Piden especialistas de la UNAM anclar regulación de IA al T-MEC para evitar rezago regional.
Por redacción
La regulación de la inteligencia artificial (IA) en México debe construirse de manera coordinada con América del Norte y quedar vinculada al T-MEC, planteó Pablo Pruneda Gross, coordinador general del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial de la UNAM.
Durante el coloquio "IA y el reto de su regulación", realizado en el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional, el especialista señaló que México requiere una normativa basada en la evaluación de riesgos, con métricas y criterios aplicables, estándares técnicos y un esquema que privilegie los incentivos sobre las sanciones.
Pruneda Gross advirtió que la velocidad con la que avanza esta tecnología representa uno de los principales desafíos para los gobiernos, pues sus aplicaciones y su infraestructura tienen un alcance global y trascienden las fronteras nacionales.
"El derecho siempre va detrás de la tecnología. La pregunta no es si llegaremos tarde —ya lo estamos—, sino qué tan rápido podemos cerrar la brecha antes de que sea irreversible", afirmó.
El abogado, profesor de la Facultad de Derecho e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, consideró que la regulación no puede depender únicamente del gobierno, sino que debe involucrar a la academia, la industria y las organizaciones de la sociedad civil.
Recordó que México, como integrante de la OCDE, adoptó principios para promover sistemas de IA seguros, robustos, justos y confiables, además de criterios relacionados con crecimiento inclusivo, derechos humanos, transparencia y rendición de cuentas.
Asimismo, señaló que como integrante de la UNESCO el País asumió recomendaciones orientadas a establecer un marco ético para enfrentar riesgos como los sesgos, la invasión a la privacidad y la vigilancia masiva.
Entre los avances nacionales, mencionó los 10 Principios de Chapultepec acordados por el gobierno federal en enero de 2026, que plantean una IA al servicio de las personas.
Entre esos principios se encuentran ampliar derechos, mantener responsables humanos, garantizar la explicabilidad de las decisiones automatizadas, impulsar una gobernanza colectiva y utilizar el bienestar como criterio.
También contemplan comprender antes de automatizar, fortalecer la soberanía tecnológica, promover la educación y el conocimiento, respetar la diversidad cultural y considerar los datos como un bien público que debe ser protegido.
El especialista explicó que los modelos regulatorios varían de acuerdo con las prioridades de cada potencia. En la Unión Europea, dijo, predomina un enfoque preventivo que privilegia derechos y transparencia, aunque implica mayores costos de cumplimiento y procesos más lentos.
China, agregó, mantiene un modelo más centralizado, enfocado en el control político y la seguridad nacional, mientras que Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, privilegia la flexibilidad y el liderazgo industrial, con una tendencia a la desregulación y mecanismos de gobernanza.
Esta diferencia de enfoques sostuvo, genera tensiones entre la regulación federal estadunidense y las distintas legislaciones estatales.
Frente a estas divergencias, Pruneda Gross planteó que México debe considerar su integración económica con Estados Unidos y Canadá al momento de diseñar sus reglas para la IA y evitar una regulación que genere barreras innecesarias a la innovación y la competitividad regional.
Definió la inteligencia artificial como la capacidad de una máquina para imitar funciones cognitivas humanas, como aprender, razonar, resolver problemas y tomar decisiones.
En particular, explicó que la IA generativa, cuyo desarrollo se aceleró desde 2022, comprende técnicas capaces de producir textos, imágenes, audio, video y código a partir de patrones aprendidos de grandes volúmenes de datos.