas quedó establecida como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

China invoca el orden surgido de la Segunda Guerra Mundial


China, por su parte, adoptó una posición favorable al argumento histórico utilizado por Moscú, aunque en su declaración pública de este viernes no afirmó expresamente que las cuatro islas disputadas sean jurídicamente territorio ruso.

Vladimir Putin y el gobernador de la región rusa de Sajalín, Valeri Limarenko. Crédito: Sputnik Mundo, en X

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró que los resultados de la victoria en la Segunda Guerra Mundial deben “ser respetados y defendidos” e instó a Japón a cumplir el orden internacional de posguerra reflejado, según Pekín, en la Declaración de El Cairo, la Proclamación de Potsdam y otros instrumentos internacionales.

Además, los embajadores de Rusia y China en Japón habían emitido previamente una declaración conjunta rechazando los intentos de revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial y alertando contra una nueva militarización de la región Asia-Pacífico.

Una disputa de más de ocho décadas


El origen del conflicto territorial se encuentra en las últimas semanas de la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética tomó el control de las cuatro Islas Kuriles en 1945, y desde entonces Moscú —primero como URSS y posteriormente como Federación de Rusia— las ha administrado.

Japón nunca renunció a su reclamación sobre Iturup/Etorofu, Kunashir/Kunashiri, Shikotan y Habomai.

Islas Kuriles. Crédito: Eureka News, en X
Rusia considera que su soberanía quedó legítimamente establecida como resultado de la guerra, mientras Japón sostiene que las cuatro islas no forman parte de los territorios a los que renunció tras la contienda y que continúan perteneciendo a Japón.

Por ello, resulta impreciso presentar como un hecho jurídico indiscutido que el derecho internacional reconoce las islas a una u otra parte: precisamente esa cuestión constituye el núcleo de la disputa.

Aunque Japón y la Unión Soviética restablecieron sus relaciones diplomáticas mediante la Declaración Conjunta de 1956, Moscú y Tokio nunca llegaron a firmar un tratado de paz definitivo que resolviera las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. La controversia territorial ha sido durante décadas el principal obstáculo.

Las conversaciones habían continuado intermitentemente durante años, pero las relaciones se deterioraron drásticamente después de que Japón se sumara a las sanciones occidentales contra Rusia por la guerra de Ucrania.

En marzo de 2022, Moscú anunció que no continuaría las negociaciones del tratado de paz bajo esas condiciones.

La visita de Putin a Iturup introduce ahora un nuevo elemento en una disputa que parecía diplomáticamente congelada: Moscú reafirma físicamente su control sobre las islas, Japón endurece su protesta y estudia nuevas represalias, Washington respalda abiertamente la reclamación japonesa y Pekín reivindica el orden territorial surgido de la victoria aliada en 1945.

El episodio amenaza así con profundizar una de las disputas territoriales más prolongadas de Asia-Pacífico.