Por primera vez en cuatro décadas, han comenzado conversaciones directas entre Líbano e Israel
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, encabeza en Washington una reunión entre los embajadores en Estados Unidos de Israel y Líbano.
Los representantes que asisten a la reunión son Yechiel Leiter, por Israel, y Nada Hamadeh Moawad, por Líbano, así como el embajador estadounidense en el Líbano, Michel Issa, y el Embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz.
Serán las primeras conversaciones bilaterales entre ambos países desde 1993.
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Durante la reunión, Rubio dijo que, si bien las conversaciones de seis horas del martes no resolverán todos los problemas entre los dos países, espera que las dos naciones puedan avanzar y crear un marco para que suceda algo "muy positivo" y "muy importante".
"Esto es un proceso, no un evento", dijo Rubio. "Todas las complejidades de este asunto no se van a resolver en las próximas seis horas".
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"Se trata de poner fin de forma definitiva a 20 o 30 años de influencia de Hezbolá en esta parte del mundo, y no solo al daño que ha infligido a Israel, sino también al daño que ha infligido a Líbano", declaró Rubio.
Por su parte, Hezbolá pidió cancelar las negociaciones de este martes entre Líbano e Israel. El jefe del movimiento islamista, Naim Qasem, rechazó el encuentro y advirtió que no se rendirá.
La reunión en Washington persigue, sobre todo, dos metas: detener la escalada en la frontera y marcar un marco de seguridad que reduzca el poder militar de Hezbolá en el sur del Líbano.

EE.UU. busca que Israel acepte un canal político que lleve a un cese de hostilidades, mientras Líbano intenta conseguir un alto el fuego y recuperar margen de soberanía efectiva sobre su territorio.
Israel, por su parte, quiere que el diálogo conduzca al desarme total de Hezbolá y a una frontera más segura.
Si la reunión avanza, el resultado más concreto sería limitar intercambios de fuego en la frontera y alejar el riesgo de una guerra abierta entre Israel y Hezbolá.

Eso sería importante porque desde octubre de 2023 la frontera sur de Líbano se convirtió en un frente activo, con ataques casi diarios y un alto costo humano y de desplazamiento.
El peor escenario sería que Hezbolá ignore el proceso, Israel siga atacando y la reunión termine reforzando la idea de que la vía diplomática no sirve, elevando el riesgo de escalada.