Presidente de España pide reformar la ONU, acabar con el veto y regular estrictamente la inteligencia artificial
En Nueva York, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, realizó una amplia defensa del sistema multilateral ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde pidió una profunda reforma de la organización, incluida la eliminación del derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, mayores atribuciones para organismos internacionales y una regulación estricta de las redes sociales y de la inteligencia artificial.
Sánchez abrió su intervención afirmando que había acudido a la tribuna con el objetivo de defender los principios que inspiraron la creación de Naciones Unidas y que, desde su perspectiva, actualmente están siendo cuestionados e incluso atacados por distintos gobiernos.
El mandatario español sostuvo que existe un proceso de debilitamiento deliberado de las instituciones multilaterales.

Según su planteamiento, algunos gobiernos comienzan cuestionando las reglas internacionales, posteriormente las incumplen, reducen sus aportaciones a los organismos internacionales y finalmente utilizan la pérdida de capacidad de esas instituciones como argumento para considerarlas innecesarias.
Sánchez describió ese fenómeno como un intento de “demolición” sustentado, a su juicio, sobre tres elementos: egoísmo, ignorancia y crueldad.
Pide eliminar el derecho de veto
Una de las propuestas más concretas de Sánchez fue la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El presidente del Gobierno español consideró necesario modificar su composición para garantizar una representación más equilibrada de las regiones del mundo y planteó directamente acabar con el derecho de veto de los cinco miembros permanentes.

Sánchez sostuvo que ningún Estado debería poder actuar simultáneamente como “juez y parte”, independientemente de su poder internacional.
También pidió reforzar las principales instituciones del sistema de Naciones Unidas, reorganizar agencias, fondos y programas y proporcionarles mayores recursos y capacidad ejecutiva.
En particular, defendió fortalecer a la Corte Penal Internacional para que pueda investigar, perseguir y sancionar a quienes violen las normas internacionales.
Regulación estricta de la inteligencia artificial
El discurso incorporó además una advertencia sobre el poder de las grandes empresas tecnológicas.
Sánchez utilizó el término “tecnoligarcas” para referirse a los actores que concentran gran capacidad económica y tecnológica y reclamó una regulación estricta sobre el funcionamiento de las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Argumentó que los intereses y la seguridad de las generaciones futuras deben situarse por encima de los intereses económicos de esas compañías.
La posición es coherente con la agenda que el Gobierno español presentó esta semana en Naciones Unidas.
Un día antes, Sánchez había participado en un diálogo de alto nivel sobre protección de la infancia frente a la IA, donde sostuvo que un entorno digital sin reglas supone riesgos y defendió mayores mecanismos regulatorios.
“Ahora le toca a una mujer latinoamericana”
Otro de los principales mensajes del discurso estuvo relacionado con el nombramiento de la próxima Secretaría General de Naciones Unidas.
Sánchez recordó que nueve hombres han ocupado la Secretaría General de la ONU y afirmó que ha llegado el momento de que el organismo sea encabezado por una mujer latinoamericana.
“Ahora le toca a una mujer, a una mujer latinoamericana”, señaló.

El mandatario consideró que la ausencia histórica de una mujer al frente del organismo representa una deuda pendiente y defendió que América Latina tenga la oportunidad de encabezar Naciones Unidas.
Sánchez no respaldó durante su intervención a una candidata concreta, sino que defendió el criterio de que la próxima Secretaría General recaiga en una mujer procedente de América Latina.
Ucrania, Gaza, Irán y gasto militar
Al presentar la actuación internacional de España, Sánchez afirmó que durante los últimos ocho años su Gobierno se ha opuesto a lo que calificó como guerras de agresión y mencionó expresamente Ucrania, Líbano e Irán.
Recordó además la negativa española a elevar el gasto militar hasta el 5 por ciento del producto interior bruto, así como las sanciones aplicadas contra Rusia.

Respecto a Israel, señaló el embargo de armas adoptado por España y volvió a utilizar el término “genocidio” para describir las acciones del Gobierno de Benjamin Netanyahu en Gaza.
También contrapuso la política española de cooperación internacional con los recortes realizados por otros gobiernos y afirmó que España ha duplicado su inversión en cooperación y aumentado en un 60 por ciento su contribución al sistema multilateral.
Ceuta: “España no va a convertir al migrante en enemigo”
Sánchez dedicó una parte importante de su intervención a la crisis migratoria que atraviesa la ciudad española de Ceuta.
Afirmó que la desigualdad, la desesperación y la desinformación han contribuido a generar una de las crisis de migración irregular más importantes de los últimos años.
El presidente reconoció que ante una situación de esa magnitud puede surgir la tentación de endurecer las respuestas, “convertir al migrante en enemigo” o vulnerar la legalidad, pero aseguró que España no seguirá ese camino.
Según Sánchez, la ciudadanía de Ceuta está demostrando que una crisis migratoria puede afrontarse manteniendo la legalidad y respetando los derechos humanos.
Defensa del multilateralismo
El eje que atravesó toda su intervención fue la defensa del multilateralismo frente a las políticas unilaterales.
Sánchez reconoció que Naciones Unidas tiene contradicciones y deficiencias, pero sostuvo que algunas de las críticas dirigidas actualmente contra el organismo no pretenden corregir sus problemas sino, según su interpretación, contribuir a su fracaso.
Por ello llamó a renovar y reforzar el sistema internacional surgido de la Carta de Naciones Unidas y defendió que continúe siendo el principal mecanismo para gestionar las diferencias entre Estados en un mundo cada vez más interdependiente y multipolar.
El presidente cerró su intervención asegurando que España mantendrá esa línea pese al costo político que pueda implicar y afirmó que las generaciones futuras juzgarán las decisiones adoptadas por los actuales gobiernos frente a las guerras, la ruptura de las reglas internacionales y los grandes desafíos globales.
“No vamos a dar un paso atrás”, sostuvo Sánchez, antes de reiterar su apuesta por un mundo “más pacífico, más sostenible y más justo”.